Hace mil años, el sol se extinguió. Hoy, la humanidad se aferra a la vida en Aethelgard, una colosal metrópolis flotante que sobrevive drenando la energía del Abismo. En este mundo, tu valor se mide por tu Núcleo de Esencia, y el de Kaelen era basura.
Como un simple Recolector, Kaelen arriesgaba su vida en las profundidades para que la élite viviera en el lujo. Pero la lealtad no existe en el Abismo. Traicionado por su capitán y apuñalado por la espalda por sus propios compañeros, Kaelen es arrojado a las fauces de la oscuridad eterna.
Sin embargo, el destino tiene otros planes. En el fondo del abismo, donde el tiempo no existe, Kaelen tropieza con los restos de una deidad olvidada. Al borde de la muerte, toma una decisión que cambiará el orden del universo: devorar el corazón de un dios.
Ahora, con un sistema de poder oscuro despertando en sus venas y una sed de venganza que podría incinerar los cielos
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El Nexo del Olvido
El cadáver del Guardián de la Fosa se deshizo en cenizas negras, dejando tras de sí un cráter de silencio absoluto. Kaelen respiró hondo, sintiendo cómo el nivel 12 asentaba sus nuevos límites físicos. Sus sentidos estaban tan agudizados que podía escuchar el goteo de la energía abisal filtrándose por las grietas de las rocas a kilómetros de distancia.
Siguiendo un rastro de pulsaciones electromagnéticas que solo su nueva Percepción Térmica detectaba, Kaelen se adentró en una grieta oculta detrás de lo que parecía el fémur de un titán prehistórico.
Tras caminar durante lo que parecieron horas por túneles que olían a ozono y metal antiguo, el espacio se abrió.
—¿Qué es este lugar? —susurró, y su voz resonó en una cámara de proporciones catedralicias.
Frente a él no había cuevas naturales, sino una maravilla de la ingeniería perdida. Paredes de obsidiana pulida estaban grabadas con circuitos de oro que brillaban con una luz blanca mortecina. En el centro de la sala, suspendida sobre un pozo de energía pura, flotaba una estructura en forma de anillo: una Puerta de Salto de la Era del Génesis.
Antes de que pudiera acercarse, un zumbido mecánico llenó el aire. Una esfera metálica, del tamaño de un puño y cubierta de lentes ópticos, descendió del techo, escaneándolo con un rayo carmesí.
[Escaneo de ADN en curso...]
[No se detecta firma de ciudadano de Aethelgard...]
[Detectada firma de energía: "Soberano de la Ceniza"...]
[Acceso concedido. Bienvenido, Administrador de Sombras.]
Kaelen retrocedió un paso, con la Segadora lista en su brazo, pero la esfera no atacó. En su lugar, proyectó un mapa holográfico tridimensional que hizo que su corazón diera un vuelco. Era un mapa de la ciudad flotante de Aethelgard, pero visto desde abajo. Mostraba rutas de infiltración, conductos de ventilación de energía y, lo más importante, los puntos ciegos de la red de vigilancia del Gremio de Recolectores.
—Un mapa de guerra —comprendió Kaelen, sus ojos brillando con una ambición peligrosa—. Este lugar fue construido para asediar la ciudad, no para protegerla.
Caminó hacia la consola central. Al poner su mano sobre el cristal frío, el sistema del Devorador en su mente se sincronizó con la tecnología antigua.
[CONEXIÓN ESTABLECIDA]
[Has descubierto: El Nexo del Olvido (Refugio de Grado S)]
[Funciones disponibles: Teletransporte de corto alcance, Forja Automatizada, Cámara de Criogenia]
[Estado de la Puerta de Salto: Energía al 15% (Suficiente para un traslado de ida)]
Kaelen miró el mapa. Había un punto rojo parpadeando en el Sector 7 de Aethelgard: los barrios bajos, su antiguo hogar. Pero no era un error del sistema. El mapa indicaba una "Firma de Energía Compatible".
—Marcus... —los nudillos de Kaelen se tornaron blancos al apretar el puño—. No solo me traicionaron para quedarse con el botín. Están usando mi "muerte" para cobrar un seguro de vida del Gremio y financiar su ascenso a la Clase A.
Una risa seca y carente de humor escapó de su garganta. Mientras ellos celebraban con vino caro en las alturas, él estaba heredando las armas de un apocalipsis pasado.
[¿Deseas iniciar el salto hacia la periferia de Aethelgard?]
[Advertencia: El retorno por esta vía requerirá una recarga de Núcleos de Clase A]
—Envíame de vuelta —ordenó Kaelen, entrando en el anillo de luz—. Tengo algunas deudas que cobrar, y no acepto pagos en cuotas.
La realidad se fragmentó. El Nexo del Olvido desapareció en un estallido de partículas oscuras, y por un instante, Kaelen sintió que su alma era estirada a través de las dimensiones.
Cuando sus pies volvieron a tocar suelo sólido, ya no estaba en el fondo del Abismo. El olor a metal oxidado, aceite quemado y lluvia ácida inundó sus pulmones. Estaba en los callejones del Sector Bajo.
A lo lejos, una pantalla gigante de neón mostraba el rostro de Marcus, sonriente, recibiendo una medalla de honor. El titular decía: "Héroes regresan tras trágica pérdida de un compañero en el Abismo".
Kaelen se ajustó los harapos de su capa, ocultando la cadena que brillaba en su brazo.
—El muerto ha vuelto, Marcus —susurró, desapareciendo entre las sombras del callejón—. Y esta vez, el sacrificio serás tú.