NovelToon NovelToon
Nunca Es Tarde Para El Amor

Nunca Es Tarde Para El Amor

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Reencuentro / Embarazo no planeado
Popularitas:25.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa ángulo

esta hermosa novela se trata de una mujer que dejó de vivir sus sueños juventud por dedicarse a sacar adelante a sus hermanos también nos muestra que que no importa la edad para conseguir el amor.

NovelToon tiene autorización de Rosa ángulo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capítulo 11

acariciando el rostro de la chica.

Las dos dieron la vuelta y regresaron al interior de la finca El Paraíso.

Carmen García estaba sentada en el gran mesón de la cocina, con las piernas cruzadas y una sonrisa que no hacía falta preguntar si era de felicidad. Victoria decidió ignorarla, pero Carmen habló:

—¿Sabes algo, Victoria? —dijo mientras se miraba las uñas—. Tú estás destinada a quedarte sola, y ahora que el señor Quintero se ha ido, ni se te ocurra acercarte a Fabricio, porque ese hombre es mío.

—Ah, y estoy segura de que el señor Quintero solo quería sexo contigo.

La señora Mariana García entró a la cocina justo cuando escuchó a su sobrina y la reprendió de inmediato:

—Carmen, ¿por qué no cierras la boca? A ti nadie te ha pedido tu opinión. Y ese bueno para nada de Fabricio tampoco te tomará en serio; a todas las mujeres les dice lo mismo. Si anda detrás de Victoria es porque es la única que no le ha prestado atención.

Había pasado exactamente una semana desde que Enrique se había ido, y Victoria cuidaba con mucha dedicación aquellas flores que había sembrado para la madre de él. Estaban hermosas. Mientras las acariciaba con ternura, miraba la pantalla de su celular: no tenía ni una llamada ni un mensaje de Enrique. La última llamada, hacía media hora, era de su hermano José.

La mujer dio un gran suspiro. Seguramente él estaba muy ocupado; aunque hablaba poco de su vida, lo había escuchado conversar con su padre sobre la cantidad de trabajo retrasado que tenía. Eso debía ser.

A Vivian le pasaba todo lo contrario. Andrés la llamaba todos los días y, cuando Vivian preguntaba por Enrique, él decía que le mandaba saludos a Victoria, que estaba muy ocupado. Así, la mujer tenía algo con qué justificarlo.

Al llegar Enrique a Francia, su padre fue el primero en recogerlo en el aeropuerto, preguntándole cómo la había pasado en Colombia. Enrique le contó cada detalle: lo hermosa que era la finca, la gente, los paisajes colombianos. El hombre sonrió, recordando su juventud.

—Algún día tendré que volver —dijo—, y cuando vuelva será para quedarme para siempre.

Al día siguiente, Enrique estaba en el piso 42, tomándose un café que, aunque no sabía igual, le recordaba a ella. Le hablaba a su primo Gustavo de cada detalle vivido en la finca. Gustavo, un hombre serio, centrado y correcto, lo miró fijamente y le dijo:

—Quiero que te alejes de mi cuñada. Eso me perjudicaría en el futuro. Mi hermana no solo la ama, la admira, y nunca me perdonaría que yo supiera algo y no se lo contara.

—La señora Hernández es una mujer que ha sufrido mucho, tiene un gran corazón. Y tú, por esa estúpida venganza que tienes con Franco, puedes herir a personas que no se lo merecen.

Gustavo levantó su taza de té, dio unos sorbos, se levantó y miró por el inmenso ventanal, respirando profundo para no insultar a su primo. Lo amaba con el alma. Sabía que parte del odio que sentía hacia Franco venía de todo lo que Enrique había vivido en su niñez.

Luego de tres tragos más, se sentó nuevamente en su silla giratoria, volvió a pararse y terminó sentándose en el sillón frente a Enrique.

—Sabes que te amo, Enrique, pero hay personas que no debes herir. Te exijo que te alejes de mi cuñada. La conozco muy bien; es incapaz de hacer daño a alguien.

Enrique dio un gran suspiro.

—¿Y si te dijera que no lo menciones? —respondió—. Eres un hombre casado, ¿acaso lo olvidas?

Quizás Enrique necesitaba olvidarlo, pero ahí estaba Gustavo recordándole:

—Decidiste casarte cuando tu primer amor murió, ¿lo olvidas? Te aferraste a su prima porque te la recordaba. Esa mujer, aunque tiene una cara tierna y una sonrisa amable que puede confundir a cualquiera, a mí no me inspira confianza. Por eso nunca visito tu casa.

Luciana Moretti había conocido a Enrique cuando él tenía apenas 19 años. Fue amor a primera vista. Planearon tantas cosas juntos, pero a ella la asesinaron cuando tenía 23 años. A los 25, Enrique sintió que su mundo se derrumbaba y juró no amar jamás como la había amado a ella. El investigador le dijo que había sido un robo; aunque nunca estuvo seguro, decidió creer esa versión.

Cada día se volvió más cercano a Luisa, su prima. Tal vez porque le recordaba su piel morena, sus ojos café, su cabello crespo y su sonrisa encantadora. Físicamente eran muy parecidas, y ese parecido lo llevó a casarse con ella a los 27 años. Llevaban solo un año de casados. Ella era tierna y dedicada. No podía decir que estaba perdidamente enamorado, pero sentía un cariño que lo confundía, quizá con algo de amor.

Esta vez fue Enrique quien se acercó al ventanal. Permaneció largo rato mirando a lo lejos. Cerró los ojos y vio a Victoria: su sonrisa encantadora, su cabello rojo y crespo, su forma de entregarse a él. Gustavo tenía razón: no era un hombre libre, y el odio hacia su tío lo había llevado hasta ella.

Miró el último mensaje que ella le había enviado:

“Te extraño, Enrique. Te amo con toda mi alma. Mira cómo están las flores que sembré para tu madre.”

Al ver la foto, sonrió con ironía y tristeza. Como le había dicho Wilson, era prisionero de su propio invento.

Escribió unas cuantas líneas, lo más cortas posible:

“Siempre te tendré en mis pensamientos y en mi corazón. Olvidarte, jamás.”

Luego la bloqueó. Se giró hacia Gustavo con la mirada apagada.

—Tienes razón. Esa mujer no es para mí. No haré que sienta el mismo odio que siento yo. Quiero que siga sonriendo. La dejaré en paz.

Gustavo se acercó y lo abrazó. No hacía falta preguntar si estaba triste; era evidente.

Cuando Victoria leyó el mensaje de Enrique, al principio se sintió feliz. Había pasado un mes sin siquiera un saludo. Pero al releerlo entendió que era una despedida. Sintió la misma sensación que cuando Franco la dejó, solo que esta vez era más intensa.

Vivía prácticamente en la finca El Paraíso. Pocas veces iba a su pequeña finca Gota de Amor. Dormía en la misma cama donde tantas veces habían hecho el amor, y su perfume aún impregnaba la habitación.

Victoria subió deprisa las escaleras mientras Mariana iba detrás, preguntándole qué le pasaba.

—Solo quiero estar sola —dijo entre lágrimas, encerrándose en la habitación.

Se dejó envolver por el perfume de él, fingiendo que aún estaba allí, pero al abrir y cerrar los ojos entendió que se había ido.

Vivian entró a la habitación y la encontró en el piso, llorando como una niña. La abrazó.

—¿Qué pasó?

—No vendrá… solo fueron momentos para él.

Vivian no podía creerlo. Salió de la habitación y llamó a Andrés.

—¿Me puedes decir qué está pasando con ese imbécil de Enrique? —dijo alterada.

Andrés no supo qué contestar.

—El señor Quintero está muy ocupado. Siente que no puede dejarla esperando. La señora Hernández tiene negocios sin cerrar. Si viviera aquí en Francia sería más fácil… ahora mismo está en París por una de sus empresas.

Andrés también empezó a mentir, igual que Enrique. No quería perder a Vivian, y sabía que si decía la verdad la perdería. Esa chica adoraba a Victoria; incluso ya era más experto en mentiras que el mismo Enrique.

Vivian regresó a la habitación, tomó a Victoria de la mano.

—Él no ha terminado contigo. Solo tiene miedo de dejarte esperando. Sus empresas requieren mucho tiempo… creo que si no, se irían a la quiebra. ¿No crees?

Victoria se levantó, un poco mareada.

Con los ojos brillantes dijo:

—¿Y si vamos hasta allá? Tenemos una gran casa donde quedarnos. Podemos pedirle empleo a tu hermano. Quizás montar nuestra propia pastelería, vendiendo uno de los mejores cafés colombianos.

Victoria pensó un momento.

—Está bien. Esperaremos un mes más… y si no ha llegado, iremos nosotras por ellos.

1
Dora Marecos
😍
Yohana patricia Aguancha
Un poco enredada la redacción q
Zoraida Rodriguez
x favor queremos ver el final
Martha Alvarado
pésima novela como se te ocurre escritora rebajar de esa manera a una mujer si tú eres mujer como no le das un poco de dignidad a la protagonista ten tu un poco de dignidad al escribir una mujer nunca debe permitir que un hombre la trate como basura y seguir revolcándose con el como si nada eso no es amor eso es enfermedad mental
Cildana Gutierrez
cómo hago para seguir viendo los otros capitulos?
Lina Marcela Velasquez
estoy igual q viki..con la diferencia q Ami los pelados no me gustan..
Arely Anahi Pacheco Mezo
aaaahhhh ya no tengo uñas x tanto suspenso del capitulo, ahora si agárrate melisa pq esta no te la perdona Enrique ya veremos como te descubren todo lo malo que hiciste y ver tu caída 🤭🤭🤭
Elsa Espindola
me encantó buenísima la trama cuántas maldad hay en esa mujer
Elsa Espindola
me encantó buenísima la trama cuántas maldad hay en esa mujer
Elsa Espindola
me encantó peye. final yá terminó???
Elsa Espindola
me encantó peye. final yá terminó??? pre junto??
Mártá Orti Bia
la novela es buena pero con muy muchos errores que tenemos que descifrar pero buen relato p
Cuquy De Cristofano
tierna historia 🥰
Mayka Puche Velasquez
Hola saludos está interesante la novela , pero que no se tan larga
mariela
Victoria tu mejor decisión fue criar y educar a tus hermanos no dejarlos por amor a un hombre que por lo visto es cruel si lo hizo con su sobrino y a su hermano le quitó prácticamente la herencia a Enrique lo humillaron y lo golpearon por eso es frío y dominante.
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play