"INCESTO"
Esa sería la palabra que cualquier persona utilizaría al saber que un adulto de 26 años está interesado en una joven de 17, y más aún, si son tío y sobrina. Cabe aclarar que tan poco soy un maldito puerco, las dudas y emociones surgieron hace unos pocos meses. Aunque he de reconocer que el “interés” ya pasó a segundo plano y fue sustituido por el “me gusta”, pero juro por la más sagrado que me queda, que es mi padre, que esto va mucho más allá del querer tener relaciones sexuales con ella. Jenny es la única persona con la que me siento cómodo y libre de expresarme, nuestra relación es única y especial.
Cuando la conocí, hace cinco años en esa casa hogar, un sentimiento por ayudarla me invadió, no sólo a ella, sino también a mi prima y sobrino. Todos habían sido tratados mal por la vida y recurrieron a mí en busca de ayuda. Los saqué de ese lugar y los traje a vivir conmigo.
Bueno, pero a todo esto, ustedes se preguntarán ¿quién soy yo?
Mi nombre es Daniel Alcocer, un ...
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I - EL COMIENZO
La mayoría de las personas tienen deseos y sueños reprimidos, aman y desean en secreto, anhelan y lloran en silencio … Esta historia se cataloga en la sección de amores prohibidos, su título puede provocar incitación o asco, todo depende de la persona, pero les aseguro que no hay motivo para hacer esto último. Por favor confíen en mis palabras y déjense llevar por: Tío, … Tócame.
Nuestra protagonista se llama Jenny Astudillo, es una joven de diecisiete años, muy inteligente y un poco tímida. A la edad de ocho años, un accidente automovilístico le arrebató la vida de su padre, desde entonces nada volvió hacer igual. Su madre se vio en la necesidad de ocupar el lugar de su esposo y sacar adelante a su familia. Vivieron bien durante unos años, hasta que un día la crueldad humana entró en su morada sin recibir invitación; llevándolos a la ruina. Tuvieron que refugiarse en una casa hogar y pensar en cómo iniciar de nuevo, pero eso no fue necesario, ya que, si de como de un milagro se tratara, una llamada les devolvió todo lo que perdieron.
Daniel Alcocer, la persona que les devolvió la alegría y la esperanza. Él es primo hermano de la madre de Jenny, hijo único del único hermano de su difunto abuelo, y una persona nunca antes mencionada.
¿Por qué de esto último? … Por una pelea que tuvieron el abuelo de Jenny y su hermano en el pasado, los dos rompieron comunicación con el otro y siguieron con sus vidas. Es una suerte que sus hijos no hicieran lo mismo.
Su tío los sacó de ese lugar para llevarlos a vivir con él, en una casa al lado de la suya. Le dio un trabajo a su prima y, a petición de él mismo, está costeando los estudios de sus sobrinos.
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...CAPÍTULO I...
...JENNY ASTUDILLO...
-Bueno, todo lo que necesito para este día se encuentra aquí. – Me expresé con alivio al terminar de corroborar por segunda vez mi mochila.
Siempre suelo preocuparme y estresarme demasiado con los asuntos relacionados con la escuela, ya que de esto depende el que pueda cumplir mis metas.
Salí de mi habitación y me dirigí a la cocina para desayunar junto con mi madre
y mi hermano, solo somos nosotros tres, ... mi padre falleció hace unos años.
Saludé y procedimos a sentarnos. Al terminar, tomé nuevamente mis cosas y antes de despedirme, mi madre habló.
- Jenny, tu tío te cuidará el resto de la tarde. – Fueron sus palabras, y eso significa que ellos dos regresarán tarde a la casa.
Siempre que sucede esto, mi tío se ofrece a cuidarme, ya que él me ve como una pequeña niña de 17 años, imposible de poder defenderse. Además, de que es nuestro vecino, solo tenemos que cruzar el portón del patio para llegar a su casa.
-Muy bien. – Respondí, guardando mi sonrisa. – Los dejo, o si no, llegaré tarde. – Me despedí y salí de la casa, donde ya me esperaba el chofer, contratado, nuevamente, por mi tío.
MUCHAS HORAS DESPUÉS.
Mis clases pasaron como de costumbre, nada nuevo, a la hora de receso obtuve mis sermones de siempre, dados por mi única y mejor amiga, Oraida, la cual conocí hace unos años.
Ella sabe de mis sentimientos por mi tío, Daniel Alcocer, y de lo mucho que puede llegar a dolerme el saber que el sentimiento nunca será recíproco. A pesar de tan solo ser me mayor de nueve años, existe un lazo sanguíneo que lo impide.
La campana sonó, marcando que las clases habían terminado por el día de hoy. Me dirigí a la salida y estando ahí, mis ojos se maravillaron con su belleza.
- ¡Jenny!, vámonos, la comida se enfría. – Me llamó y solo sonreí como una babosa.
En el trayecto de regreso a casa, conversamos de lo sucedido en este día, él en la empresa y yo en la escuela, algo que es costumbre entre nosotros dos.
Al llegar, él se quedó en la cocina y yo a mi habitación para cambiarme. Terminé y nuevamente me dirigí con él.
-La comida ya está servida. – Sus manos señalan el sushi, pero mis ojos se fijan en otro ángulo.
-Cabello desalineado, mangas arremangadas, sin corbata y tres botones desabotonados. – pensé.
- ¿Qué miras, sobrina? – Cuestionó.
-No, nada. Vamos a comer. – Respondí con nerviosismo.
Las horas siguientes la pasamos de lo más bien, platicando, comiendo, viendo películas, el tiempo a su lado pasa muy rápido.
-Nueve de la noche. Tu mamá y tu hermano no deben tardar en llegar. – Aseguró.
-Tiene razón. Es tarde y no he estudiado
nada. – Comenté.
-Me alegra que dejaras algo tan importante por estar conmigo. – Dijo para después acercarse y acomodar un mechón suelto en mi cabello.
Puedo sentir algo caliente en mi cara y una pequeña electricidad en mi cuerpo.
- ¡Voy a lavar los trastes! – Es lo primero que pensé para escapar. Me levanté de inmediato y corrí a la cocina.
Abrí la llave y comencé a echarme un poco de agua en la cara, deseando que el calor disminuyera.
- ¡Santo cielo! – murmuré
-Te ves muy bonita cuando te sonrojas – su presencia detrás de mi espalda me tomó de sorpresa, y más aún cuando sentí sus manos en mi cadera.
- ¿Q… qué … qué hace? – tartamudeé
-Lo que tanto he anhelado desde hace semanas. – Sus palabras aceleraron mis ritmos cardiacos. En un movimiento me tenía frente a frente con él, con una de sus manos aprisionando mi cuerpo contra el suyo y con la otra puesta en mi mentón.
-Daniel ~~ - Un gemido escapó involuntariamente de mis labios. Él sonrió y yo, como una tonta, procedí a cerrar los ojos.
- ¡Darte un abrazo!
El impactó de sus palabras me sacó de mi estúpida imaginación, que cada día parece empeorar.
La puerta principal se abrió, mi familia había llegado. Mi tío me soltó y se marchó para saludarlos.
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Perfil del supuesto tío.
Nombre: Daniel Alcocer Astudillo.
Edad: 27 años.
Trabajo: Dueño y CEO de una empresa bancaria.
...Historia creada bajo el estrés de Enn Gómez...
más te vale marrana. 🤣🤣🤣🤣🤣