Cada persona tiene una misión en la vida, y el verdadero sentido de vivir es proteger y dar esperanza a otros.
Está es la historia de rios:
En medio de una guerra devastadora, Rios queda gravemente herido mientras el enemigo se retira prometiendo volver. Al borde de la muerte, su cuerpo entra en un profundo coma y los médicos lo dan por muerto.
Pero dentro de su mente, Rios despierta en un extraño lugar... ¿que pasará con ríos sobrevivirá?
Un Reto que le pone la vida... ¿Está vez como saldrá de esta situación?
NovelToon tiene autorización de Ruben Parra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Lo que llevas dentro
El viento soplaba entre los edificios destruidos.
La noche seguía en silencio.
Ríos permanecía de pie, mirando al horizonte.
Esa presencia…
No desaparecía.
Era como si algo lo estuviera observando.
—No es normal… —murmuró.
Apretó su mano lentamente.
—Esa energía… es como la mía… pero más densa.
Su mirada se volvió más seria.
—Más peligrosa.
Cerró los ojos.
Intentó concentrarse otra vez.
—Si voy a enfrentar eso… tengo que controlar esto primero.
Respiró profundo.
Una vez.
Dos.
Tres.
El aire a su alrededor comenzó a moverse levemente.
—Tranquilo…
Extendió su mano.
Esta vez, no forzó nada.
Solo… sintió.
La energía apareció.
Pequeña.
Inestable.
Como una chispa temblorosa en su palma.
Ríos no se movió.
—No huyas…
La chispa vibró.
Por un momento, parecía que iba a desaparecer.
Pero Ríos mantuvo la calma.
—Quédate…
La energía se estabilizó.
Débil… pero firme.
Ríos abrió los ojos lentamente.
—Lo logré…
Pero en ese instante…
La chispa cambió.
Se volvió más intensa.
Más pesada.
—¿Qué…?
Su brazo empezó a temblar.
—No… espera…
La energía se expandió de golpe.
¡BOOM!
Una explosión más fuerte que la anterior sacudió el lugar.
El suelo se agrietó.
El polvo se levantó en el aire.
Ríos salió despedido hacia atrás.
—¡Agh…!
Cayó de espaldas.
Respirando con dificultad.
—Maldita sea…
Miró su mano.
—No tengo control…
Apretó los dientes.
—Si esto sigue así… puedo lastimar a alguien.
Silencio.
El viento volvió a soplar.
Ríos se quedó mirando el cielo.
—¿Esto… es lo que quería…?
Recordó sus propias palabras.
“Voy a estar listo.”
Cerró los ojos con fuerza.
—Tsk…
—Claro que no estoy listo…
---
—Eso es obvio.
Ríos abrió los ojos de golpe.
Giró la cabeza.
Ryan estaba de pie, a unos metros de él.
Con los brazos cruzados.
Observándolo.
—…Ryan.
—Sabía que no te ibas a quedar tranquilo en el hospital —dijo acercándose.
Ríos se incorporó lentamente.
—No quería preocuparlos…
Ryan miró el suelo destruido.
—Pues lo lograste… pero casi destruyes media zona.
Ríos bajó la mirada.
—Lo siento…
Ryan suspiró.
—No me importa eso.
Lo miró fijamente.
—Quiero saber qué te está pasando.
Silencio.
Ríos no respondió de inmediato.
—Yo…
Apretó la mano.
—No lo entiendo del todo.
Ryan entrecerró los ojos.
—Pero sí sabes algo.
Ríos levantó la mirada.
—Hay… algo dentro de mí.
Ryan no se sorprendió.
—Lo imaginé.
Señaló su pecho.
—Lo sentí cuando despertaste.
Ríos frunció el ceño.
—¿Lo sentiste?
—Sí —respondió Ryan—. Por un momento… no parecías tú.
Silencio.
Ríos desvió la mirada.
—Ni yo me sentía yo…
Ryan dio un paso más cerca.
—¿Es peligroso?
Ríos no dudó.
—Sí.
Ryan asintió.
—Bien.
Ríos lo miró sorprendido.
—¿Bien?
Ryan sonrió levemente.
—Entonces tenemos algo claro.
Se puso serio.
—No puedes estar solo con esto.
Ríos bajó la mirada.
—No quiero involucrarlos…
—Ya estamos involucrados —interrumpió Ryan—. Desde el momento en que decidiste no morir.
Silencio.
Ríos no supo qué decir.
Ryan lo miró con firmeza.
—Entrena.
Ríos levantó la mirada.
—¿Qué?
—Aprende a controlar eso —dijo—. Y yo te voy a ayudar.
Ríos se quedó en silencio unos segundos.
Luego… asintió.
—Está bien.
Ryan sonrió levemente.
—Ese es el Ríos que conozco.
---
De repente…
Ambos se quedaron en silencio.
El ambiente cambió.
El viento se detuvo.
—…¿Lo sientes? —dijo Ryan.
Ríos ya estaba mirando al frente.
—Sí.
Esa presencia.
Más cerca.
Mucho más cerca.
---
En lo alto de un edificio…
La figura los observaba.
—Interesante…
Su mirada se centró en Ríos.
—Ya empezaste a usarlo…
Sonrió.
—Pero aún eres débil.
Desapareció.
---
Ríos dio un paso al frente.
—Viene…
Ryan se posicionó a su lado.
—Entonces no hay tiempo.
Ríos apretó los puños.
La energía apareció nuevamente en su mano.
Inestable.
Pero esta vez…
No retrocedió.
—Esta vez… no voy a fallar.
Ryan sonrió.
—Eso quiero ver.
---
La noche se volvió más pesada.
Como si algo estuviera a punto de romperse.
Y esta vez…
No habría vuelta atrás.