Mientras el tren viajaba, el movimiento hacía que Alice presionará más su cuerpo contra el de Robert, haciendo que él se sonrojara.
– Te voy a soltar, pero tienes que obedecerme o no dudaré en decirle a todos en el vagón que estás enamorado de una chica llamada Antonella desde la escuela básica. ¿Qué dices? ¿Me vas a ayudar o salgo y digo todas tus intimidades?
Robert que estaba debajo del cuerpo de la chica en una posición incomoda no dudo en aceptar.
Ella se puso de pie y enseguida su estómago comenzó a hacer ruido, por la pelea y su metabolismo rápido tenía hambre nuevamente. Miro a Robert con una expresión triste para infundirle lástima.
– Tengo hambre, no he comida nada.
Mientras hablaba su expresión de chica ruda cambio por completo: abrió muy grande sus ojos azules, saco su labio inferior y la barbilla le comenzo a temblar como si estuviera a punto de romper en llanto.
– Tengo hambre – dijo nuevamente mientras ponía sus manos en su estómago.
Robert estaba a punto de caer en el engaño pero vió en el piso la envoltura de los chocolates que esa niña había devorado así que puso los ojos en blanco.
– ¿Cómo vas a tener hambre si devoraste una caja entera de chocolates?
– Ya estaban así cuando entré, yo no fui. Tengo mucha hambre, estoy creciendo y no lo haré si no como.
Robert chasqueo la lengua – Tsk, está bien, iré a comprar algo de comer.
La expresión de Alice cambio por completo, una enorme sonrisa sustituyo la cara triste y comenzo a hacer una lista de lo que quería, en su mayoría eran golosinas y postres.
Robert vio la lista y nego con la cabeza, estaba por salir de la habitación cuando Alice le dijo:
– Recuerda, no le digas a nadie que estoy aquí. De lo contrario no solo le diré a todos lo de tú carta, también te golpearé sin piedad.
Robert fue al vagón de comida, encontró un cesto de basura, tiro la lista y penso para si mismo: "Esta niña dice tener hambre pero solo pide golosinas y postres, de esa forma solo se dañará los dientes."
Pidió algo de carne, ensalada, pasta y solo un postre además de eso llevo otro tipo de golosinas como papas y cacahuates.
Después regreso al camarote, cuando volvió Alice estaba hojeando un libro, al verlo cargando dos bolsas supuso que era todo lo de su lista, aventó el libro y corrió a recibirlo con una amplia sonrisa dibujada en los labios.
Pero en cuanto abrió la bolsa y vio la ensalada , la coloco en el pequeño escritorio.
– ¿Qué es esa porquería? Yo no pedí eso, no lo quiero.
– Dijiste que tenías hambre, esto es comida.
– Pero yo hice una lista de que comida me gusta.
– Eso no es comida, son golosinas. Eres peor que un niño pequeño, mientras estés conmigo no vas a comer eso y menos frente a mí.
A Alice le gruño nuevamente el estómago, miro con cierto asco la ensalada que estaba en la bolsa y su mirada de rencor se clavo directo en Robert.
– ¿Me viste cara de herbívoro? ¿Tengo cara de vaca?
Alice saco la pasta y la ensalada, comenzó a comerlas a regañadientes, el sabor no era tan malo como pensaba peor tampoco era dulce y delicioso como el de las golosinas.
Después de terminar Robert abrio la otra bolsa que aún tenía en la mano, de ella saco una pequeña charola con carne y se la extendió.
– No quiero carne, no quiero eso.
Robert le dió la espalda y se acerco a la ventanilla para ver hacía afuera, el estómago de Alice aún hacia ruido y no le quedo de otra que tomar la charola con carne y también comerla.
Robert la miraba de reojo, vió que todos los contenedores de comida estaban vacíos, entonces saco de los bolsillos de su chamarra los paquetes de papas fritas y cacahuates.
El estómago de Alice ya no gruñía más pero los tomó en un rápido movimiento de manos y se los guardo en sus bolsillos. Si este chico nuevamente tenía la intención de alimentarla con verduras, ella tendría esas deliciosas golosinas para resistir.
A Robert le causo gracia ese movimiento tan rápido, penso que tal vez era una ladrona o una carterista que estaba escapando de la policía.
– ¿Cómo te llamas? – le pregunto después de un rato.
Alice estaba recostada en la cama mientras Robert estaba sentado en una silla viendo por la ventana el exterior.
Ella se acomodo y lo miro – ¿Para qué quieres saber mi nombre?
– Es lo mínimo que puedes hacer después de que te haz aprovechamos de mi hospitalidad.
Alice se incorporo y brinco de la cama como si tuviera resortes en las piernas.
– ¿¡Tú hospitalidad!? ¿¡Darme verduras es hospitalario!? Eso es abuso infantil, me pudiste asesinar. Yo no como eso.
– Esta bien, te daré un premio si me dices tú nombre, qué haces aquí y a dónde vas.
Alice dudo por un momento pero el viaje era largo y no tenía a donde ir, sería mejor que se llevará bien con este chico.
– Voy a *"Stadt der Glühwürmchen".
– Eso esta muy lejos, este tren solo va a Holanda, ¿lo sabías?
– Si, lo sé pero llegando a Holanda viajaré por carretera solamente medio día más. Mi nombre es Alice.
Los chicos estaban más relajados y comenzaron a platicar como si fueran dos adolescentes normales, ya no había miradas retadoras o de disgusto.
– ¿Por qué vas hasta allá? Ese lugar esta muy lejos.
Alice guardo silencio por un par de minutos, después un par de lágrimas rodaron por sus mejillas.
Robert la vió, esta vez no estaba fingiendo, era llanto real y sin preguntar más de la bolsa sacó el postre que llevaba, abrió el contenedor y lo acercó a Alice.
Se sintió triste al ver a la chica llorar y como ella no levanto la mirada para ver que era lo que había sacado, él se acerco y le puso el contenedor en la cara.
– Toma pequeña Alice, este es tú premio por comer tus verduras y la carne.
Alice vió el contenedor, a pesar de que no tenía apetito el pastel que Robert había puesto frente a sus ojos le recordo a su padre, lo tomó y comenzó a comerlo mientras grandes lágrimas salían de sus ojos.
Robert se sintió inquieto, ¿si ese pastel sabía mal por qué lo seguía comiendo?
Cuando ella estaba por poner un bocado más en su boca, Robert detuvo su mano.
– Si sabe mal no lo tienes que comer.
– Esta delicioso, solo que extraño a mi papá. – le dijo ella con un bocado en la boca y lágrimas aún corriendo por su rostro.
Robert no dijo nada y dejó que ella siguiera comiendo, después le arrojo una bolsa en la cual había jabón de baño, una pequeña botella de shampoo, un cepillo de dientes, pasta dental y un cepillo.
Ella lo abrió – No estoy sucia, ni huelo mal. Además traigo mi cepillo en mi mochila.
– Pues pareces una vagabunda.
Alice entrecerró los ojos – Es parte de mi disfraz.
– ¿Eres una ladrona? ¿Te está buscando la policía?
– Si me busca la policía pero no soy ladrona.
_____________
* "Cuidad de las luciernagas" en Alemán, el país hacia el que se dirige Alice tiene fuertes influencias Europeas y Asiáticas además que que sus relaciones diplomáticas y comerciales son muy buenas debido a su posición geográfica, por lo que predominaran nombres, tradiciones e ideologías provenientes de ello.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 79 Episodes
Comments
Omirsa Benites
Que loquita es Alice, Dios quiera y encuentre a su papá
2024-02-06
1
Izy Maldonado
jajajaja toda una niña mimada.
2023-09-22
0
Teriena Diaz
La trama se pone interesante, y muy buena.
2023-05-01
0