De silencios cargados 2

A la mañana siguiente, después de haberme bañado sola (haciendo malabares para evitar que la enfermera Frosine me viera desnuda); estuve mirando el teléfono celular, en vez de desayunar la sorprendentemente rica comida del hospital. El muy condenado aparato me atraía mucho. En especial, uno de los contactos. El de mi mejor amiga, la que no se había contactado conmigo… Desde que había sido atropellada, justo frente a ella, apenas dos días antes.

―¿Le sucede algo? ¿Tiene nauseas? ¿No le gustan los huevos revueltos? ―me preguntó Frosine.

Como no me había dado cuenta de que ella había entrado al cuarto, me giré a verla con un brinco. Eso la hizo avergonzarse, como si hubiera hecho algo malo.

―No, está rico solo que… ―«mi mejor amiga está enojada conmigo porque es una tonta, ¡y justo cuando más la necesito a mi lado!», pero claro, no lo dije. Sin embargo, la enfermera me miraba con tanto interés y ganas de ayudar, que dije uno de esos pensamientos peregrinos que tuve en ese solitario confinamiento―: ¿Por qué nunca me he sanado rápido y, de repente, ahora dicen que lo hago?

Ella sonrió con cierto alivio y se acercó a la cama.

―Tiene un nombre largo, pero a esa habilidad de sanación le dicen la «revividora». Lo que pasa es que tu cuerpo se acostumbra a usarla según la severidad de la herida. Por eso, cosas como cortes o rasguños no son tomados en cuenta. Puede que te sanaras más rápido, pero no lo suficiente para que lo vieras extraño. Sin embargo, cuando tuviste un accidente más grave, tu cuerpo decidió que era momento de usar su habilidad sanadora con más potencia y, por eso, ahora es evidente lo rápido que te sanas.

Yo la miré y asentí lentamente:

―Entonces eso quiere decir que, ¿además de la cosa que no deja a la magia tocarme, tengo el poder de sanar «revividoramente»?

Ella inspeccionaba la mesita de noche y la ordenaba mientras contestaba:

―No es como si fueran dos poderes… Mmmm, ¿cómo explicarlo? ―ella se sentó en el sillón cómodo y colorido, y puso sus antebrazos sobre sus rodillas―. Todos los poderes vienen con varias habilidades que hacen posible el poder en sí.

―¿Eh? ―hice un sonido, mientras masticaba los huevos revueltos con muchas ganas.

―Mmmm. A ver si lo explico mejor… Por ejemplo, el poder que tenemos las Hestianidas es el de ayudar a las personas alrededor nuestro. Pero, para poder hacerlo, debemos tener otras habilidades: una fuerte empatía con las emociones y pensamientos de los demás, la habilidad de estar pendientes de varias personas a la vez, de tener un sexto sentido para el peligro que se acerca en su futuro cercano, algo de habilidad sanadora, etc. Los poderes no vienen solos, necesitan de estas habilidades para que sirvan correctamente. En algunos casos, los seres divinos como yo, o las otras especies como los cadejos, dragones, vampiros o unicornios, por decir algunos; tenemos hasta varias de ellas, que son parte del poder de la especie en sí. Pero en los humanos, esas habilidades se suelen centrar solo alrededor de la motivación básica de…

Yo ya me empezaba a marear con tanta información y necesité detenerla apenas terminé de tragar.

―¡Espera, espera! ―ella se detuvo al instante, viéndome como lista para oír órdenes―. Gracias por, por explicarme todo eso, pero… Volviendo a mi poder o habilidad, ¿me puedes explicar cómo funciona todo eso, pero en mí?

Ella estuvo tanto tiempo pensando cómo explicármelo, que sentí que en cualquier momento iba a gritar por la desesperación que sentí por SABER.

―La motivación ―empezó ella lentamente― de tu poder parece ser la necesidad de autoprotección. Una necesidad tan fuerte, que hasta elimina ciegamente toda cosa sobrenatural que pueda influenciarte. Es decir, lo que comúnmente es llamado magia. Pero, para que eso funcione, también debe tener una habilidad sanadora que subsane la posible influencia positiva que no deja entrar. De allí tu «revividora». Puede que aún tengas otras habilidades que subsanen y ayuden a tu poder sin que te dieras cuenta… Con tal de auto-protegerse, tu cuerpo ha llegado al punto de no aceptar la magia, ¡Otras habilidades son más que posibles!

Yo no pude decir nada al respecto. Pensé en que nunca se me habían pegado los piojos… Y en que, cuando tenía ocho años, me caí de un segundo piso. Pero nada había pasado, por más que encontramos mucha sangre en una roca cerca de donde yo había caído… Y en el pelo de mi muy sana cabeza.

Dejé de pensar en eso al instante y me terminé de comer el desayuno, mientras buscaba qué ver en el televisor… Y miraba cada veinte segundos hacia el teléfono celular que no sonaba.

 

 

Capítulos
Capítulos

Updated 43 Episodes

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play