Narrador omnisciente
La mañana del viaje Clarisa se había levantado desde temprano, en realidad sólo había dormido alrededor de dos horas, quería evitar repetir el suceso del día anterior.
Decidió vestirse con algo elegante pero que no resultara extravagante ni demasiado incómodo para ella, por suerte tenía guardado unos pantalones de vestir azul marino que utilizó en una presentación universitaria, los combinó con una blusa blanca con manga corta y botones en el medio y para el calzado unos zapatos de punta y tacón corto en azul marino. El cabello lo dejó suelto cayendo sobre sus hombros y disimulando la figura de su pecho, así se sentía cómoda.
Se miró al espejo y sonrió al ver el resultado, aún estaba molesta con Alexander por lo que le había dicho el día anterior, así que estaba decidida a demostrarle lo equivocado que estaba.
El timbre sonó ocho en punto, abrió la puerta preparada para iniciar la pelea con su contrincante pero se llevó una gran desilución al ver que no se trataba de él.
— Buen día señorita Vázquez ¿Es correcto? — El hombre que hablaba sonrió, era mayor quizá de unos cincuenta o sesenta años.
Clarisa lo examinó un poco antes de responder y en un costado del saco pudo leer "William".
— Disculpe ¿Usted trabaja con el señor Alexander? — Cuestionó curiosa y confundida al mismo tiempo.
— Si señorita, el señor Ikannov me envió a recogerle, es mejor que nos apresuremos.
Ella no respondió nada más y dió paso para que William tomara sus maletas y las colocara en el maletero, se subió en la parte trasera del coche y espero a que el chófer de Alexander se pusiera en marcha.
Una vez en el camino vió una oportunidad para preguntarle a William cosas de su interés sobre su nuevo jefe, quizá el podría resolver alguna de sus dudas.
— Disculpe ¿Será un camino largo?
William la miró a través del retrovisor y negó con la cabeza.
— ¿También iremos a recoger al señor Ikannov?
— No señorita, el señor se irá por su cuenta, también irá el joven Cristopher para despedirse, yo solo tengo la orden de recogerla a usted.
Clarisa torció la boca, esperaba obtener más información pero el chófer no le decía nada más que lo escencial, de todas formas ella no era alguien que se conformaba con tan poco así que seguiría insistiendo, al menos hasta que llegarán a su destino.
— ¿Lleva mucho tiempo trabajando para el señor Ikannov?
— Para el señor diez años pero para su familia más de veinte, lo conocí cuando aún era un escuintle y mire ahora,es todo un empresario.
El silencio se apoderó del interior del automóvil, Clarisa no estaba segura de que pregunta formular así que espero unos minutos antes de pensar en algo, recordó el incidente del día anterior y casi como si estuviera hablando alguien más en su lugar lo soltó.
— ¿El señor siempre ha sido grosero y malhumorado?
William se sorprendió al escuchar la pregunta, a su memoria se vino el recuerdo de una joven que hace algunos meses atrás le había hecho la misma pregunta pero esta vez no cometería el mismo error que cometió ese día.
— No tengo derecho de responder cosas privadas sobre el señor. — Su respuesta fué corta y seca.
Clarisa sintió un cambio de ambiente en el vehículo y decidió dejar de preguntar cosas, habia sido maleducado de su parte comprometer a alguien que llevaba tanto tiempo trabajando para la familia.
Después de jugar un rato con su móvil, recargó la cabeza contra el asiento y se quedó dormida sin darse cuenta.
Una vez llegaron a su destino, William miró a Clarisa a través del retrovisor y río al ver el hilo de baba que escurría de la boca de la joven, ella era diferente a Melina, en ella no había rastro de maldad, se sintió mal por su comportamiento anterior pero debía cuidar a su jefe y evitaría a toda costa que volviera a pasar por lo mismo.
Tras varios intentos fallidos de despertar a la joven procedió a bajar las maletas, acto seguido abrió la puerta trasera y la sacudió un poco para despertarla.
Clarisa abrió los ojos y se los frotó un poco para desempañar un poco su vista.
— Bienvenida de nuevo señorita — William dijo divertido.
— Lo lamento, estaba cansada y me quedé dormida — Respondió apenada.
— No se preocupe señorita, está bien que descanse, solo que antes de bajar debe de... — Hizo unas señas con su dedo índice, indicándole que debía limpiarse la baba seca que tenía.
Le extendió una toallita y ella lo tomó, estaba roja de la vergüenza.
Por fortuna termino de limpiar su boca justo que Alexander se acercaba a ellos, de no sé por William seguro se habría comido otro regaño.
— Buen día señorita Vázquez, buen día para ti también William— Saludo cortésmente.
— Buen día señor Ikannov — Respondieron casi al unisono.
— Gracias por tu servicio William, puedes retirarte, que tengas buen regreso.
— Gracias señor, le deseo buen viaje — Hizo una reverencia y se subió al automóvil.
Clarisa por su parte se quedó inmóvil en su sitio, todo el valor que había acumulado momentos antes desapareció.
— Señorita Vázquez es momento de abordar el avión.
Alexander la acompañó hacia el sitio donde se haría el abordaje, parecía ser que era un sitio privado pues no había más gente que ellos y estaban en una zona abierta, no se sintió sorprenda en absoluto, pues sabía que alguien cómo él podía darse bastantes lujos.
— ¿En que piensa señorita? — Alexander la vió tan perdida que sintió curiosidad de saber el motivo.
— No es nada señor, lamento si lo moleste — Le respondió cortés pero cortante al mismo tiempo.
Él no dijo más, se dirigió hacia el personal que se encontraba fuera del avión y les dió las indicaciones necesarias sobre el equipaje y otras cosas, abordó el avión y ambos se prepararon para emprender el viaje.
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Updated 46 Episodes
Comments
Griss Romero
Ahí van, que se podrá esperar del guapo millonario y de su asistente
2024-09-02
0
Lisbeth Valbuena
espero se la lleven bien, me asusta que se pudo haber llevado para usar en las reuniones 🤷🤷🤷
2023-10-29
2
miry ortiz
recuerden que ella nunca a trabajado. por lo tanto no tiene esa esperiencia.
2022-08-28
0