El viaje duró alrededor de cuatro horas, durante los primeros treinta minutos Clarissa y Alexander conversaron un poco sobre asuntos laborales, él le explicó lo qué harían una vez que estuvieran ahí, a quien verían y todas esas cosas que ella aún no comprendía del todo.
A pesar de que intentó contener el cansancio, Clarisa se quedó dormida en su asiento el resto del viaje, por su parte Alexander trabajó en el portátil, de vez en cuando la miraba y pensaba en lo complicado que sería trabajar con ella.
Por primera vez pudo examinar todos sus rasgos y comprobó lo que sospecho la primera vez que la vió, sus facciones eran similares a las de Melina, mismo color de cabello, grosor de labios, lo único diferente entre ambas era el nombre y la estatura, sintió como el pecho se le estrujaba al recordar a aquella mujer, lo mucho que la había amado y lo mucho que lo había herido.
Clarisa despertó minutos antes de que aterrizaran y se encontró con la mirada de su jefe, se frotó los ojos para limpiar las lagañas que pudiera tener y evitar una vergüenza como la que pasó con William, se dió cuenta que Alexander aún la miraba y creyó que algo estaba mal.
— ¿Ocurre algo señor? — Preguntó con preocupación mientras colocaba un mechón de cabello detrás de su oreja.
— Nada — Respondió él, parecía salir de un trance, rápidamente devolvió la mirada al ordenador y lo cerró para guardarlo en la maleta — Hemos llegado, vamos a aterrizar.
Ella se acomodó en el asiento y miró por la ventana mientras aterrizaba el avión, notó que el aeropuerto era similar al otro y dedujo que este también era de su jefe.
Cuando el avión aterrizó bajaron de el y esperaron a que sus maletas fueran llevadas hasta donde se encontraban.
— Vamos, un coche nos espera para llevarnos al hotel — Alexander se dió la media vuelta y caminó hacia el automóvil.
Clarisa por su parte estaba completamente perdida, nunca había experimentado algo similar, caminó con pasos vacilantes detrás de su jefe, en algún momento pensó qué Alexander tendría algún gesto de caballerosidad y le ayudaría con las maletas pero no fué así, le tocó llevarlas sola al automóvil, mientras que para Alexander el mismo chófer del automóvil llevó sus maletas.
Por una parte estaba molesta pero por otra pensó que no quería ser igual de mimada y arrogante qué él.
Abordaron el automóvil y estuvieron en silencio todo el camino, no hubo ni un solo cruce de palabras entre ellos.
El hotel era gigante, Clarisa estaba más que asombrada y su rostro la delataba, tenía los ojos bien abiertos admirando todo a su alrededor.
— Wow esto es precioso — Dijo en voz bajita.
Alexander que estaba a su lado alcanzó a escucharla y por alguna razón se sintió molesto.
— Claro, es el mejor hotel del país — Afirmó con ironía — ¿Usted es de esas que solo admiran las cosas buenas y caras?
Ella no contestó, se tragó todo su enojo y trató de controlarse todo lo posible para no darle una bofetada e irse corriendo de ahí, necesitaba el dinero y además solo sería una semana, podría ignorarlo todo el tiempo y solo limitarse a asuntos de trabajo, nada podía salir mal.
Alexánder no pasó desapercibido el echo de que ella no había contestado «Aparte de todo maleducada» pensó y se dirigió veloz al mostrador para pedir las habitaciones.
— Buenas tardes señor Ikannov ¿Las mismas habitaciones de siempre? — La joven pelinegra le sonrió insinuante como cada vez que Alexander pisaba ese lugar.
— Si Jennifer, muchas gracias.
A la chica se le subieron los colores al rostro y le entregó las llaves con una sonrisa más grande que la anterior, Clarisa que estaba detrás de él rodó los ojos al ver la escena, le parecía un poco patética la actuación de la muchacha ¿De verdad había personas que idolatraban a semejante ser humano?
Se dirigieron a sus respectivas habitaciones y el botones se encargó de llevar las maletas de cada uno, una vez que se encontraron en ellas Alexander detuvo a Clarisa antes de que entrara a su cuarto.
— Esta noche tenemos una cena, descanse un poco y más tarde enviaré a alguien del personal con un vestido apropiado para usted.
— De acuerdo señor ¿Hay algo que deba estudiar antes de la cena?
— No, solo estará ahí como oyente y quizá sea necesario anotar algunos datos pero sólo eso.
— De acuerdo, nos vemos más tarde señor — Dijo y se metió a su habitación sin esperar respuesta.
Una vez dentro se dió un momento para procesar los sucesos recientes. Miró la habitación rincón por rincón, se fijó hasta en el más mínimo detalle y se sintió en un mundo irreal. Ella jamás imaginó estar donde estaba ni trabajar para quien trabajaba.
La habitación era bastante amplia, color blanco con una línea horizontal que la dividía por la mitad en tono celeste. La cama king size con una colcha completamente blanca, la cual parecía estar nueva. Enfrente de la cama se encontraba un mueble de madera, y sobre él un televisor.
Giró sobre sí para ver el otro lado de aquél cuarto, se encontró con un clóset donde podría guardar la ropa de sus maletas.
— Es más grande que el de mi apartamento — Soltó acompañado de una risilla.
Avanzó alegre hacia el clóset y abrió una de sus puertas encontrándose con un minibar y sobre él una pequeña cafetera.
Abrió la puerta del minibar con una sonrisa radiante en el rostro, si algo le gustaba en esta vida además de su apartamento eran las botanas y los refrescos. Tomó una bolsita de cacahuates, se dió la media vuelta y se dirigió al cuarto de baño entusiasmada por todo lo que había visto en la habitación.
El cuarto de baño también fué una sorpresa para ella. Dentro había una bañera y en uno de sus bordes se encontraban unas botellas de escencia.
Ahogó un grito de emoción al ver todo eso y corrió a buscar su móvil para enviarle fotos a Lena, seguramente ella se emocionaria incluso más.
Luego de sacar todas las fotos y enviarlas se dispuso a tomar un baño, preparó el agua, se metió en la bañera y una vez dentro observó todas las botellitas que tenía a su disposición.
Más tarde, alguien tocó la puerta, observó por la mirilla de quién se trataba y se encontró con la figura del que parecía ser un empleado del hotel. Abrió la puerta y efectivamente se trataba de un trabajador quien llevaba una bolsa que parecía ser de una tienda de ropa.
—¿Señorita Clarisa Vázquez? — Cuestionó el joven frente a ella.
— Si, soy yo — Respondió confundida.
— El señor Ikannov envía esto, espera que lo use esta noche — El joven extendió la mano y le ofreció la bolsa que sostenía.
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Comments
Dilia Contreras
Pero Clarisa es como un poco imprudente y o simplemente no ha tenido mucho roce social y que eso que fue a la universidad. Voy a seguir a ver con. O sigue esto.
2024-12-09
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Griss Romero
Ay espero que después de esra noche su situación mejore y pueda llevarse bien con su jefe. Es un excelente trabajo, de alto nivel y a ella le encantaría quedarse ahí, solo necesita estar mejor con su jefe
2024-09-02
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Lisbeth Valbuena
dios no se la llevan bien, espero que la relación cambie y se entiendan bien
2023-10-29
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