Antonny toma a la Rubia en sus brazos y la besa con desenfreno, con amor. Los aplausos se escuchan y los presentes en el lugar no pudieron evitar incluirse.
— ¿Eylin Martín Massin, me harías el honor de ser mi esposa? —. Antonny se arrodilla y de su gabán saca un pequeño cofre en forma de corazón y se lo entrega.
La princesa llora emocionada, también ha sido sorprendida. Ella abre la caja y se encuentra con un hermoso anillo de compromiso, el cual tiene un diamante rojo en forma de corazón y pequeños diamantes alrededor.
—¡Sii!—. Grita. —No quiero esperar un día más—. Antón toma el anillo y se coloca, regalándole un beso colmado de pasión y deseo.
—¡Ya dejen de comer delante de los pobres! —exclama el pelirrojo. Ganándose una mirada asesina de la pareja.
—Princesa, no se diga más, vamos a hacer nuestro sueño realidad —dice el Gigante, mientras la toma de la mano y salen del lugar. Seguidos por sus dos cómplices.
Antón firmó contrato por los próximos tres años para el Club deportivo de Santa Clara de California. Su pase se cotizó por encima de 300 millones de dólares. El contrato está lleno de cláusulas de exclusividad y permanencia. A las cuales él no le vio ningún inconveniente. Ya que le brindará la independencia total para poder formar su hogar junto a la mujer que ama. Deseaba la bendición de sus padres y suegros, pero no puedo seguir rechazando a la princesa cuando muere por fundirse en su cuerpo.
Hannah y Christopher los felicitan y son nombrados padrinos de matrimonio.
—Espero no llegar a ser desheredado por sus locuras — dice el pelirrojo mientras la parejita se besa. —Aunque ya siento las orejas calientes de los regaños de la tía.
—La tía Sol es peor que Vegeta, enfurecida; sin embargo, yo le temo más a la tranquilidad del tío Stefano y de mi madre. Ellos son como Naruto cuando se transforma en el lobo de 9 colas, Karina —expresa Hannah, haciendo que todos la miren y asientan.
—Así que espero que disfruten sus últimos días sobre la tierra, porque ya están condenados a muerte—. Pronuncia Christopher, mientras les da la bendición —siento que ya huelen a cadáver, recuerden no incluirnos —. La pareja niega con su cabeza.
—Gracias por tus buenos deseos, pero si nosotros caemos tú también —lo señala Eylin mientras habla —, diré que me ayudaste a planear cada detalle —el pelirrojo abre los ojos y niega.
—¡Definitivamente, ya no hay lealtad entre ladrones! —exclama Christ —y tú — señala a la Minihechicera—. No me vayas a pedir ayuda para tu boda, recuerda que esa solo será a los 80 años y mis piesitos a esa edad ya dolerán. Todos se carcajean y Antón se acerca al pelirrojo y le desordena el cabello por las bobadas que dice.
—Deja de decir tanta tontería, que mi hermana será monja, además pobre de aquel que quiera pasarse de listo—. Habla Antón, ganándose una mirada de reproche de la pequeña Mulata.
—Dejen de hablar tanto, además espero lo mismo de ustedes —murmura Hannah señalándolos. —El día en que me enamoré de alguien, los quiero ver ayudándome—. Observa la intención de su hermano de protestar —ni te atrevas a decir algo por qué llamo a papá—. Lo amenaza la Mulata. Él en señal de rendición, levanta sus manos. Mientras los demás ríen.
De allí se desplazan primero a un laboratorio clínico para realizar los exámenes médicos de consanguinidad exigidos, luego se dirigen a la capilla para contraer nupcias.
Llegan a la capilla y cuentan con mucha suerte. La pareja que había apartado la canceló en el último momento y la temática de la boda era especial, así que ellos tomaron el paquete. Deseaban casarse.
Eylin se disfrazó de Mera, princesa de los mares. El traje es sexy y ceñido a su cuerpo, el cual permite exhibir sus atributos. Su futuro esposo, al verla, solo piensa en el momento en que se lo quitaría.
Antonny de Aquaman el superhéroe gobernante de Atlántida y de todos los océanos. Se ve como todo un Dios griego caído de los cielos. La princesa solo desea estar entre sus brazos.
Hannah se disfrazó de la mujer Maravilla, se ve muy sexy y roba miradas. Christopher de Superman y solo se queja por lo incómodo del disfraz, pero promete que su prima se las pagará.
El ministerio está disfrazado de Thor.
La ceremonia inicia y los novios están muy nerviosos. Aunque se sienten felices de su pequeña locura.
—Por favor, repite conmigo — expresa el ministro, mientras señala a Antón.
—Yo, Antonny Scott Sarmiento, te recibo a ti, Eylin Martín Massin para ser mi esposa, para tenerte y protegerte de hoy en adelante, para bien y para mal, en la riqueza y en la pobreza, en salud y en enfermedad, para amarte y cuidarte hasta que la muerte nos separe—. Le coloca la argolla.
—Ahora tú —la señala el ministro.
—Yo, Eylin Martín Massin, te recibo a ti, Antonny Scott Sarmiento, para ser mi esposo, para tenerte y ayudarte de hoy en adelante, para bien y para mal, en la riqueza y en la pobreza, en salud y en enfermedad, para amarte y cuidarte hasta que la muerte nos separe—. Le coloca la argolla.
—Los declaró Marido y mujer pueden besarse —se otorgan un beso demandante apasionado. El ministro carraspea, ya que ve que se van a devorar.
—Por favor, firman el acta y luego los testigos.
Mientras tanto, en otra parte del mundo.
Stefano ha llegado al hospital, quiere darle la sorpresa a su esposa, pero decide llamarla para saber qué le dirá.
Sol acaba de salir de su procesamiento de diálisis, se siente terriblemente mal, no tienen fuerzas de nada, así que lo mejor será permanecer esa noche allí.
Escucha el teléfono sonar; por el tono sabe que es su esposo, sabe que si no contesta seguirá insistiendo. Por lo tanto, sin muchos ánimos y con la idea de evitar otra discusión, responde.
📱—Hola, Stefano.
📱—Hola, Sol, aún no has llegado a casa. ¿Dónde estás? —La pregunta de su esposo la hace pensar rápidamente en la excusa, no quiere mentirle, pero no desea que la vea en ese estado.
📱—Lo siento, hoy no llegaré a casa. Salí junto con Víctor fuera de la ciudad a mirar lo de unos nuevos prospectos —realmente eso es lo que debería estar haciendo si el malestar no la hubiese atacado. Sabe que su jefe de seguridad es leal y la cubrirá. A Stefano le duele que le mienta, porque él es parte de su vida.
📱—¿Cuándo regreses, podemos hablar? —Soledad siente en esa pregunta estremecer su corazón, quizás lo que tanto ha temido, que su esposo le pida el divorcio.
📱—Mañana, quizás si todo sale bien, estaré de regreso —. No se atreve a decir más y cuelga, no quiere darle la oportunidad de que le pida la separación por teléfono. Stefano alcanzó a escuchar su voz entre cortada y se siente culpable, no puede evitar que sus ojos se humedezcan.
Ahora llegó el momento de la verdad…
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Comments
Alba Rosa Jimenez Puyosa
bueno Stefano a enfrentar la verdad
2024-06-14
2
Elvira Fretes
que locuras han hecho, no me imagino cuando se enteren los padres, todos castigados, jaja, bueno como dicen por ahí, lo que pasa en las Vegas queda en las Vegas
2024-05-13
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Ala Mendoza 🖤
Lo que pasa en las Vegas, se queda en las vegas!! Amén!!! Listo ya están cansados jajajaja Dios ayudales!! 🙏
2024-05-06
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