Alejandro:
Luego de que Isabella por poco y me mata, entro nuevamente a mi oficina, mientras voy de camino algunos de mis empleados me quedan mirando, yo solo continuo fijo en mi destino, cuando ingreso, me miró al espejo que tengo, y veo mi ojo un poco rojo en la parte baja, joder con Miranda, por poco y muero en sus manos, pero en camino largo hay desquite.
Maximiliano, ingresa como perro por su casa, se sienta y me mira un momento, yo aún le doy la espalda.
— ¿No que ya te ibas? — Joder, con mi amigo. No se le escapa una, a veces pienso que debió ser reportero en vez de abogado.
— Pues no fue necesario, Miranda está bien, al parecer logro escaparse, aunque no se ni como. — hasta ahora me doy cuenta de ese hecho. ¿Cómo se les escapó?
— ¿Y no preguntaste cómo lo hizo?, esa chica sí que es sorprendente. Da igual, ¿Dónde está ahora? —
— Huyó, luego de casi matarme a golpes. — volteo y le muestro el moretón en mi ojo, además de lo sucio que está mi traje.
El muy idiota se echa a reír, como si esto fuera gracioso, luego me mira como buscando que le confirme que lo que le dije es cierto.
— Te lo digo en serio y para ya de reírte de mi imbécil. —
— Por favor Alejandro, ¿tú la has visto? Es menuda, delgada y delicada. ¿Cómo podría una ternurita como ella dejarte así? —
— Pues lo hizo y no es una "ternurita" es una loca, sicópata. Te lo aseguro. — el me mira incrédulo.
— Ja, ja, ja no la conozco, pero ya la amo.
— Búrlate todo lo que quieras.
Yo lo dejo riéndose, mientras voy al baño y luego tomo el botiquín de primeros auxilios para curar mi pequeña herida, no quiero que se hinche demasiado. Recibo una llamada, es Sebastián, antes de ingresar le pedí que me informará, cada movimiento de Miranda. Me dice que llegó a casa, pero que en estos momentos se dirigen a la estación, supongo que colocará la demanda, decidí que debo ir, no vaya a decir algo que no debe.
Maximiliano sigue dónde lo deje, me ve alistando me para salir así que me pregunta:
— ¿A dónde vas? — Lo miro un momento.
— A la estación de policía, Miranda entablará una demanda contra los que la secuestraron.
— mmm y tú, como su novio debes acompañarla — yo lo fulminó con la mirada — y ¿qué vas a decir?.
— ¿De qué?
— Piensas presentarte y ya. Por dios Alejandro, qué vas a aportar a la investigación. ¿Cuál es tu plan?.
Me encontraba en mi oficina, con Maximiliano, mi mejor amigo, maquinando alguna excusa convincente para presentarme en la estación de policía. Max, siempre ingenioso, sugirió una idea que, aunque algo descabellada, tenía el potencial para crear una distracción, además, creíble para exponer la situación y mi presencia en el lugar sin tener que dar mayores explicaciones, bueno, esa es la razón que me dió Max, para crear esta farsa.
—"¿Y si decimos que Miranda es tu novia y que la secuestraron para presionarte? Será lo suficientemente dramático como para que te tomen en serio y no te hagan tantas preguntas incomodas", — propuso Max con una sonrisa traviesa.
Al principio, la idea me pareció absurda, pero después de analizarla, pensé que podía ser la clave para que la policía no me molestará tanto con sus preguntas, a ver quién preguntaría tanto, con la sorpresa de que el soltero más cotizado, ya no es soltero.
—"No sé, Max. ¿No será un poco exagerado?"— repliqué, dudoso.
Maximiliano se encogió de hombros.
— "Mira, Alejandro, necesitas algo que llame la atención. Secuestrar a tu 'novia' seguro lo hará. Además, solo será por un rato, ¿qué podría salir mal?" y evitas muchas cosas la verdad.
Suspiré resignado.
— "Está bien, pero ¿cómo planeamos esto?"
Maximiliano sonrió, revelando su entusiasmo por la ocurrencia.
—"Primero, vamos a inventar una historia creíble. Dile a la policía que has estado saliendo con Miranda en secreto y que alguien se enteró. Después, esa persona la secuestró para extorsionarte."
Entonces, nos sumergimos en la tarea de elaborar detalles convincentes sobre nuestra ficticia relación y el supuesto secuestro. A medida que la historia se desarrollaba, Maximiliano y yo nos divertíamos imaginando situaciones ridículas y absurdas que podrían ocurrir en una telenovela.
Finalmente, con una historia elaborada y una coartada lista, maximiliano y yo llamamos a nuestros abogados, para que se hicieran cargo en caso de que algo se complicará, pero ellos llegarían después, por ahora no los necesito
Empiezo a alistarme ya listo para salir y llegar antes de que Miranda diga algo. Maximiliano solo me mira, pero no sé mueve.
— Vamos, me vendría bien un abogado. —
— Ya tienes muchos, además, tengo... Algo que hacer... — me dice, pero no le creo.
— ¿Acaso no quieres conocer a Miranda? — le digo tratando de convencerlo de acompañarme.
— Después de lo que te hizo, creo que mejor me quedo, adiós.
Idiota, yo no pierdo más tiempo y me dirijo a la estación una vez llegó, la escucho hablar con los policías, me dejan pasar sin tanto problema.
- Bueno, sobre eso...
- Es mi culpa.
Yo le interrumpo, llegué justo a tiempo, yo les explico a los policías y como esperábamos no hubo tanto problema, ni preguntas incómodas, deje a Miranda con su padre porque los policías querían interrogarme a solas, podía sentir la mirada de ella sobre mi, se que solo desea que le expliqué lo que pasa, si tuviera el poder de matarme con la mirada no lo dudaría.
Luego de todo lo relacionado con el caso al fin pudimos salir de la estación, le pedí a su padre llevarme a Miranda, pues necesitábamos a hablar, claro está que el hombre no se ve muy contento con nuestra supuesta relación. ¿Acaso no soy un angelito? Cualquiera mataría por ser mi suegro.
Hablo con Miranda explicándole lo que planeo, aunque no se porque le pedí quedarse a vivir conmigo, eso no hacia parte de mi plan, pero en mi interior me siento contento de que aceptará. Cuando ya se va me pregunta sobre la urna, yo le miento descaradamente, ella no necesita saber esas cosas.
La llevo a su casa y cuando se va a bajar, en un impulso, la agarro del brazo y la beso, puedo sentir calidez en su boca y suavidad, este beso se siente diferente a muchos que he dado, cuando nos separamos yo sonreí, pero ella pone mala cara. ¿Acaso no le gustó?
— ¿Por qué diablos me besas?
Mierda, que le digo, no voy a aceptar que fue porque me atrajo, no soy muy orgulloso para aceptarlo.
— Tu padre estaba en la entrada, hay que disimular, si queremos que nos crean.
— Si como digas, adiós.
Me quedo mirando hasta que ingresa a su casa, ¿porque tiene que ser tan atractiva?.
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Comments
Dora Guzman Pacherres
Creo que su amigo tiene que ver con el secuestro y el tiene que ver con la muerte de todos los cupido.
2025-01-24
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Yanela Del Puerto
definitivamente este tipo al igual que Linda algo esconden
2025-03-23
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Yanela Del Puerto
bajado del cielo a escobasos puede ser
2025-03-23
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