En observación 2

La enfermera me asintió, me preguntó si necesitaba algo más, le dije que algo de beber estaría bien y nos despedimos.

Y, mientras buscaba algo qué ver en el televisor, me sentí sola y herida en el hospital. Además de muy confundida con todo ese revuelo alrededor de mí. Era tanto lo poco que entendía sobre lo que pasaba…

No podía dejar de tener ganas de preguntar: «¿no hay nada malo conmigo, verdad?» pero esa enfermera no me daba suficiente confianza como para decirlo. Eso y que, si lo hacía, era como abrir la caja de Pandora emocional. Y son pocos las personas que tienen la posibilidad de que me abra a ellas con ese tipo de cosas.… Por lo que preferí no pensar en la situación y en todo lo que había pasado ese día.

Cuando decidí ver una película de acción y ciencia ficción, ella regresó con dos vasos y una señora a su lado. Parecía ser una doctora de alrededor de sesenta años, y tenía una postura delgada y elegante. Era una mujer muy hermosa. Sus ojos azul claro resaltaban, y su sinuoso y largo cabello totalmente cano también.

―Hola ―dije, nerviosa.

―Elena, ella es la doctora Silvia Arroyo ―la presentó mi enfermera―. Me la encontré por el camino, y ella me decía que le gustaría verla. Como usted me dijo que cuando quisiera, creo que no le importará que la doctora, bueno… ―se sonrojó y no pudo decir nada más.

En ese momento no entendí bien de lo que me estaba hablando la enfermera, pero lo dejé ser. Miré a la recién llegada, e iba a preguntarle por cuánto tiempo iba a estar enyesada; cuando ella se acercó de repente con uno de los vasos, el que sí tenía agua, y comentó entusiasmada:

―¡Es un gusto conocerla, señorita! Por más que en este trabajo, cuando conocemos nuevas personas, siempre es cuando ellas están en uno de sus peores momentos. ¿Cómo se va sintiendo?

―Con la pierna adormecida y algo aburrida, realmente ―«y confusa, y temerosa y extrañada, mínimo». Pero claro que no dije eso.

La doctora me asintió y, luego, me presentó uno de los vasos.

―Creo que esto le podría hacer gracia. Es un agua que le encanta a los niños en pediatría. De hecho, si no fuera porque acaba de cumplir los trece, a usted la habríamos tenido allí en vez de en esta pequeña sala para adolescentes. ¡En fin! ¡Tenga, tenga!

Curiosa di las gracias, tomé el agua y… Nada, solo era agua común y corriente. Eso me hizo sospechar, algo que debí haber hecho desde que la enfermera la presentó, realmente.

―¿Qué se suponía que debía…?

Pero no pude terminar mi pregunta. La doctora abrió un poco la boca, tomó una gran bocanada de aire que me silenció y, emocionada, le dirigió una mirada significativa a la joven enfermera.

―No es lo que pensábamos.

Y eso lo corroboró. Todo lo del agua se trataba sobre mi extraña habilidad de no-magia que tanto les fascinaba a ellos y, a mí, me incomodaba. Aún así, me pudo más la curiosidad. Bien que mal, necesitaba corroborar que no había nada malo conmigo.

―¿Qué se suponía que debía pasar? ¿Y qué es lo que pensaban sobre, sobre… Lo que sea que tenga?

La enfermera se me quedó mirando, preocupada y confusa. La otra mujer simplemente contestó mis preguntas:

―Esa agua tiene un componente mágico que hace al cerebro recordar el sabor que a la persona más le gusta. Debería haber sentido que comía el platillo más placentero para usted. Pero no funcionó. Eso va en contra de la teoría de que es su piel la que, de alguna manera, repele la magia; pues esa sustancia solo se activa dentro de usted, en su lengua.

Me le quedé viendo mientras intentaba entender lo que había dicho. La enfermera me esponjó las almohadas y me preguntó de nuevo si podía hacer algo por mí. «Que todo vuelva a la normalidad», pensé, pero no le contesté nada y me centré de nuevo en la doctora.

―¿Por qué a todos les parece interesar tanto… Eso, esto, lo que sea que me está pasando?

Esa vez, ella me miró confusa.

―Pues, porque va contra todo lo que sabíamos de la forma en que actúa lo sobrenatural. No debería haber ninguna razón por la cual la magia no pueda influenciarla. Una habilidad negadora de magia como la suya nunca antes ha sido documentada en la historia y a nivel mundial, que yo sepa.

Eso solo me hizo sentir mucho más nerviosa y desesperada por respuestas.

―¿Y eso, qué significa?

La doctora me miró más detenidamente y luego, sonrió. Su tono se volvió mucho menos emocionado y más profesional.

―Que está usted en el mejor lugar para responder esa y cualquier otra pregunta que se le venga a la cabeza. ―pero, pronto, volvió la emoción―. ¿Me dejaría hacer otro pequeño experimento?

«¡No, no quiero! ¡Déjenme sola!» pensé con desagrado. Pero solo hice un movimiento de hombros que ella interpretó como anuencia. Luego, cogió el vaso vacío, puso una de sus manos encima de éste, juntó todos sus dedos y, de la nada, un buen chorro de agua pura escurrió desde esa mano hasta el vaso. Me lo presentó.

―¿Se lo podría tomar?  ―mi desagrado fue patente esta vez, aunque ella solo me sonrió e insistió―. Al menos un traguito. Por favor.

Yo miré y olí el vaso y, aunque no parecía más que agua, no podía dejar de pensar que ella quería que me tomara su sudor. Sin embargo, otra vez me pudo más la curiosidad que el incómodo y enojo. Así que, como si me estuviera tomando un jarabe, apuré un buen trago.

Otra vez, nada. Lo cual me dejó totalmente sorprendida… ¡Nada! ¿Dónde se metió el agua que intentaba tragar? Frente a las miradas sorprendidas de la doctora y enfermera, me intenté tomar toda el agua. Pero, justo cuando estaba adentro de mi boca… Simplemente, ya no estaba. ¡Desaparecía, y ni siquiera sentía algo por esa desaparición! ¡Era como si nunca hubiera tomado el trago! Por fin pude entender la fascinación que ellos sentían por mí. Aunque esa emoción no me hizo mucha gracia que digamos.

―¿Y? ¿Qué sucedió? ―me preguntó la doctora.

―Desapareció.

Ella dio un palmetazo alegre que me hizo dar un brinco.

―¡Qué habilidad, qué habilidad! Hacer desaparecer lo sobrenatural que entra en tu contacto de esa manera. Solo hizo desaparecer la poción en el agua anterior, pero de la mía, que fue totalmente creada por magia, la hizo desaparecer del todo. ¡Eso solo puede significar que la habilidad tiene una cierta cualidad preter-conciente! Eso, y el hecho de que tenga una habilidad mucho mayor de la común para la sanación, ¿quiere decir…?

Pero no pudo terminar de hablarse a sí misma como una extraña fanática médica. La enfermera vio mi muy patente incomodo, enojo y nerviosismo y, el dios monoteísta la bendiga, hizo salir a la doctora de mi habitación.

… Y con ellas dos inició el desfile de curiosos experimentos con mi persona por ese tiempo que estuve hospitalizada.

 

 

Capítulos
Capítulos

Updated 43 Episodes

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play