CATORCE

~Alexander ~

Despierto y en cuanto intento hacer un movimiento el dolor se apodera de mi cuerpo; me duele la cabeza, la cara, los brazos, el abdomen, todo.

No recuerdo gran parte de lo que pasó anoche luego del desagradable encuentro con Melina.

De lo único que estoy seguro es que esta no es mi habitación, el aroma me resulta conocido, observo alrededor y me topo con mi asistente, la cual está escribiendo un texto en el móvil y luego lo arroja a la cama como si hubiera cometido un crimen.

¿Habrá sido capaz de sacarme fotos en este estado y enviarlas a alguien? De ser así voy a prescindir de sus servicios inmediatamente.

Ella se acerca a mi y hace los ojos chiquitos cuando me mira.

— ¿Está bien jefe? — Pregunta como si fuera una niña en problemas.

— Sí, estoy bien ¿Porqué estoy aquí? — Espero que me diga la verdad del porque estoy en su habitación.

— Bueno pasa que anoche se emborrachó. — Me mira temerosa mientras explica.— Tuve que traerlo aquí, lo siento — Concluye.

La observo con desconfianza, dudo de que me esté diciendo la verdad pero se ve tan tranquila que decido creerle.

Ella se acerca a mi, saca una toallita húmeda de una bolsita y empieza a limpiar mi nariz, su tacto es suave, hace mucho tiempo que no tenía una sensación similar, aprovechando la cercanía de su rostro la miro con más detenimiento.

Veo que en su mejilla derecha tiene algo que parece ser un moretón, arrugo el entrecejo, no entiendo que pudo hacerle sucedido.

— ¿Qué le ocurrió en la mejilla? —Pregunto y ella me mira desconcertada.

— Fue un accidente — Responde luego de algunos segundos, asiento y viene un pequeño fragmento a mi memoria.

Una chica estaba llevándome hacia algún lado y yo la empujé... ¿Será posible qué?

— ¿Eso ocurrió debido a mi? — Ella me mira.

— Fué un accidente — Repite y yo caigo en cuenta de qué efectivamente fué debido a mi.

Ella termina de limpiar la sangre de mi rostro, debo admitir qué en parte me siento culpable, ella solo iba a ayudarme a llegar a mi habitación y se llevó un golpe en la cara.

— Adelante — Digo y me mira con cara de no entender nada. — Diga que soy un irresponsable y que va a demandarme por daño físico.

Su rostro cambia a pálido y pestañea varias veces.

— Es solo un golpe señor, no es importante y tampoco fue su culpa — Miente.

— Entonces.. ¿No va a demandarme o algo por el estilo? — Se ríe pero casi de inmediato cambia el gesto por el dolor de la mejilla.

— Le repito que el golpe no es importante.

¿Cómo no va a ser importante? Quiero decir, cualquier persona estaría de mal humor por tener esa clase de accidente ayudando a alguien más.

— ¿Qué es lo importante entonces? — Siento curiosidad de saber cómo piensa esta chica, admito que al principio tenía recelo pero durante estos días me he dado cuenta de que ella no es como las que he conocido, tiene carácter, y hasta el momento no ha intentado sacar provecho de alguna situación.

Puede ser que al final trabajar con ella sea un verdadero placer.

— Lo importante no son los golpes físicos, esos se curan con el tiempo. Lo que en verdad importan son los golpes de aquí — Mientras habla acerca su mano a mi pecho, hago hacia atrás mi cuerpo por reflejo y ella retira la mano rápidamente.

— Lo siento — Añade y se levanta de mi lado para preparar un café en la cafetera.

Tengo una sensación extraña en el pecho, de repente siento como mi corazón se acelera por instantes, me quedo pensativo sentado en el mismo sitio. Minutos después una taza de café está frente a mi.

— Tenga, seguramente tiene una severa resaca — Acepto el café y bebo un sorbo sin perder de vista a mi asistente, quien se mueve de un lado a otro de la habitación con su taza de café.

— ¿Le gustaría salir un rato de caminata? — Las palabras salen de mi boca como si fuera otro quien las dice y no yo.

Le brillan los ojos y asiente sin pensarlo demasiado, creo que ella también necesita darse un respiro de estos días tan cargados de sorpresas.

— De acuerdo, iré a darme un baño y vuelvo por usted — Intento levantarme con movimientos torpes pero al final es ella quien me ayuda, sujeta mi taza y de paso me sujeta a mí también.

Miro nuevamente el golpe en su mejilla y me siento mal, se que no fue intencional pero tampoco quiero que se lleve una mala imagen de mí, aunque aún no comprendo el porqué.

Salgo de la habitación de mi asistente y voy a la mía, sigo pensando en sus palabras.

Me deshago de la ropa y entro a la ducha, cierro los ojos un breve instante y veo a Clarisa, su mirada inocente y aquel gesto que tuvo mientras trataba de explícame el porqué su golpe no era importante.

Por un momento me sentí abrazado, sin temor y sin dolor, solo eramos ella y Yo.

La juzgué mal desde el principio, solo es una joven con deseos de aprender cosas nuevas y salir adelante por su cuenta.

Debería considerar no ser tan duro con ella.

Salgo de la ducha y busco algo informal, desafortunadamente sólo empaque trajes y más trajes; en fin, escojo uno azul pálido, al menos con ese no me veré tan imponente. Termino de arreglarme y vuelvo a su habitación, toco un par de veces y la puerta se abre casi al instante.

Veo que se ha cambiado de ropa, ahora lleva un vestido rosado que la hace ver más como una niña, el cabello suelto por supuesto con la intención de esconder el golpe en su mejilla, recordar eso provoca que nuevamente me sienta culpable.

— ¿Lista? — Pregunto y ella asiente con emoción, sus ojos brillan de alegría, seguramente esperaba poder salir a ver los alrededores al menos una vez.

Muevo mi brazo para indicarle que nos vayamos, ella sale completamente de la habitación, cierra la puerta y camina a mi lado en silencio.

La cabeza aún me da vueltas aún, espero poder encontrar un lugar donde comprar algo de comida picante o por lo menos algo que me ayude con la resaca que traigo.

—¿Ya desayunó señorita Vázquez? — Ella me mira y niega con la cabeza, no entiendo porqué no me habla.

Pido un taxi para que nos lleve al centro de la Ciudad, durante el camino observo como ella mira por la ventanilla con los ojos muy abiertos, estoy seguro que ha dormido muy poco, así que me atrevo a sugerir algo.

— ¿Porqué no duerme un poco mientras llegamos? — Espero a qué asienta o mueva la cabeza en señal de negativa, para mí sorpresa decide hablar.

— No quiero ser un molestia señor — Dice sin mirarme.

No pienso rogarle para que lo haga, al final es ella quien no va a trabajar bien por el cansancio.

Vuelvo a sentirme molesto y me arrepiento de tratar de ser amable con esta mujer, solo será está vez por las molestas de anoche y volveré a mi posición inicial de jefe.

Llegamos al centro y bajamos del vehículo, no tengo ganas de hablar así que solo camino sin ver si ella me sigue el paso.

¿Quería salir? Ya lo hizo, lo que pase de ahora en adelante no es mi problema.

Busco algún restaurante donde pueda desayunar decentemente, encuentro uno que parece ser de mariscos y entro con esperanza de sacarme este malestar.

Busco una mesa libre y tomo asiento, la cabeza está apunto de estallar por tanto ruido proveniente de los automóviles, personas y de la naturaleza, por suerte el mesero se acerca en cuanto me ve.

— Buenas tardes señor ¿Que va a ordenar? — Pregunta y prepara su pequeña libreta para apuntar.

— Una sopa de mariscos por favor y agua mineral — Anota y mira la silla vacía frente a mí.

— ¿Sólo es usted? — No tengo la menor idea de dónde está mi asistente y tampoco me interesa, seguramente se fue por ahí a conocer, ya regresará sola al hotel.

— Sí — Él guarda su libreta y lapicero en la bolsa de su mandil y se retira hacia la cocina.

Minutos después mi bebida está en la mesa, la sopa la trae después. Huele delicioso, es justo lo que necesitas luego de una noche como lo que tuve; algo picante, de esas comidas que te dejan un cosquilleo en la garganta.

Pruebo la sopa y mil sensaciones aparecen en mi boca.

Debo volver aquí más a menudo.

Termino mi comida y estoy de mejor humor, se han calmado las náuseas y mi cabeza aún duele pero no tanto como hace rato, no hay señales de mi asistente.

Pago la cuenta y salgo del lugar, antes de marcharme de vuelta al hotel camino por las calles buscándola, quizá está por ahí en algún restaurante o puesto de comida pero nada, no la veo por ningún lado.

Me preocupa un poco, pregunto a las personas cerca del lugar donde bajamos si la han visto, trato de describirla lo mejor que puedo.

— Es alta, mide cerca de 1.60, tez clara, cabello miel y sus ojos son del mismo tono, usaba un vestido rosado  — todos niegan con la cabeza, nadie la ha visto.

Una señora se acerca a mi y dice que la vió subirse a un taxi, agradezco y suspiro aliviado.

Quizá ya está en el hotel.

Tomo un taxi y me dirijo al hotel, tengo un mal sabor de boca, amargo, posiblemente se debe a la bilis producto de la preocupación.

Llego al hotel y deprisa voy a su habitación, toco la puerta desesperado y no obtengo respuesta, empiezo a perder la cabeza, golpeo mi frente con la palma de mi mano.

La única opción que tengo ahora es llamar a mi hermano y pedirle que me ayude a buscarla, estoy seguro que va a decirme un sin fin de insultos pero me los merezco. Estoy marcando su número cuando la veo de reojo y el alma vuelve a mi cuerpo.

Está molesta puedo sentirlo pero eso no impide que corra hacia donde está y la abrace por unos segundos, me separo de ella y la observo detenidamente buscando algún rastro de que ha Sido lastimada o similar.

— ¿Está bien? — Pregunto y ella me dirige una mirada asesina.

— Estuvieron a punto de secuestrarme, ahora sí rebasó su límite y lo voy a demandar. — Grita y mueve las manos.

Ahora si lo merezco lo sé, así que no voy a oponerme a qué lo haga.

Ella me mira y sonríe traviesa.

— Es broma, aproveche su ausencia para conocer un poco más — Se encoge de hombros y la miro incrédulo.

— ¿Entonces, no intentaron secuestrarla ? — Pregunto para confirmar lo que ha dicho.

— ¡Claro que no! ¿No sé lo mencioné? Estudie taekwondo cuando era pequeña, se defenderme créame.

Sonreí, principalmente por dos motivos:

El primero porque esta chica me había dado una lección pero una buena, y después de hoy no volvería a comportarme como un idiota con ella.

El segundo; no podía imaginarla golpeando a alguien y menos usando ese vestido rosa.

— Lamento mucho lo sucedido señorita Vázquez, es solo que he tenido malas experiencias con mis asistentes anteriores, es por eso que prefiero mantenerme distante y solo hablar asuntos que sean de trabajo.

Espero a que responda pero se mantiene callada, me preocupa lo que está pensando aunque su rostro está tranquilo.

— Lo comprendo — Dice luego de un largo e incómodo silencio. — ¿Empezamos de nuevo? — Pregunta y me sorprende.

— ¿Está segura?

Ella asiente y estira su mano, repito su gesto y tal cual como el primer día que nos vimos estrechamos nuestras manos.

Más populares

Comments

Griss Romero

Griss Romero

Que bueno que iniciaron su relación laboral. Borrón y cuenta nueva, ya se conocen mejor y el se ha prometido no ser tan duro y distante con ella., espero que ahora si su relación mejore, que el ya no se porte mal con ella y que ella por los nervios deje de hacer tonterías

2024-09-02

0

Lisbeth Valbuena

Lisbeth Valbuena

ahora sí, espero que siga mejorando su relación jefe - asistente , en realidad que se enamoren ❤️😎

2023-10-29

2

Wendy Romero

Wendy Romero

excelente me encanta 💖

2021-09-17

0

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play