Me desperté aturdida en un lugar desconocído y después de una serie de acontecimientos me di cuenta que habia reencarnado en una novela, pero mi personaje no existia
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capitulo 2
Después de estar un rato procesando la información. Me dispuse a atender bien mi herida; gracias al cielo, había muchas hierbas curativas a mi alrededor, así que rápidamente me hice un ungüento para que no se infectara, y me hice un mejor vendaje. Una vez lista, miré a mis alrededores buscando comida y algo de utilidad. Después de un rato encontré algunas frutas y, para mi sorpresa, aquel cuchillo que mi hermano me había regalado. Lo agarré y, como toda una superviviente, me dispuse a salir del lugar. Como no sabía dónde estaba, lo más razonable era seguir el río, porque donde hay agua hay gente, y eso hice. Duré casi medio día caminando hasta que por fin salí a un claro; a lo lejos se miraba un pequeño pueblo. Con todo el cansancio acumulado, me dispuse a seguir. Una vez en el pueblo, me di cuenta de que estaba en esos lugares antiguos. Como el de la era de los nobles, con vestidos pomposos y carruajes y soldados con espadas. No tenía dinero, así que solo pude observar todo el lugar. Que en relativa se miraba muy pobre. Me acerqué a un niño y pregunté dónde quedaba el centro médico. El niño me miró como si estuviera viendo a un mosquito, pero al final decidió llevarme. Era un lugar bastante deplorable, pero ¿qué podía hacer yo? Saqué una de las yerbas que llevaba y se las ofrecí al encargado. Me miró con recelo, pero una vez se percató de que eran auténticas, me dio un buen dinero, con lo que compré unas vendas y algo de comida. El niño que me acompañó de pronto no se me separó en todo el rato, así que le compré algo de comer, a lo que casi se atora de lo rápido que se comió el pan que le di.
—¿Cómo te llamas, pequeño? —Me llamo Mateo, ¿y tú? Nunca te había visto por aquí.
—Vaya que perspicaz eres. Yo me llamo; en eso, un terrible dolor de cabeza me invadió, cayendo desmayada del dolor.
Cuando desperté, estaba en una pequeña cama en un lugar algo destartalado pero limpio. Me agarré la cabeza, que aún dolía un poco, pero ahora sabía quién era esta chica. Su nombre era Amara, y era una huérfana que se crio en la calle. La razón por la que estaba en el bosque era sencilla. Al ser una persona bastante llamativa y hermosa, la secuestraron para venderla, pero en el camino, accidentalmente, se cortó la pierna, perdiendo mucha sangre, por lo que los secuestradores la dejaron a que se muriera. Para no tener que lidiar con ella, y hay entre yo, tomando su cuero una vez ella murio.
En eso entra Mateo: —¿Estás bien? ¿Qué fue lo que te pasó? Estabas bien cuando de repente te desmayaste. Te traje a mi casa, pero te saldrá caro; no cuido a gente de a gratis. Miré al niño que me hablaba con total seriedad y dejé escapar una pequeña sonrisa; se miraba muy tierno. —Muchas gracias por cuidarme, y no te preocupes, te pagaré. Por cierto, mi nombre es Amara, un placer conocerte.
Me levanté de la cama y saqué el poco de dinero que me quedaba y le di unas monedas. Dime, Mateo, ¿con quién vives aquí? No parece haber adultos a la vista. El niño puso una expresión de tristeza y dijo que era huérfano y que vivía solo. Como no tenía dónde ir y no conocía nada en este lugar, decidí quedarme con Mateo y hacerme responsable de él; por supuesto, él se negó, pero no lo dejé quejarse mucho, ya que le compré comida y él aceptó de inmediato.
Después de unos días adaptándome a mi nuevo entorno. Decidí que lo mejor era regresar al bosque a recoger hierbas medicinales, ya que eran muy solicitadas y pocos sabían identificarlas, por lo que eran la mejor manera de ganar dinero.
Mateo me acompañó con una cesta y un cuchillo en mano, ya que el bosque no era muy seguro que digamos, y bueno, tampoco podía dejar al niño solo, porque cuando le dije que iría al bosque y regresaba tarde, se me pegó y se puso a llorar que no lo abandonara, y bueno, mi debilidad son los niños tiernos, así que no pude decir que no.
Después de una media hora caminando por el bosque, encontramos bastantes hierbas medicinales. Y un montón de frutas comestibles; agarré de todo un poco y las dividí en las cestas. Como llevaba días sin comer carne, dejé unas trampas instaladas para probar suerte. Regresamos en eso del mediodía al pueblo, vendí las hierbas por un buen dinero y compré cosas que faltaban en la casa, como algo de ropa y útiles de aseo y herramientas para remodelar la casita vieja.
Al día siguiente fuimos temprano a ver las trampas. Y para nuestra suerte, un jabalí, dos conejos y varios peces quedaron atrapados en los diferentes señuelos. Los llevamos al pueblo y los vendimos por una buena cantidad. Nos quedamos solo con uno de los conejos para comer, con el dinero. Compré algunas armas y utensilios de cocina. Y nos sostuvimos por una semana, donde empecé a notar que la gente me miraba mucho, tal vez por mi apariencia llamativa o no sé; la cosa es que unos malditos quisieron pasarse de listos, pero no contaron con que sabía defenderme. Desde ese día empecé a usar capas que me cubrían todo el cuerpo; no quería llamar la atención ni tener problemas con nadie. El pequeño Mateo, cuando se enteró de lo que pasó, no me volvió a dejar sola ni un momento; era un niño muy lindo y tierno. Pero había algo que ignoraba por completo y era que su apariencia no era para nada común; tenía cabello blanco y unos ojos dorados increíblemente hermosos por donde se mirara. No era un niño común; la gente de este pueblo era totalmente común, cabello café y ojos color tierra y algunos con ojos azules, pero nada del otro mundo.
pensó que podría pero ya demostró Aurelian su potencial y que Amara no es una muñeca de decoración allá gobernará como igual a Aurelian no será una muñeca de adorno