Clarisa
Vamos rumbo al restaurante debido a una cena de trabajo la cual no se me notificó. Estoy hecha un desastre literalmente, y mi jefe se ve tan tranquilo como si estuviera esperando un error para poder deshacerse de mí.
Claro que no le pienso dar ese gusto.
Llegamos al restaurante y mi jefe pregunta por el supuesto cliente, nos indican la mesa donde se encuentra y cuando llegamos percibo un cambio de ambiente.
Hay una mujer bastante atractiva esperando; rubia, alta y con buen cuerpo, el único detalle es que esta pálida como un fantasma pero supongo que se debe al exceso de base que se ha puesto.
Giro el rostro para ver a mi jefe y esperar alguna instrucción pero él esta como embrujado por aquella mujer, y no exactamente porque se sienta atraído. Las venas de su cuello están remarcadas, está molesto pero su rostro no lo muestra.
— ¿Que estás haciendo aquí? — Pregunta y su tono hace que me un escalofrío.
La mujer solo sonríe y nos invita a tomar asiento.
— Cuanto tiempo ha pasado a
Alexander — Parece mas una afirmación que una pregunta y comienzo a sentirme incómoda.
La mujer me mira y levanta una ceja, interpreto su mirada de forma despectiva y me siento un feo insecto.
— ¿Qué quieres? — Mi jefe sigue hablando con ese tono tan helado que podría congelar el lugar.
— Estoy aquí para hacer negocios ¿Quien es esta escuintla? — Pregunta refiriéndose a mí.
Aprieto los puños por debajo de la mesa, en otras circunstancias ya le habría soltado tres insultos pero ahora debía comportarme lo mejor posible.
— ¿Negocios? — Suelta un bufido e ignora la pregunta sobre mi presencia — Melina lo único que va a ocurrir aquí es que llame a la policía y te lleven por estafadora — Él sigue con la mirada puesta en ella, se desafían uno al otro y yo estoy en medio de una especie de guerra que no me corresponde.
Además acaba de decir que esa mujer es una estafadora ¿Porqué no la captura o algo? No entiendo nada, de todas formas si algo se presenta puedo ser útil, estudié taekwondo cuándo era mas joven así que no voy a dejar que se escape.
— Sabes que no fué mi culpa — Utiliza un tono mas seductor y apoya el mentón sobre su delgada mano — Yo fui una víctima también, sabes que te amaba demasiado ¿De verdad crees que yo sería capaz de lastimarte? — Lo mira como si se tratase de una presa, en ese momento pasa por mi mente la idea de que posiblemente fueron pareja en el pasado pero no tiene mucho sentido, según mi punto de vista mi jefe odia a este tipo de mujeres.
Ella me observa nuevamente y me siento desnuda ante su mirada penetrante.
— ¿Quien eres? — Pregunta nuevamente y yo no sé si debo responder o no,
por suerte mi jefe se adelanta.
— Es mi asistente.
La mujer alterna la mirada entre ambos y sonríe. Se levanta de su asiento y se acerca a mi jefe,empieza a acariciarle el rostro y veo como su cuerpo se tensa ante el tacto de la señora.
— ¿No me extrañaste ni un poquito? — Le pregunta y posa las manos en su cuello.
Es una escena bastante incómoda, el resto de comensales nos ve de reojo y empiezan a surgir cuchicheos.
— Melina basta — Le pide pero ella no hace caso, en su lugar se inclina y le da un beso en los labios.
Desde mi posición no puedo deducir si él está correspondiendo el beso, lo que si siento es una sensación extraña en el pecho.
Quisiera desaparecer en este preciso momento y ahorrarme toda la vergüenza que estoy pasando,me gana la curiosidad y giro levemente el rostro para ver lo que están haciendo, para mi mala suerte me encuentro con la mirada desafiante de ella.
Es como si estuviera esperando alguna reacción por parte mía y entonces me doy cuenta de algo.
¡¿Qué?! ¿La loca esta cree que hay una relación entre su hombre y yo?
Me atraganto con mi propia saliva y empiezo a toser como loca, trato de contenerme para no llamar aún más la atención y me doy golpecitos en el pecho.
No sé no cómo, ni cuando, ni a qué hora mi jefe se soltó del agarre de la mujer esa y ahora está observando cómo soy asesinada por mi propia saliva.
Manera de morir número ochocientos noventa "La baba asesina" Vaya que me daría vergüenza ver el título de mi muerte en televisión.
Cuando por fin logro salir de mi pequeño ataque de tos, miró alrededor y no veo señales de aquella señora.
—¿Está bien señorita Vázquez? — Pregunta y veo cierta preocupación en sus ojos, quizá después de todo no sea tan malo.
— Si señor, muchas gracias — Respondo y el aparta la vista de mí, aún se ve tenso, supongo que yo también lo estaría si me montan una escena así e intentan dejarme en ridículo frente a mi personal.
— Puede retirarse señorita, nos vemos mañana — Se despide de mí y asumo que va a quedarse aquí, entiendo que quiera estar sólo y me limito q obedecer su orden, me levanto de la silla y colocó una de mis manos sobre su hombro en señal de apoyo, él inclina la cabeza levemente al sentir mi tacto pero no dice nada.
Vaya noche tan extraña he tenido y yo que pensaba que ser asistente era un trabajo aburrido, que equivocada estaba.
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Comments
Griss Romero
Eso si clarisa es bastante ocurrente, que bueno que no reclamo nada sino las cosas hubieran subido de tono
2024-09-02
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✨✨Esmeralda Guzman✨✨
jajajaja esa es nueva no la conocía
2024-06-24
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✨✨Esmeralda Guzman✨✨
jajajaja asistente y guardaespaldas buen combo
2024-06-24
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