Clarisa....
Después de lo sucedido con mi jefe entro a mi habitación, la cabeza me da mil vueltas y trato de comprender muchas cosas, por una parte entiendo su aversión hacia mí y quizá hasta sus asistentes anteriores pero por otra, siento que no es la manera correcta de arreglar sus problemas.
No sé hasta qué punto la mujer de anoche tenga algo que ver en todo esto pero estoy casi segura de que ella es la causante de la mala actitud de mi jefe.
Me dispongo a tomar un baño y relajarme luego de la mañana tan atareada qué pasé pero unos golpes en la puerta cambian mis planes repentinamente, me acerco y través de la mirilla veo a quien menos imaginé que pudiera estar ahí.
¿Qué hace ella aquí? Me pregunto y dudo en abrir la puerta, los golpes vuelven a hacerse presente y tomo la decisión de abrir.
— ¿Hola? — Pregunto curiosa y ella me mira con desagrado, acto seguido cambia su expresión a una más lamentable. — ¿Necesita algo señorita?
— No — Responde sin dar mas explicaciones. — No sé — Agrega y entra a mi habitación sin pedir permiso.
Me quedo parada en mi sitio con el entrecejo arrugado.
¿Cómo se supone qué encontró mi habitación? Supongo que alguien de recepción le dió el número de habitación pero ¿No sé supone que está prohibido dar información de los huéspedes?
Giré para ver lo que hacía mi "invitada" No estaba tan arreglada como la noche en la que nos la encontramos pero no le preste atención a ese detalle.
— ¿Que necesita señorita? — Pregunté de nuevo.
Su presencia me resultaba incómoda, bastante incómoda en todas las maneras posibles, se sentía cómo cuando ves a alguien que sin cruzar palabra sabes que algo malo pasará por estar cerca de él o ella.
— ¿Eres la nueva asistente de Alexander cierto? — Preguntó acusadora, como si estuviera tratando de robarme algo que le pertenecía. Obviamente eso no era así, la relación con Alexander era bastante turbulenta, como una montaña rusa gigante, cuando crees que todo va bien de repente se va en picada.
— Así es. — Respondí desinteresadamente. — ¿Necesita que le dé un recado de su parte?
Ella me miró y la mirada lamentable y triste que proyectaba cambió por unos segundos a una más amenazante.
— Si te es posiblemente, estaría muy agradecida. — Otra vez se veía lamentable.
— Bien dígame entonces ¿Qué necesita que le diga al señor Alexander?
Suspiró y no supe cómo interpretar eso ¿Sería preocupación tal vez? ¿Tristeza o decepción? No, no parecía nada de aquello, más bien era como si tratará de encontrar algo para decir.
El silencio incómodo apareció; aunque se podían escuchar los ruidos externos, dentro de mí habitación el ambiente era distinto.
— Más bien es un favor de chicas — Dijo luego de unos minutos y justo cuando me estaba quedando dormida, pellizqué mi brazo disimuladamente para quitar el sueño.
— ¿Un favor de chicas? — Repetí lo mismo que había dicho pero en forma de pregunta.
Generalmente cuando Lena me pedía "Un favor de chicas" no resultaba nada bien, con más razón esta señora me daba mala espina.
Además no nos conocíamos, quiero decir, solo nos vimos una vez en aquella cena; almenos yo sabía su nombre pero... ¿Ella sabía el mío?
— Sí pero no te preocupes, no pondremos en riesgo tu empleo — Al parecer ella creyó que con decirme eso ya iba a acceder, ahora me sentía más aterrorizada que hace un momento y seguramente mi cara lo expresó. — Sólo pido que me escuches ¿Sí? Solo un momento y si después de hacerlo aún no estás segura lo respetaré.
— De acuerdo — Respondí por cortesía, creyendo tontamente qué ella lo pensaría mejor y decidiría dejar la historia para otro día, se acomodó en la silla preparándose para contar todo con puntos y comas, todos mis planes como la ducha relajante y un almuerzo apetitoso pasaron por mi mente reduciéndose a pequeñas partículas.
Quería un tiempo para mí antes de ver al guapoustro de nuevo, sabía que nuestras diferencias de cierta forma se habían resuelto pero aún sería incómodo vernos cara a cara.
— ¿Por dónde puedo empezar? — Me hizo gracia la forma en la que hablaba, parecía estar en una obra de teatro y su papel era interpretar a la ex esposa melancólica.
— Por dónde crea conveniente.
Ella asintió y tras meditar un instante empezó a hablar, para ser sinceros en ese momento lo único que atravesaba mi mente era el deliciosos almuerzo que pediría después de esto. Melina parecía estar hablando de como se conocieron Alexander y ella, y yo solo veía la imagen de una hamburguesa doble con queso extra y una buena porción de papas fritas, acompañadas de una coca cola fría, asentía de vez en cuando para indicarle que estaba escuchando. No era de mi interés saber de su pequeña historia romántica con mi jefe, además me hacía sentir extraña.
Llegamos a la parte interesante de ma conversación, en la que ella me contaba la razón del problema entre ambos, presté toda la atención posible y la escuché atentamente.
— Un día después del almuerzo, Alexander y yo llegamos a la oficina, fuí a mi escritorios y encontré una nota — Hizo una pequeña pausa y los ojos se me cristalizaron. — La nota decía que debía alejarme de Alexander y que me llevara cierta cantidad de dinero para que no le hicieran daño. En ese momento me fuí, no lo pensé demasiado y tampoco le dije la razón de mi partida, él piensa que sólo quería su dinero y que todo lo que sentí fué mentira.
¿Y no? Preguntó mi subconsciente, estuve a punto de responder cuando escuché unos débiles golpes en la puerta. No me molesté en ver de quién se trataba, supuse que era alguien del hotel que venía a darme un recado pero cuando abrí la puerta el alma abandonó mi cuerpo.
¿Qué hacía mi jefe ahí? Mi cuerpo reaccionó automáticamente y me quedé rígida deteniendo la puerta,
— Señorita Vázquez ¿Está lista para sus lecciones? — Preguntó y me vió extrañado por mi comportamiento.
— Ehm, en realidad pensaba tomar un baño — Respondí esperando que entendiera y volviera a su cuarto.
— Pero ¿No tomó uno más temprano?
— No está de más tomar otro, siempre hay que estar bien limpios — Sonreí forzadamente y me golpeé mentalmente por las tonterías que estaba diciendo. — Además he pedido el almuerzo no debe tardar en llegar.
— Puedo acompañarla a almorzar si lo desea, ahora mismo no estoy ocupado.
Sonreí inconscientemente y me sentí como una adolescente cuando su crush la invita a salir o acepta algo de su parte. Atribui este sentimiento al echo de haber aclarado nuestras diferencias, estuve a punto de dejarlo pasar cuando recordé la indeseada presencia en mi habitación.
— No creo que sea buena idea — Indiqué con mi dedo índice que se acercara un poco más a mi. — Esta mañana escuché que hay presencias malignas en el hotel, en realidad sentí una hace un rato, así que ahora estoy en medio de un ritual para que se vaya de mi habitación — Dije en un susurro.
El me miró y noté que no estába del todo convencido, seguramente pensaba que era una especie de loca amante de los fantasmas y todas esas cosas paranormales. Cualquier cosa era mejor que verme involucrada con su ex mujer, aunque realmente aún no era capaz de decidir si era inocente o no, no quería arriesgarme.
— Es mejor que vuelva a su habitación señor, esta presencia puede adherirse a usted y ser un feo parásito — Al terminar de hablar le di un par de palmadas en el hombro.
No dijo nada, sólo me señaló que se retiraba a su habitación.
— Yo lo busco luego señor — Asintió y se perdió en su cuarto.
Suspiré aliviada y volví hacia donde se encontraba Melina, debía arreglar esto sí o sí.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 46 Episodes
Comments
Griss Romero
Que extraño proceder de Clarisa pero no encontraba la forma de salir de este embrojjo con Melina en su cuarto
2024-09-02
0
Lisbeth Valbuena
y a esta víbora que le pico, eres una estafadora Melina, clarisa no te involucres con esta arpía, tiene malas mañas 🤷🤷🤷
2023-10-29
2
Alba Hurtado
si esa i
2022-04-06
0