Alice había caminado por mucho tiempo y le dolían los pies, quería seguir su viaje pero le había dado su palabra a Robert de esperarlo así que fue al campo de tulipanes en el que habían quedado de verse.
Encontró un árbol en el que se recargo, sintió algo de apetito así que abrió la bolsa, sus ojos se iluminaron al ver que eran golosinas, no había ensalada ni pasta o carne, solamente deliciosas golosinas.
Iban un poco rotas por estar apretujadas en su mochila pero el sabor era igual de delicioso, comenzó a comerlas con alegría.
Ya había llegado la hora de que Robert apareciera, ella esperaba con ansias ese momento para agradecerle pero el tiempo pasaba y el chico no llegaba.
A cierta distancia vio a algunos chicos, llevaban el mismo uniforme que Alice había visto en el equipaje de Robert, sin duda eran sus compañeros.
Si esos chicos estaban ahí , Robert no tardaría en llegar, ella sintió algo de curiosidad pues veía como se relacionaban entre hombres y mujeres, era algo que ella no estaba acostumbrada a ver pues su escuela católica era exclusiva para mujeres.
Cuando se acercó vió una pareja, era una chica de larga cabellera azabache y su piel parecía de porcelana, el chico era apuesto de grandes y expresivos ojos azules.
Alice lo reconoció enseguida, se sintió triste al pensar que Robert la había dejado plantada por estar con esa chica, seguramente era la destinataria de la carta de amor, era cursi pero también muy linda.
Ella se dió la media vuelta y con paso lento comenzó a alejarse, Robert no llegaría con ella si estaba con la chica que le gustaba.
Si quería llegar a ""Stadt der Glühwürmchen" lo antes posible era mejor que se marchará ahora.
Robert se sentía muy nervioso, parado en ese lugar frente a Antonella, quería decirle que le gustaba y que fuera su novia. Hizo un poco de viento y para evitar que algo de polvo le entrará a los ojos giro la cabeza y vió la figura de una chica con una mochila en la espalda que se alejaba.
Robert sintió que tenía que decidirse en ese momento si cumplir su palabra con Alice o declararle su amor a Antonella.
Pensó que hubieran hecho sus padres: Alexander se hubiera quedado con la mujer que ama mientras que Emily hubiera cumplido su palabra.
Su madre siempre hacía lo correcto, no quería decir que luchar por el amor fuera incorrecto pero Antonella solamente le gustaba, no significaba que fuera la mujer de su vida.
Además cuando regresará tenía la oportunidad de volver a verla y decirle sus sentimientos, pero si Alice se iba nunca volvería a verla y si le pasaba algo por dejarla sola viviría con remordimientos toda su vida, después de todo ella confío en él.
Antonella estaba a punto de hablar cuando Robert se disculpo y se fue corriendo.
La figura de Alice casi se perdía a la distancia, pero él corrió tan rápido que pronto le dió alcance.
Ella tenía los ojos nublados pues cuando creyó encontrar a un amigo realmente solo había sido una ilusión.
Cuandosintió que alguien la seguía comenzó a correr sin mirar quien era, Robert casi le daba alcance cuando ella comenzo a correr.
Robert jadeaba, no podía hablarle pues su voz se negaba a salir. Corrieron cerca de un kilómetro hasta que Robert ya no podía más, junto todo el aire que tenía en los pulmones y le grito:
– ¡Alice detente!
Cuando Alice reconoció la voz se detuvo y miró hacia atrás: vió a Robert inclinado, sus manos sobre sus rodillas y como intentaba jalar aire además de que su rostro estaba empapado de sudor.
Alice retrocedió sobre sus pasos, Robert estaba 10 metros detrás de ella.
Cuando vió que Alice estaba caminando hacia él, se dejo caer sobre el pasto.
– Creí... que ... teníamos un... trato. ¿P-por... qué escapaste de mi?
Ella se limpió las lágrimas que tenía en sus ojos – Pense que estabas con tú novia y no quise molestarte.
– Ella aún no es mi novia.
– ¿No le diste la carta?
– No me dió tiempo de dársela, sin duda llevas prisa y no quería hacerte esperar demasiado. Si le daba la carta me hubiera pedido estar toda la tarde juntos, cuando regrese del viaje se la daré.
Alice le sonrió y Robert sintió su corazón estremecer, se sonrojó y oculto el rostro. Ella se preocupo por él y se inclinó.
– ¿Te sientes bien? ¿Estás bien? ¿No haces ejercicio? Tú cara esta roja.
– Estoy bien, solo que corrí demasiado.
– Te falta hacer condición física, niño. ¿Qué en tu escuela no los sacan a ejercitarse?
– No es eso, pero tú te alejaste demasiado rápido, tuve que correr mucho.
Alice saco una botella de agua y se la dió, Robert bebió después de un rato y ahora estaba mucho mejor.
Su playera estaba empapada de sudor, Alice de forma arbitraria había tomado algo de ropa del chico así que saco una camisa de su mochila y se la dió.
– Toma, cámbiate o te enfermarás.
Robert la vió – Girate para que me cambie, ¿y por qué tienes mi ropa?
– Solamente la tome prestada, pensaba regresártela.
– ¿¡Qué más tomaste prestado!?
Alice sonrió pero no respondió.
– Tú no traes ningún equipaje, ¿por qué?
– Pensaba ir por mi equipaje después pero te fuiste muy rápido.
– Esta bien, ¿qué hacemos? Tienes que regresar por tú equipaje.
– No, solamente necesito saber que cosas mías tienes en tú mochila.
– Tengo un poco de ropa, cepillo dental y artículos de limpieza. Nada más. – dijo Alice mientras revisaba su enorme mochila de viajero.
En eso se asomo una prenda que Robert conocía bien.
– ¡Oye, tomaste bien mi bufanda de Slytherin!
– También la tome prestada, ¿no te vas a enfadar por eso, ¿cierto? Piensa, soy una pobre chica que a veces pasa frío, no tengo hogar ni dinero. ¿No te sientes mal por mí?
Robert entrecerro los ojos, tenía poco tiempo de conocerla pero sin duda era una manipuladora profesional.
Robert le clavo la mirada – Eres una experta en manipulación.
En el rostro de Alice se dibujo una sonrisa traviesa – Aprendí del mejor, mi papá.
Los dos chicos se levantaron del pasto y comenzaron a caminar al siguiente pueblo, dónde tomarían un autobús.
Mientras caminaban Alice le platicaba de su maravilloso padre: los consejos que siempre le daba, que nunca se sintiera intimidada por nadie.
Robert sintió algo de tristeza, su padre ya no estaba con él y gran parte de su infancia estaba vacía de su presencia, abrió su cartera y le enseñó a Alice una fotografía.
– Mira, esta foto la tomaron en mi octavo cumpleaños aunque mi padre tenía mucho dinero no tenía tiempo para nosotros hasta que llegó mi madre a su vida, entonces él cambio completamente de ser un hombre frío se convirtió en un hombre amoroso. Hay veces que lo extraño demasiado
El mentón de Robert tembló ligeramente, Alice lo abrazo como si estuviera abrazando a un amigo.
– Animo, tu papá te amo mucho. Sin duda estaría orgulloso del hombre que eres ahora.
Con ese pensamiento en la cabeza Robert reconoció que haber pensado primero en que decisión tomaría su madre fue lo adecuado.
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Comments
Mildred Álvarez
muy bello capitulo
2024-10-15
0
Noemi Lovegood
siiiiii yo sabía jajaja yo soy de Gryffindor pero no importa , cada vez me emociona más está novela
2022-08-25
0
🎨●ᗪꪖꪑﺃ●🖌️
Robert tiene ahora una amiga sincera, me alegro
2022-05-16
1