Cuando El Reino Colmillo y Sombra Era una de las Poderosas y temidas por su generaciones de Reyes Alfas , con la espera de un nuevo Rey, todo dio un gran giro al tener una Niña Alfa llamada Ema.
Su Poder estaba en juego como su corona, no la creían apta, su vida fue criticada y usada para benéfio de muchos enemigos al ser una niña dulce y vulnerable.
La tomaron de menos, cuando su tortura escalo hasta una noche donde su mejor amiga la mató en un intento de celos por un el amor del Alfa Lucas quien era el más poderosos y deseadas por todas. La manada fue tomada y traicionadan por su tio lleno de odio y envidia hacia el Rey, tomo el control, llevando a su hijo ser el nuevo Rey Alfa, dando una muerte terrorífica a su hermano y su familia
Pero la muerte es algo misteriosa, pues en el cuerpo de Ema recae el alma de una joven totalmente diferente al resto, una máquina mortal llamada Cecilia.
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Introducción
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La muerte... Es algo completamente extraño. Nadie sabe si nos vamos, volvemos en otras vidas o simplemente nos convertimos en polvo, y que un ser superior decida por nosotros... ¿Quién sabe? Eso pensaba yo, pero mi suerte fue aún peor al reencarnar en la vida de una mujer lobo: una historia que mi hermana siempre contaba, sobre una joven de corazón bondadoso a la que mataron, y cuya manada fue aniquilada por la traición de su tío, solo por haber nacido mujer alfa... ¿Se lo pueden creer? Desde que desperté en este cuerpo, los recuerdos de esa niña son una punzada en el pecho... Un jodido problema.
Mi nombre era Cecilia Grif; tenía 30 años cuando morí en una emboscada armada por un cerdo traicionero... Pero eso se contará más adelante.
Crecí en un hogar donde solo vivía mi padre: era guardia de seguridad y trabajó en la Casa Blanca hasta que fue ascendido a un cargo de mayor responsabilidad. Desde entonces, apenas volvimos a verlo. Tengo una hermana menor, Megan, y ella fue lo único que realmente importó para mí, al igual que mi padre: siempre nos dio todo lo que necesitábamos y nos amábamos profundamente... Hasta que llegó la peor pesadilla. Una noche... Mi padre regresó a casa malherido. Sabía que estaba metido en algo turbio, pero nunca me contó de qué se trataba; su oficina siempre permanecía cerrada con llave y todo lo que hacía era confidencial. Esa noche, cinco hombres lo mataron frente a nosotras. Él nos encerró en el armario; yo cubrí la boca y los ojos de mi hermana, pero yo misma vi todo lo que hicieron.
Malditos canallas... En ese instante supe que estábamos solas. Apenas cumplía los 18 años cuando terminé mis estudios; nadie nos explicó qué estaba pasando, y en las noticias mencionaban la muerte de mi padre como si fuera un simple aviso... Pero nunca fue así. Nosotras sabíamos que nuestro padre no se habría involucrado en nada ilícito. Fue entonces cuando empecé a trabajar en empleos de medio tiempo. El abogado de mi padre nos informó que la casa estaba a nuestro nombre... Parecía como si él hubiera estado preparándose para algo así. Solo gracias a eso pude mantener a mi hermana conmigo.
Siempre supe que ocurría algo extraño. Me dediqué a estudiar en las fuerzas armadas, aprendí todas las técnicas de defensa y artes marciales, leí mucho sobre reconocimiento de expresiones y negocios clandestinos, hasta que un día me incorporé al ejército. A mi hermana nunca le faltó de nada; aunque apenas estaba en casa, siempre nos apoyamos mutuamente. Busqué en la oficina de mi padre toda la información sobre sus investigaciones, lo que me llevó hasta la CIA. Descubrí quiénes eran los hombres que mataron a mi padre y los eliminé sin remordimientos. Solo me faltaba uno: el líder que los había mandado. Pero ese fue mi final.
El gran amigo de mi padre fue quien lo traicionó. Lo supe ese día cuando lo vi apuntando a mi hermana y me acorraló con una droga. Mató a Megan frente a mis ojos, y después solo escuché un último disparo y el silencio.
Esa fue mi muerte... Y sigo furiosa por no haberme dado cuenta antes. Yo era una máquina letal; siempre mantuve un estricto régimen de ejercicios y entrenamiento... Me sentí una idiota. Morí sin poder vengar a mi padre y viendo morir a mi hermana. Ella era dulce y tierna, a diferencia de mí: nunca me interesó nadie, me valía por mí misma y no esperaba nada de nadie, pues solo quería vengar a mi padre y cuidar de ella. Crecimos rodeadas de gente en la que no podíamos confiar, y los policías estaban entre ellos al no prestarnos ninguna ayuda... ¡Ahhh, qué estúpida fui!
Pero ahora desperté en un cuerpo con una aura poderosa; estaba cubierta de tierra, pero no sé si quedé en un punto previo a la traición o si fue como despertar en un sueño. Esto es horrible...
Pero sus malditos recuerdos son lo peor.
—Esta gente nunca la quiso —suspiré con rabia—. Pero... Yo no soy Ema... Ja... jajaja... jajajaja —reí con maldad—. Ay, querida Ema... Después de todo, no me vendría mal vivir tu vida... —sonreí.
Nadie se esperaba que la joven Ema no era la misma. Cecilia no era alguien con la que se debía tratar mal, y una chispa de «diversión» dentro de ella por este nuevo mundo se despertó.
¿Será esta su salvación?... ¿O su perdición?
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