—¿Por qué nuestros hijos están en Las Vegas? —le pregunta Kevin a Sander luego de escucharlo hablar por teléfono con el piloto del avión que tiene destinado para emergencias—. El exdelantero tiene una leve sospecha de lo que podrían estar haciendo, ya que ha sido testigo de las miradas que hay entre Antón y Eylin.
—Son jóvenes y creo que decidieron aprovechar que no estábamos para escaparse y pasear por allí —expresa Sander, no quiere dar conclusiones antes de hablar con sus hijos.
—Asumiré que te creo, pero ojalá Christopher se haya dado cuenta del buen partido que es la pequeña Hechicera y se decidiera a casarse con ella en una boda fugaz—. Pronuncia Kevin sabiendo que su amigo se molesta, ya que no acepta que su hija ha crecido. Sander lo fulmina con la mirada, mientras él se carcajea. —No sé por qué me miras así, si mi hijo es un buen prospecto y Hannah ya tiene 20 años.
—Sé que llegará el día en que mi Minihechicera se enamore, pero te aseguro que entre Hannah y Chris, no hay nada, ellos se miran como primos y amigos.
—¡Bingo! —exclama Montiel, abriendo sus ojos y tronando sus dedos, mientras se aproxima al exdelantero, palmeando su espalda. —Creo que el grandote pisó arenas movedizas y que Stefano lo va a matar. ¡Ay, papai! Creo que serás huérfano de hijo—. Pronuncia Kevin mientras golpea sus dedos haciéndolos sonar y Sander frunce el ceño. La verdad es que no sabe cómo le dará la cara a su hermano del alma, él era el responsable de La Princesa.
—No nos adelantemos a los acontecimientos, aún tengo fe de que mi hijo no me defraudará.
—Igual si Antón lo hizo, por el momento y dadas las circunstancias te diré que callaré, pero luego seré una tumba abierta—. Dice Kevin, levantando sus hombros. Mientras Sander rueda sus ojos y niega con su cabeza.
—Nunca cambiarás, incluso creo que Christopher es más maduro que tú—. Ambos sonríen y se abrazan porque, a pesar de lo que digan los labios de Montiel, su corazón siempre será leal a su amigo.
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Mientras tanto, en otro lugar de la casa
Stefano lleva a Sol en sus brazos hacia la recámara. No importa cuánto ella proteste de que la deje caminar, ese hombre se volvió un abusador. Cada vez que ella pronuncia una palabra, él cierra su boca con un beso, un juego que la hace sonreír.
Él la acomoda en la cama, mientras prepara la tina para ayudarla a bañar. En el hospital estaba con mucho escalofrío; por lo tanto, no quiso hacerlo.
—Princesa, listo, ya está el agua como te gusta.
—¿Stefano, hasta cuándo lo vas a soportar? —le pregunta mirándolo a los ojos. Ella conoce lo cruel que es esa enfermedad, lo vivió con su padre y recuerda las innumerables veces que sintió ganas de correr y abandonarlo, pero nunca lo hizo porque él solo la tenía a ella.
—Soledad, te lo dije, no me voy a ir a ningún lugar, estaré a tu lado, quieras o no quieras porque no te estoy pidiendo permiso, estoy exigiendo mis derechos y cumpliendo con mis deberes—. La mujer de Acero respira profundamente e intenta levantarse de la cama para ir a tomar su baño y siente un leve mareo que la hace trastabillar. —¡Eres terca mujer! Pero así te amo —le expresa con cariño su esposo mientras la sujeta por la cintura para sentarse en la cama y sentarla sobre su regazo y llenarla de besos.
—No quiero que sufras, ¿por qué te es tan difícil entenderme?
—Si las cosas fueran al contrario, ¿me abandonarías? — ella niega con su cabeza. —Ves, entonces no me pidas que yo lo haga—. Aunque no se siente conforme, asiente.
Stefano la ayuda a bañar, alistar y a peinar en cada momento, mostrándole su amor.
Mar y Mil quieren verla, así que tan pronto está lista, él le informa que tiene una visita.
—Princesa, hay alguien que vino a verte y no se irá hasta hacerlo —ella asume que quizás sea su suegra, su madre o la Francesa que la han llamado y ha desviado sus llamadas.
—Está bien, dile que siga —No tiene ánimos de ver a nadie, pero ni modo como se va a negar.
Al abrir la puerta y ver ingresar a la Mulata, junto a la pelirroja, se siente muy feliz, cree que Eylin también vino y se desilusiona un poco al no verla, pero disimula la tristeza.
Ellas se acercan y la saludan con un beso en la mejilla. Stefano se despide saliendo y dándoles privacidad para que hablen.
—¿Mil, cuándo llegaste? ¿Y los chicos? —interroga Sol.
—No hace mucho —responde la Hechicera, retirándose los zapatos y subiéndose en la cama —. Muévete un poquito para acomodarnos—. Las palabras de su amiga la hacen recordar viejos tiempos y a la vez sentirse amada, acomodándose en la mitad de la cama y siendo rodeada por Mar a un lado y al otro por la Mulata.
—Gracias por venir, ustedes saben que las quiero mucho—. Dice la Rubia mientras las abraza.
—Lo sabemos y nosotras a ti también, por eso me duele que rechaces mis llamadas —expresa la Pelirroja con un tono de voz triste.
—Perdona, pero todo esto me ha tomado por sorpresa —aclara Sol, mientras Mar asiente.
—Ya no más reproches, vamos a pensar en cosas bonitas—. Habla Milagros, y ellas asienten. — Y respondiéndole sobre los chicos, los dejamos en casa. No los he llamado y espero que en este tiempo tu pequeña Princesa no haya seducido a mi bebé—. Las palabras de la Mulata hacen resonar unas carcajadas en el lugar. Las otras dos mujeres abren los ojos ante lo dicho.
—Oye, estás hablando de mi hija, que a duras penas tiene 18 años, mide casi 30 centímetros menos que tu hijo y podría decir que es un pétalo al lado de tu gigante. Por lo tanto, creería que es al contrario —pronuncia Sol en medio de una sonrisa.
—Pero a ti quien te dijo, ¿qué para una mujer manejar a un hombre era cuestión de tamaño y peso? —cuestiona Mil.
—Eso es cierto, Stefano muere por ti y si tú le dices salte, él lo hace —agrega la Pelirroja.
—¿En qué concepto me tienen? ¡Como si fueran unas blancas palomas! Que no manipulan a sus esposos con el dedo meñique —dice la Rubia defendiéndose.
Stefano, decide ser atento con su esposa y sus invitadas, llevándoles unos pasabocas y té para merendar. Ingresando y quedando de una pieza al escuchar las palabras de su esposa…
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Comments
Alba Rosa Jimenez Puyosa
bellos momentos y capitulos de reflexion si sientes slgo cuentaselo a tu esposo hijo y amigos que asi la enfermedad es mas llevadera y tranquila no calles y te encierres
2024-06-14
3
Elvira Fretes
que lindos, así son las verdaderas amistades, espero que nada cambie cuando sepan que se casaron 🤦🏻♀️
2024-05-13
3
Mayra Jimenez
UPS! se me chispoteo 😂😂
2024-03-21
2