Priscila Lewinsky
La primera vez que lo vi, sabía que sería mi maldición. Su mirada era capaz de traspasar mi ser. El problema era... que yo estaba casada.
Christian Wright
Su mirada triste le llamó la atención. ¿Cómo una belleza como ella podría ser infeliz? Quería hacerla suya... pero le pertenecía a otro. ¿Serán su salvación o su peor error?
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[ALANA]
No quería actuar como una perra, pero se lo merecía. Aquella noche su beso fué delicioso y juraba que él se sentía igual. Pero el muy cabrón la dejó sola y caliente. Había ido a la disco con la esperanza de verlo y él había hecho su acto de desaparición.
Había escuchado que había médico nuevo y la verdad andaba muy intrigada. Pero jamás hubiera imaginado que era el maldito que no la soltaba. Todas las noches tenía fantasías sexuales con él. Su mirada la había dejado pérdida pero lo trató con indiferencia. Incluso rechazó su invitación, osea vamos a ser sinceras él se lo merecía.
No iba a mentir que se sintió complacida cuando la llamó en la noche. Pero no mentía cuando decía que le dañó la oportunidad de tener sexo. Más le valía que la noche valiera la pena o se lo haría saber por el resto de su vida.
Se había arreglado con mucho esmero, no sabía a donde la llevaría pero suponía que sería un buen lugar. Esperaba que al fin esa noche pudiera terminar lo que no se dió la otra vez. A las 9 apareció puntual y estaba muy sexy. Debería dejar la salida para otra ocasión y pasar a la acción.
Mike- Hola
Alana- Muy puntual, me gusta.
Mike- Estás preciosa Alana.
Alana- Gracias... tu tampoco estás nada mal.
Lo que estaba era bueno para desnudarlo y hacer el amor toda la noche. Él levantó su brazo y ella aceptó. Fueron al auto y él le abrió la puerta para que se acomodara. A donde iría esa noche... no lo sabía, pero la tenía muy ansiosa.
Mike- ¿Lista?
Alana- Si... ¿a donde vamos?
Mike- Pronto lo sabrás... - dijo sonriendo
Su sonrisa era contagiosa, bajaría la guardia por un rato y disfrutaría de él.
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...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
[CHRISTIAN]
La tenía en mi cama... ella era la cosa mas sexy que jamás hubiera visto. Sólo llevaba ropa interior y una muy caliente. Le encantaba todo de ella... besó su cuello haciéndola sonreír. Ella lo besó y él se sumergió en ese dulce beso. Cada caricia era un susurro de promesas. Su piel era tan suave y tan cremosa.
Christian- Eres tan hermosa sirena...
Priscila- Haces que me quede sin respiración. No seas así o terminaré enamorada de ti.
Christian- Me parece perfecto... conquistar tu corazón es lo que deseo.
Priscila- Entonces vas por buen camino...
Volvieron a besarse con lentitud y él liberó uno de sus pechos. Lo acariciaba con delicadeza haciéndola gemir. Desabrochó su sostén liberandolas y besandolas. Sus gemidos lo enloquecía, quería volverla loca de deseo.
Priscila- Christian...
Christian- Me vuelves loco nena... mierda quiero estar dentro de ti.
Priscila- Yo también te deseo dentro de mi.
Christian- Mierda sirena, no podré contenerme si me seduces así.
Ella se levantó y lo empujó. Se puso a horcajadas sobre él y acomodó su miembro dentro de ella. Los dos suspiraron al unísono, ella estaba tan húmeda. La agarró de la cintura con fuerza penetrandola más profundo. Su sirena tenía la mirada nublada y la besó. Se movían como salvajes pero no importaba, los dos se sentían igual.
Priscila- Voy a llegar... - gimió
Christian- Sirena...
Le dió otras embestidas mas y llegó con ella. Priscila lo miraba con ternura.
Christian- Eres mi perdición, ¿sabías?
Priscila- Tu eres la mía, así que está bien. - dijo sonriendo
Christian- Creo que estoy enamorado de ti Priscila...
Ella se quedó helada y se levantó de la cama.
Priscila- Tengo que ir al baño...
La había asustado... mierda, ¿que le pasaba? No quería espantarla... pero la verdad si sentía que se estaba enamorando de ella. Se levantó de la cama y fué al baño. Priscila estaba en la ducha y entró con ella.
Su sirena tenía los ojos llorosos y la besó.
Christian- ¿Por qué lloras sirena?
Priscila- Nunca me e enamorado... pero cuando estoy contigo soy felíz. Siento que estoy cerca del mismo cielo. Mi corazón corre aceleradamente y no puedo evitar sonreír. No puedo dejar de pensarte y te extraño cuando no te tengo.
Él sonrió ante su confección de amor. Era tan linda... joder estaba loco por ella.
Christian- Eso es amor, mi sexy y adorable sirena. Yo también te amo.
Ella lo miró con sorpresa y luego sonrió dulcemente.
Priscila- Yo también estoy enamorada de ti Christian.
Él la cargó haciéndola reír y le hizo el amor nuevamente...
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Más tarde andaba cocinando con su sirena, cuando tocaron la puerta. Al ver era su madre, miró a su sirena la cual tenía una de sus camisetas puesta. Luego abrió y entró con cara de pocos amigos. Se sorprendió cuando vió a su sirena y lo miró.
Christian- Madre ella es Priscila...
Madre- Ya veo... ¿podrías dejarnos a solas?
Priscila- Claro... lo siento.
Christian- Espérame en el cuarto sirena.
Cuando se fué su madre habló.
Madre- Muy bonita... lástima que no tomas a nadie enserio.
Christian- Ella es diferente mamá... ¿A que debo tu visita?
Madre- Eres mi hijo, si no es así no te veo. - miró su alrededor- Podrías tener un mejor apartamento.
Christian- Mi apartamento está bien, es lo que puedo pagar con mi trabajo.
Madre- Trabajo que no necesitas... tienes estudios y experiencia. Vuelve a trabajar en la empresa. No se por que sigues de rebelde.
Christian- Hago lo que me gusta y no quiero trabajar con mi padre. Quiere que sea su marioneta y yo sólo quiero mejorar. Además odia todo lo que a mí me apasiona.
Madre- Todo esto lo haces por tu padre... por eso te llenaste de tantos tatuajes. Eres increíble...
Christian- No madre, lo hice por que me gustan. Creen que todo lo que hago es por ustedes y no... todo lo que hago es por mi. Tengo ideas diferentes a la de ustedes. No quiero vivir así, no puedo.
Sus padres siempre fueron asfixiantes... manejaban su vida a su antojo. No importaba lo que el quería, tenía que obedecer. Incluso sus estudios fueron gracias a ellos. El día que se suponía que debía empezar... se fué de la casa. Decidió comenzar su propia vida, las únicas personas con las que se sentía cercano era su hermana y sus abuelos.
Le gustaba la vida que tenía, es verdad que no tenía lujos pero vivía muy bien. Tenía todo lo que necesitaba y eso era suficiente. Su madre lo miraba molesta , sabía que la idea le desagradaba pero tenía que aceptar su decisión.
Madre- Es una pena que esa sea la vida que deseas. Pero soy tu madre y las cosas que hago es por tu bien.
Christian- Lo sé mamá... bueno, ¿a que debo tu visita?
Madre- Necesito que mañana vayas a la fiesta. Sabes que es un evento importante para la familia.
Christian- Madre...
Madre- No acepto un no por respuesta Christian Wright, te veo mañana y más te vale que llegues puntual.
Luego le dió un beso en la mejilla y se fué del lugar. Golpeó la mesa molesto y Priscila salió preocupada.
Priscila- ¿Estás bien?
Christian- Si cariño, lamento si te asusté.
Ella lo abrazó y él agradeció su abrazo.
Christian- Disculpa la actitud de mi madre... puede ser una bruja cuando quiere.
Priscila- Tranquilo mi amor, estoy aquí contigo.
Christian- Tengo que contarte algo... como verás vengo de una familia adinerada. Pero vivo de manera humilde. Yo decidí alejarme de mi familia y vivir a mi manera. Mis padres lo desaprueban pero no pueden hacer nada.
Priscila- Eres un hombre muy valiente Christian... hacer lo que tu corazón desea es algo admirable. - dijo sonriendo
Christian- Gracias por entenderme...
Priscila- Gracias a ti por contarme... te quiero.
Christian- Yo también te quiero sirena...
Luego se abrazaron y se quedaron callados disfrutando del tranquilo silencio que los rodeaba. No importaba nada, solo lo que sentían el uno por el otro.