Mi vida era tan normal y monótona hasta que conocí a un chico un año menor que yo, Alberto, él me hizo sentir segura y bonita.
Un día tuve un accidente y desperté en el cuerpo de una chica sumamente atractiva.
Mi alma estará en ese cuerpo durante 30 días. Tiempo suficiente para jugar con los chicos que se creen inalcanzable, entre ellos, Robin Clay.
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Cap.11
CAMILA
No contesté la llamada de Robin y Alberto se fue en cuanto él se aseguró que mi hermana había llegado, ya que no me quería dejar sola.
Me acosté y me dormí un rato. Mi celular timbró otra vez.
— Si, dime Robin.
— Quisiera saber si puedo ver a mi novia.
— ¿Tu novia? ¿Quién?
— Te quiero ver.
— No me siento bien como para salir.
— Dame la dirección de tu casa y voy a verte.
— No. Te veo mañana en clases.
— ¿Estás molestas?
— Por que estaría molesta si mi supuesto novio es un fiel ángel.
— Veámonos. Ya veo que te dijeron algo que no es.
— Okey. ¿Dónde?
— En mi departamento.
— Allí estaré en un hora.
Me hervía la sangre. Me alisté, tomé y un taxi y llegué a su departamento.
Toqué el timbre. El abrió. Estaba en toalla. Podía ver todo su pecho bien formado y definido. Quedé boquiabierta.
— Entra mi amor.
Al entrar él me tomó de la cintura. Me solté rápido de sus manos. No estaba acostumbrada a que me tocarán la cintura más por mi complejo.
— Si que estás molestas— me volvió a tomar de la cintura.
— Robin quiero que aclaremos todo este mal entendido.
—Si eso quiero amor.
— No tu mal entendido sino el mío.
Robin parecía pulpo encima mío. Me besó. Sentía que no podía escapar de él.
— Ya déjame. Te vi besando a esa chica.
Él me soltó.
— ¿Me viste? Si viste bien, ella me besó. Tú sabes que las chicas me siguen y no acepta que terminamos.
— Fue tu novia— me tiró una carcajada— y así te pusiste a hablar con ella y quedé invisibilizada. Me marché de ahí y no te diste cuenta. Y llego a la universidad y lo primero que veo es a mi supuesto novio besándose con esa chica, la tenías abrazada, así que no me digas que fue ella.
— Sabes que Camilita. No estoy para dramas. No es como que estoy enamorado de ti. Te quise dar una oportunidad porque llevas tanto tiempo enamorada de mí o ¿me equivoco? además, ese tipo, Alberto se llama, me cae mal. Se cree simpático y al final lo que quiero lo tengo.
— Que bueno que las cosas quedaron claras. Tú y yo no somos nada y nunca lo fuimos. Podrás ser muy lindo por fuera pero por dentro eres un monstruo.
— ¿Monstruo? mírate a un espejo por favor.
— Poco hombre.
— ¿Por qué? Vete de mi casa. Mi error fue darle una oportunidad a una fea media arreglada. Así que ya conoces la puerta.
Le di una bofetada. Salí de su departamento. Me sentía humillada. Estaba jugando.
Crucé la calle y empecé a caminar. Lo unico bueno de todo esto es que yo venía a lo mismo a terminar esto que ni siquiera empezó. Le caía mal Alberto por ser un chico simpático y por eso se atrevió a pedirme ser su novia para demostrar su dominio a todas las mujeres de la universidad. Es una estupidez.
Me sentía mal. Tenía sentimientos encontrados. Hoy moría todo ese amor que sentía por él.
Sentía que mi vida era patética. Llamé a Alberto pero colgué de inmediato. Él me regresó la llamada casi de inmediato.
— Hola. ¿Te sientes bien? ¿cómo estás?
—Estoy bien. Solo que se marcó sin querer.
— ¿Dónde estás? se escucha el ruido de autos.
— Que buen oído tienes. Salí un momento pero ya voy a la casa.
En el momento que cruzaba la calle un auto me atropelló y terminé a varios metros lejos y el auto chocó contra un poste de energía eléctrica.
Estaba en el pavimento, mi celular estaba lejos de mi, las personas empezaban a gritar, no me sentía el cuerpo, mis ojos empezaron a cerrarse lentamente.
Miraba como una ambulancia llegaba al lugar y ponía mi cuerpo en una camilla y el de la otra chica.
Los paramédicos empezaron a dar choques eléctricos en ambos cuerpos porque al parecer las dos estábamos sin signos vitales. Sentí como un imán me atrai a algo y ahí ya no vi nada.
Abrí los ojos lentamente y miré a una señora elegante a mi lado, no la conocía. Ella gritó " Llamen al médico, Milena abrió los ojos" y ¿quién es Milena? Yo soy Camila. Intenté hablar pero tenía un aparato en mi boca.
Un médico llegó y me revisó.
— Le vamos a quitar los aparatos. Es un milagro que haya abiertos sus ojos. Señora Wallace puede salir un momento por favor.
¿Señora Wallace? ¿Quién es ella? ¿Dónde estoy? Solo recuerdo que un auto me atropelló y pude ver mi cuerpo en el pavimento y de ahí no recuerdo más.