A pesar de que Alice siempre tenía el semblante de una chica ruda, la historia la conmovió hasta las lágrimas, su lindo rostro estaba húmedo.
En cuanto Tiryon terminó de contarles la historia, Alice se apresuro en esconder el rostro, no quería ser la burla de nadie, principalmente de ese anciano en silla de ruedas que desde que llegó la comenzó a llamar Cachorra.
Robert la había visto, se sorprendió un poco al ver que esa chica ruda también era sensible a las historias románticas.
Recordó cuando se burlo de su carta, tuvo intención de burlarse de ella pero al ver su lindo rostro húmedo no sintió que fuera adecuado así que disimuló que no se había dado cuenta.
– Bien, hay que salir. Demos un paseo.
– ¿Un paseo aquí? Si no hay más que campo y vacas – se apresuro a decir Robert.
El comentario le pareció gracioso a Alice que de inmediato cambio su semblante de una carita triste a su habitual y reluciente sonrisa.
– ¿A dónde iremos?
– Te mostraré dónde nació y creció tu padre.
Salieron todos juntos, Thomas comenzó a mover la silla de Tiryon y junto con los chicos caminaron por la calle adoquinada.
Parecía que el camino había acabado pero aún había una edificación, la cuál tenía un anuncio de que se vendía.
– ¿Esta es la casa dónde creció mi padre? ¿Por qué se está vendiendo si tú y el tío Thomas todavía viven aquí?
– "Hace mucho tiempo, cuando tú padre tenía casi tú edad unos ladrones entraron a asaltar a la casa de tus abuelos y los asesinaron.
Tú abuelo había sido compañero mío en el cuerpo policíaco así que decidí que encontraría a los ladrones pero todo fue inútil, mi enojo y frustración iban creciendo hasta el punto en que llegaba a golpear a cualquier ladronzuelo así que me despidieron y tuve que buscar trabajo como reportero en un periódico de nota roja.
Tú padre no podía quedarse aquí solo pues como ya te haz dado cuenta, podría suceder cualquier cosa, así como el dicho: Si un árbol cae en el bosque su sonido no será escuchado si no hay nadie alrededor. Era la misma situación con tú padre, si le pasaba algo nadie se enteraría.
También era un fuerte gasto para él seguir pagando los impuestos por una casa que estaría abandonada, entonces vendió la casa al banco y se fue a la cuidad.
Cuando tus abuelos fueron asesinados, el cachorro afortunadamente se encontraba en la universidad y gracias a eso pudo salvar su vida.
El primer año parecía que todo estaba bien pero poco a poco las calificaciones de Charles comenzaron a bajar hasta que decidió renunciar, primero trabajo como fotógrafo de eventos y después se unió a mí en la editorial.
Solamente con su cámara y un curso rápido de fotografía se convirtió en uno de los mejores fotógrafos."
En ese momento todo el grupo estaba parado frente a la casa que estaba en mal estado, probablemente nadie la había comprado desde que la adquirió el banco así que al abrir la puerta encontraron todas las cosas pertenecientes a los abuelos de Alice.
Todo estaba lleno de polvo pero se conservaba en buen estado, Alice vió algunas fotografías y las limpio: pudo ver el rostro sonriente de su padre cuando tenía cinco años, su abuela lo estaba sosteniendo en brazos mientras él tenía un gatito en los brazos.
– Ese gato murió de anciano conmigo, cuando murieron los padres de Charles todos los animales fueron vendidos. Lo único que no pudimos colocar fue un perro que murió de viejo meses después.
– ¿Cómo se llamaba el gato? – pregunto Alice
Tiryon puso una cara de duda – Nunca supe el nombre del gato, solamente lo llamaba gato, tal vez por eso nunca me obedecía. Le tendrás que preguntar a tú padre cuando lo encuentres.
Alice que siempre llevaba un pequeño cuadernillo en su bolsillo lo sacó y anotó: Preguntar a mi padre sobre el nombre de su gato.
Siguieron revisando algunas cosas, Alice encontró un pequeño oso de peluche y de la boca de Tiryon escucho que era el juguete favorito de Charles cuando tenía siete años.
– Tú padre siempre fue un niño tierno, la adoración de tú abuela.
Alice siguió viendo las cosas, Robert encontró un aparato enorme y Tiryon le dijo que era un reproductor de discos compactos.
Robert se rió – Este tipo de cosas parecen de la época de las cavernas.
Tiryon alcanzó al atizador de la chimenea y con él le dió un ligero golpe al chico.
– Estos eran artículos normales, la tecnología cada vez hace todo más pequeño. Los discos de acetato y los tocadiscos realmente eran artefactos enormes, esto es un tamaño pequeño.
Robert se dió cuenta de qué Tiryon estaba a punto de darle otro golpe y ágilmente se movió, comenzó a ver los discos compactos que estaban en un estante.
Uno en particular le llamo la atención, era un hombre de tez negra en la portada y se leía Louis Armstrong, vió la lista de canciones que estaban en el disco.
– Mira, es la canción que tú cantaste en la plaza. – le dijo a Alice.
Alice se acercó a él y vió el disco, Thomas sacó su teléfono celular y busco la canción, pronto se escuchó la voz de Louis Armstrong cantando.
Los ojos de Alice se abrieron muy grandes – Está canción es la que me cantaba mi papá de pequeña todas las noches para dormir. No sabía que fuera tan vieja.
Tiryon puso los ojos en blanco
– No es vieja, es un clásico. Seguramente era la favorita de tú abuela y por eso el cachorro la aprendió.
Los ojos de Tiryon se nublaron al recordar a sus viejos amigos, le pidió a Thomas que lo sacará de ahí pues era mucho más de lo que el corazón de un viejo podía soportar.
Thomas obedeció y estuvieron afuera, cinco minutos más tarde los jóvenes salieron de la casa.
Alice llevaba el disco entre sus manos, era un lindo recuerdo perteneciente a su padre el cual ella quería conservar.
Todos se dieron cuenta de lo que la chica llevaba pero nadie dijo nada, excepto Robert:
– ¿Sabes que estás robando eso? No te pertenece.
– Cállate. Era de mi abuela así que prácticamente me pertenece.
– Pero está es la casa que compró un banco así que es del banco.
– Está bien, ¿cuánto crees que puede costar? ¿un euro?
Alice sacó de su bolsillo varias monedas, encontró un euro, regresó a la casa y lo colocó sobre la mesa ante la vista atónita de los demás.
Cuando regresó le lanzó una mirada desafiante a Robert.
– Ya lo pagué, ¿estás contento?
– Si, ahora estoy contento. – dijo de mala gana.
Todos caminaron de regreso a la casa, un poco más tarde Alice seguía aún con demasiada energía así que salió sola a dar una caminata.
Cuando regresó a la hora de la cena, Tiryon le dijo:
– Mañana te llevaré a conocer el tesoro del pueblo.
Robert pensó que ya era momento de también regresar a su casa así que preparó su maleta, al día siguiente cuando fueran al pueblo él tomaría el transporte para regresar.
Alice lo vió hacer sus maletas.
– ¿Ya te vas? – pregunto de forma fría.
– Si, ya he cumplido mi palabra y el momento de separarnos tenía que llegar.
Alice se sentía muy a gusto con él y realmente no quería que se fuera pero era tan orgullosa como su padre así que no le pediría que se quedará.
Alice se sentía triste así que después de cenar salió nuevamente al bosque, el lugar estaba oscuro pero ella no tenía miedo.
Escucho un ruido en lo profundo del bosque y comenzó a caminar con la tenue luz de la luna que se escondía de vez en vez en el cielo nublado, quería esconder su tristeza por separarse de su amigo
Robert también sentía tristeza pues su viaje había sido sumamente emocionante, nunca pensó que viviría todo y cada una de las aventuras que vivió con Alice, hubiera deseado que el viaje durará más pero ya no tenía ningún pretexto para permanecer al lado de la chica.
Para suprimir la tristeza de su corazón se acercó a la ventana y cuando vió a Alice caminar hacía la profundidad del bosque, entonces su corazón se agitó.
"Esta tonta, se puede perder o un animal salvaje la puede atacar, ¿Cómo puede ser tan irresponsable consigo misma?" pensó para si mismo.
Tomó su abrigo y salió detrás de ella, cuando creyó que la había perdido pequeñas luces aparecieron ante sus ojos, las siguió hasta un enorme roble donde vió a Alice sentada con unas lágrimas en sus ojos.
Ella se sentía triste por la partida de Robert pero en cuanto él la vió, ella se limpió la cara.
– ¿Qué haces aquí? ¿Estabas llorando?
Alice mintió – Si, es que extraño mucho a mi papá. ¿Tú qué haces aquí?
– Nada, solo salí a dar un paseo – Robert también mintió, no le dijo que salió en busca de ella.
– Regresa primero, yo estaré un rato más aquí. – le dijo ella de forma fría.
Robert quería decirle muchas cosas pero sintió que no tenía caso pues el tiempo que les quedaba juntos era poco y Alice en lugar de querer compartir tiempo con él se había alejado así que regresó a la casa de Tiryon.
Alice espero cinco minutos, la noche se había vuelto sumamente oscura y no encontraba el camino a casa, entonces unas pequeñas lucesitas aparecieron frente a ella, decidió seguirlas y sin darse cuenta tropezó con alguien.
Para su sorpresa era Robert que también había perdido el camino.
Las pequeñas luces guiaron su trayecto hasta el camino principal y cuando estuvieron en un lugar seguro, las luces se dispersaron.
– Oye, eso fue raro, ¿no?
– Si, demasiado raro.
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Comments
Mildred Álvarez
Que lindo ojalá se cumpla esa profecía en ellos.
2024-10-16
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Omirsa Benites
Ellos van a tener su amor eterno, las LUCIÉRNAGAS las ayudaron a los dos💖💖💖
2024-02-07
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LectoraPR
🤫😂😂
2023-12-11
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