DOCE

Alexander

Luego de mandar a mi asistente a su habitación me retiré de la mesa.

No sé qué está pasando conmigo ahora mismo, siento como si alguien de repente me hubiera arrancado el corazón sin piedad alguna.

Melina lo hizo meses atrás pero para estás fechas ya tendría que haberlo superado o al menos eso creí, el verla de nuevo me hizo recordar todo el dolor que pasé en ese entonces.

Recordé cuando llegaron los recibos a la compañía, los estados de cuenta que nos mostraban números rojos en nuestra cuenta y todo eso debido a ella; o al menos eso pensé.

Algo no está bien digo para mis adentros.

¿Porqué después de todo el daño que causó aparece ahora?

¿Porqué intenta hacerme creer que ella también ha sido una víctima?

Esas dos preguntas ocupan ahora todo el espacio en mi mente, me siento en la barra del bar y espero a que el bartender tome mi pedido.

— ¿Qué desea? — Pregunta un joven y siento que me mira de forma extraña, quizá él fué testigo de la escena tan bochornosa que pasé; o quizá estoy en modo paranoia ahora mismo y solo estoy imaginando cosas.

— Whisky en las rocas — Acompaño mis palabras con un leve movimiento de cabeza, él asiente, coloca un vaso frente a mi y lo llena con el líquido transparente.

Tomó un sorbo y mi garganta arde por el contacto de la bebida.

Melina Rowen, su nombre hace eco en mi memoria y bebo el contenido del vaso de un solo trago para mitigar el dolor.

— Sirvame otro por favor — El bartender asiente y llena mi vaso nuevamente.

Esta vez recuerdo los momentos felices que pasé junto a ella, la primera vez que la ví. Llevaba un vestido de playa a rayas que combinaba perfecto con el tono claro de su piel, se veía tan adorable que me enamoró de inmediato.

Continúo pidiendo que me llenen el vaso hasta que no tengo noción de mí.

— Es mejor que se retire a su habitación señor — Pide el bartender, supongo cree que en cualquier momento me pondré violento y montaré un espectáculo, tal vez tiene razón.

Me levanto como puedo y camino hacia la salida, todo me da vueltas, no se si estoy yendo derecho o camino de un lado a otro formando un zigzag.

¡Menuda mierda!

¿Cómo puede alguien ponerme en este estado? Me regaño internamente mientras camino a tientas hacia la salida del restaurante.

Melina puede, réplica otra voz en mi cabeza.

Que lamentable, me respondo.

Finalmente llego a recepción y no se con que me he dado un buen golpe en la nariz, siento que algo fluye de esta pero no le tomo demasiada importancia, mi objetivo es llegar a la habitación sin más contratiempos.

Escucho murmullos de personas y la campanilla de recepción sonando, posiblemente nadie esté viéndome, o puede que sí pero deciden ignorame y dejarme a mi suerte.

Tropiezo con algo, creo que fué una maleta porque me he dado un buen golpe en el pie, caigo como un costal y escucho que alguien camina hacia mi.

— ¿Señor está bien? — Pregunta asustado, solo le doy unos manotazos para que se aleje, intenta ayudarme a levantar pero caigo nuevamente.

— Déjelo, yo me encargo Gracias — Una voz femenina aparece en escena y levanto la vista para saber de quién se trata pero el cansancio y el echo de que estoy ebrio me lo impiden; en su lugar solo veo una silueta algo borrosa que me resulta familiar.

Ella me toma por el brazo y me lleva por los pasillos, no se como hace para aguantar mi peso, de repente se detiene y pasa su brazo por mi cuello.

Maldita sea, debí suponerlo, sólo es una chica más que quiere aprovecharse de mi estado. Asqueado por su roce le doy un empujón y escucho un pequeño golpe.

— Maldición.

Se queja pero vuelve a tomarme del brazo, estoy tan cansado que no quiero luchar y me dejo caer, se nubla mi vista y poco a poco todo se vuelve negro.

En ese lapso sólo pienso en Melina, en sus caricias, sus besos y las veces que dijo que me amaba.

La recuerdo siendo tan ella, tan viva, tan suya.

Y entonces me doy cuenta de que no importa cuánto tiempo pase o que tan dolido esté por su traición, ella siempre estará aquí y los sentimientos que sentí y que aún siento por ella están clavados en mi pecho, están bajo la piel.

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Comments

Griss Romero

Griss Romero

Creo que puede ser Clarisa la que lo Ayude a llegar a su cuarto., esperemos que no se sienta muy mal

2024-09-02

0

Lisbeth Valbuena

Lisbeth Valbuena

Alexander espero que sea clarisa quien te llevo a tu habitación y no la zorra de Melina, parece que este siente algo por la zorra, 😡😡😡

2023-10-29

2

Alba Hurtado

Alba Hurtado

siempre caen con las putibrujas putizorras desgraciadas ypor eso cuando aparece otra ya la etiquetan

2022-04-06

0

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