Abigail, una dulce jovencita, tímida y fiel enamorada del romance desde muy joven sufre por culpa de quién debió protegerla, ella creerá en una serie de mentiras que la hundirán por años en una profunda tristeza...
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CAPÍTULO 1
Soy Abigail, tengo 17 años, bueno casi 18, hija única y huérfana de madre, no conocí a mi mamá, murió el día que yo nací.
No soy la típica chica popular, al contrario soy muy introvertida y calmada.
Si me dijeran que me defina con tres palabras diría que soy risueña, tímida y dulce.

Papá nunca volvió a casarse, si he notado que tiene algunos romances pero él nunca ha puesto a otra en el lugar de mi madre.
Aunque nunca conocí a mi madre me ha hecho falta tener esa figura en mi vida ya que mi padre es muy frío y estricto, el siempre quiere que sea la hija perfecta la mejor en todo y eso es un peso con el que cargo desde que me conozco.
Somos una familia con una excelente posición económica, así que papá se ha encargado de darme una educación muy buena, tomo clases de piano, chelo, canto y su orgullo es verme bailar ballet, yo amo el ballet, es mi escape, mi momento feliz.
Mi profesora, la señorita trudy dice que soy una prodigio del ballet, en unos meses representare a mí academia a nivel internacional, papá está feliz, dice que debo ganar y aunque ganar no es lo importante siento que debo hacerlo para complacerlo.
Mi mejor amiga Liliana es todo lo opuesto a mi, es rebelde, atrevida y un tanto loca, vamos juntas a clases de canto y chelo, somos mejores amigas desde primara, a mí padre no le gusta mucho que seamos amigas pero no me prohibe su amistad, creo que él en el fondo sabe que ya perdí mucho al crecer sin mamá como para seguir perdiendo más personas importantes para mi.
Hoy tengo clases de chelo, mi chófer esperaba por mi así que me despedí de estrella, mi nana, ella ha sido como una mamá para mí.
-Chao nana, nos vemos en la noche, te quiero mucho -dijo Abigail después de darle un beso a estrella.
-Cuidate mi niña, te prepararé tú comida favorita está noche - respondió estrella sonriendo.
Salí de casa y subí al auto
-Hola Ernesto, se me hizo un poco tarde, el profesor me va a regañar -dijo con dulzura Alina al chófer.
-Como está señorita aby, no sé preocupe, yo le diré al profesor que fue mi culpa.
Llegamos al edificio y Ernesto abrió mi puerta para que yo bajara.
-Gracias Ernesto, nos vemos más tarde.
-Pero iba a decirle al profesor que fue mi culpa la demora.
-No hace falta, un regaño no hace daño cierto, nos vemos.
Me di la vuelta y entré al estudio, la clase ya había comenzado pero el profesor solo me miró con seriedad así que solo saqué mi chelo y comencé a tocar, Liliana sonrió tocando su chelo, , el sonido es mágico, me transporta a mundos de fantasías.
A mitad de clases el profesor recibió una llamada y debió irse temprano, todos en la clase hicieron planes para irse de fiesta a la casa de un compañero.
-Vamos aby, tú papá ni se dará cuenta será divertido.
-No lili, no sabemos quienes irán, puede ser peligroso.
-Aby eres una aburrida, vamos yo cuido de tí y tú de mi, seran unas horas nada más por favor, hazlo por mi, vamos nos divertimos un rato y luego tú chófer pasa por ti.
Sabía que si papá se enteraba se iba a enojar pero decidí ir, total un regaño no hace daño.
Subimos a un taxi con otros compañeros hasta llegar a una bonita casa al oeste de la ciudad.
Entramos y si efectivamente había una fiesta.
-Tengan chicas, un trago, pasen y pónganse cómodas están en su casa - dijo el compañero que las invitó.
-No Mathias, gracias yo no bebo alcohol - dijo Abigail con una dulce sonrisa.
-Gracias Mathias ella lo beberá - respondió Liliana tomando las dos bebidas.
Las horas pasaron y no me sentía a gusto en el lugar, Liliana estaba ebria, todos bailaban como locos al ritmo del rock, yo estaba enloqueciendo.
-Ahora vuelvo voy un momento al baño - dijo Abigail al oído de Liliana.
-Ok quieres que te acompañe?
-No es necesario, sigue divirtiéndote, regreso enseguida.
Camine en busca del baño, en realidad solo quería escapar del ruido, sin darme cuenta salí de la casa, tenía un enorme y hermoso jardín, sentí nuevamente paz, me sente al borde de una gran fuente y miré por unos minutos las estrellas.
Cerré mis ojos y disfrutaba de la calma, del aroma de las flores, el sonido del agua de la fuente y los grillos cantaban una dulce melodía en mi mente, de pronto una voz me sacó de mis pensamientos.
-Tambien estabas enloqueciendo allá adentro?
di un salto y me puse de pie enseguida, miré y había un chico apuesto frente a mi.
-Lo siento, no quise asustarte, mucho gusto soy Jacob - dijo con amabilidad el chico extendiendo su mano.
-Hola , soy Abigail y está bien, no me asustaste mucho, yo, yo , yo solo salí a tomar un poco de aire pero ya debo entrar.
-Yo me quedaré aquí, adentro el caos me ahoga, aquí estoy mejor, si gustas puedes quedarte aquí, te prometo no molestarte.
Él volvió a sonreírme, mi corazón latía con rapidez, sentía como se sonrojaban mis mejillas, no sé porque pero me senté a su lado, estaba tan nerviosa en ese momento.
-Que hace una chica como tú en este lugar? No hago prejuicios sobre la gente es solo que no me parece que esté sea un ambiente para ti.
-En realidad vine acompañar a mi amiga pero hace rato que quiero ir a casa, y tú con quién viniste? - pregunto temerosa Abigail
-Maikol es mi amigo, cada vez que sus padres se van de viaje organiza estás fiestas aquí, no me extraña que en un par de horas llegué la policía.
-Oh mi dios llamaré a Ernesto, papá me mataría si se entera que estuve aquí y que estuvo la policía
Me puse de pie para llamar a mi chofer pero Jacob me detuvo
-Espera, no te vayas, quedate un poco más - dijo con suavidad Jacob tomando a Abigail de la mano.
Él y yo nos miramos directo a los ojos, sentí una especie de conexión instantánea, nunca había sentido algo así en mi vida.
-Te quedaras?
Asentí con una sonrisa y volví a sentarme a su lado
No puedo describir ese momento, se sentía una calma que me infundía paz, estaba tan nerviosa pero feliz.
-Eres muy hermosa aby, no te conozco pero me atrevo a decir que eres la chica más dulce que he conocido en mi vida.
- Gracias, aunque en realidad soy la más tonta.
Quedamos atrapados en un instante mirándonos justo a los ojos, él sin decir nada acercó su rostro al mío, lentamente se acercó a mis labios y me besó, yo temblaba, era mi primer beso y con un completo desconocido, pero quería permanecer ahí por siempre...