Han Jisung solo quería un trabajo tranquilo pero todo cambia cuando comienza a trabajar para Lee Minho ,un Jefe brillante, Arrogante y peligrosamente atractivo. Entre órdenes, discusiones y miradas intensas, Han empieza a descubrir q detrás del carácter arrogante de su Jefe hay algo q nadie más a logrado ver
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Bajo presión
El segundo día de trabajo de Han Jisung empezó mucho antes de que saliera el sol.
Había pasado gran parte de la noche pensando en todo lo que ocurrió el día anterior. El informe, las críticas de su jefe y, sobre todo, la forma en que Lee Know parecía notar absolutamente cada error.
Jisung no quería volver a pasar por lo mismo.
Por eso llegó a la oficina casi treinta minutos antes de la hora de entrada.
El edificio aún estaba relativamente tranquilo. Algunos empleados recién comenzaban a llegar, mientras otros caminaban por los pasillos con café en la mano y caras adormiladas.
Jisung se sentó en su escritorio y dejó su mochila a un lado.
—Hoy será diferente —murmuró para sí mismo.
Encendió su computadora y revisó nuevamente el informe que había estado corrigiendo durante toda la noche. Había cambiado el orden de algunos datos, revisado cada número y reorganizado varias páginas para que todo tuviera más sentido.
Si Lee Know encontraba un error esta vez, al menos no sería por falta de esfuerzo.
Mientras terminaba de revisar un párrafo, escuchó pasos acercándose.
Al levantar la mirada, vio a Lee Know caminando por el pasillo con la misma expresión tranquila y segura del día anterior.
Su presencia volvió a provocar ese extraño silencio en la oficina.
Minho se detuvo frente al escritorio de Jisung.
—Llegaste temprano.
No sonaba como un elogio.
Jisung enderezó la espalda.
—Quería adelantar trabajo.
Lee Know miró el informe sobre el escritorio.
—Dámelo.
Jisung se lo entregó sin decir nada.
Minho empezó a leer las páginas con rapidez, pasando cada hoja con movimientos seguros. Durante varios segundos no dijo absolutamente nada.
Ese silencio fue peor que cualquier comentario.
Jisung sentía que su corazón latía más rápido mientras esperaba una reacción.
Finalmente, Lee Know cerró el documento.
—Mejor.
Solo una palabra.
Pero por alguna razón, para Jisung sonó como una pequeña victoria.
—Gracias —respondió, intentando no sonar demasiado orgulloso.
Minho dejó el informe sobre el escritorio.
—Aun así, falta mejorar la conclusión.
La pequeña victoria desapareció inmediatamente.
—¿La conclusión? —preguntó Jisung.
—Es débil.
La respuesta fue tan directa que Jisung no supo si sentirse ofendido o frustrado.
—Pero…
Se detuvo antes de terminar la frase.
Minho lo observó con una ceja ligeramente levantada.
—¿Pero qué?
Jisung dudó unos segundos.
No quería discutir con su jefe en su segundo día de trabajo.
Pero tampoco le gustaba que criticaran algo en lo que había trabajado tanto.
—Pensé que estaba clara.
Minho cruzó los brazos.
—Pensar no es suficiente en este trabajo.
El comentario hizo que Jisung apretara ligeramente los labios.
—Entonces… ¿cómo debería ser?
Minho lo miró unos segundos más.
Parecía estar evaluando algo.
Finalmente tomó una silla cercana y la colocó junto al escritorio.
—Escucha.
Jisung parpadeó sorprendido cuando su jefe se sentó a su lado.
Minho tomó el informe nuevamente y señaló una parte del texto.
—Aquí presentas los datos correctamente —explicó—. Pero la conclusión no transmite seguridad.
—¿Seguridad?
—Sí. Cuando presentas un informe, debes demostrar que entiendes completamente lo que estás diciendo.
La voz de Minho era calmada, pero firme.
Jisung escuchaba con atención.
—Si dudas, los demás también dudarán.
Minho tomó un bolígrafo y marcó algunas líneas en el documento.
—Cambia esta parte.
Jisung inclinó un poco la cabeza para leer mejor.
—Ah… entiendo.
Minho dejó el bolígrafo sobre la mesa.
—Hazlo de nuevo.
Y se levantó como si la conversación hubiera terminado.
Jisung lo miró alejarse por el pasillo.
Por alguna razón, no sabía exactamente cómo sentirse.
Su jefe seguía siendo arrogante.
Pero también… tenía razón.
Jisung volvió a mirar el informe y empezó a modificar la conclusión.
Mientras escribía, se dio cuenta de algo curioso.
Minho no solo criticaba los errores.
También sabía exactamente cómo arreglarlos.
Pasó casi una hora trabajando en el documento hasta que finalmente quedó satisfecho.
Cuando levantó la mirada, vio a Minho hablando con otro empleado al otro lado de la oficina.
Su expresión era seria, pero también concentrada.
Era evidente que estaba acostumbrado a dirigir todo lo que ocurría en ese lugar.
Jisung suspiró.
—Tal vez no sea tan terrible —murmuró.
Pero justo cuando terminó de decir eso, Minho volvió a acercarse.
—Han.
—Sí.
—Ven conmigo.
Jisung frunció el ceño ligeramente.
—¿Ahora?
—¿Prefieres después?
—No… ahora está bien.
Minho comenzó a caminar hacia una sala de reuniones.
Jisung lo siguió, intentando imaginar qué estaba pasando.
Cuando entraron en la sala, Minho cerró la puerta.
El ambiente se volvió más silencioso.
—Siéntate —dijo.
Jisung obedeció.
Minho se apoyó contra la mesa frente a él.
—Hoy tenemos una reunión importante con unos clientes.
Jisung parpadeó sorprendido.
—¿Clientes?
—Sí.
—Pero… yo soy nuevo.
—Lo sé.
Minho lo miró directamente.
—Por eso quiero ver cómo trabajas bajo presión.
Jisung sintió un pequeño nudo en el estómago.
—¿Quiere que participe?
—Quiero que presentes el informe.
Jisung casi dejó caer el documento.
—¿Qué?
Minho lo observó con total tranquilidad.
—Lo escuchaste.
—Pero… apenas llevo dos días aquí.
—Eso no cambia nada.
La calma en la voz de Minho era casi desesperante.
—Si hiciste bien tu trabajo, no tendrás problemas.
Jisung lo miró incrédulo.
—¿Y si cometo un error?
Minho se encogió ligeramente de hombros.
—Entonces aprenderás de él.
La respuesta dejó a Jisung sin palabras.
Durante unos segundos, el silencio llenó la sala.
Finalmente, Jisung suspiró.
—Está bien.
Minho levantó ligeramente una ceja.
—¿Está bien?
—Sí.
Jisung apretó el informe entre sus manos.
—Si quiere que lo haga… lo haré.
Minho lo observó en silencio.
Por primera vez desde que lo conocía, algo parecido a una leve sonrisa apareció en su rostro.
—Bien.
Se dio la vuelta y caminó hacia la puerta.
Antes de salir, habló nuevamente.
—La reunión es en veinte minutos.
Y luego se fue.
Jisung se quedó solo en la sala.
Miró el informe que tenía en las manos.
—Genial —murmuró—. Mi segundo día… y ya estoy presentando frente a clientes.
Respiró profundo.
Tal vez su jefe era arrogante.
Tal vez era exigente.
Pero si quería demostrar que merecía ese trabajo…
Tendría que enfrentar el desafío.
Aunque eso significara ponerse a prueba frente al hombre más intimidante de toda la empresa.
Y lo peor de todo…
era que Lee Know parecía disfrutar cada segundo de esa presión.
Holi eso es todo espero les guste ☺️❤️