📱—Papi, pero… —es interrumpida, por la voz de su padre.
📱—Por favor, Eylin, nunca te pido nada. —Stefano respira profundamente, no desea desquitar su frustración con su pequeña. La Princesa percibe la voz llena de temor de su papá, piensa que quizás la relación con su madre se deterioró, es verdad que está molesta con ella, pero no por eso quiere verlos separados —¿Podrías hacerlo sin Protestar?
📱—De acuerdo, papi, sobre el mediodía estaré allí —responde con mucha tristeza, no quiere alejarse de su esposo. Antón la abraza, no sabe qué sucede; sin embargo, el rostro de la Rubia lo llena de temor.
📱—Gracias, Princesa. —se despiden y cuelgan.
Antonny la toma en sus brazos y la ubica sobre él, mientras ella lo observa afligida. Su piel desnuda y suave hace que arda en deseos de querer continuar con su exploración.
—No me quiero alejarme de ti, pero papá pidió que fuera. Lo sentí triste, creo que entre él y mamá está pesando más el orgullo que el cariño —ella siente un nudo en la garganta, sus padres son su referente del amor, siempre los ha visto como uno solo—. Tengo que ir y tratar de volverlos a unir —dice con la voz entrecortada y sus ojos cristalizados. Él se acerca y besa sus mejillas absorbiendo la humedad.
—Princesa, yo siempre voy a estar contigo. No podré viajar de inmediato, porque debo presentarme en el Club. Sin embargo, pediré un permiso para aprovechar y hablar con tus padres —ella asiente. Llamaré al piloto de mi padre para que nos recoja en dos horas, por lo tanto, nos quedan dos para disfrutar. Él sonríe.
—¿Qué tiene en mente, señor Antonny? —Indaga, de forma pícara, mientras desliza sus manos a través de su abdomen desnudo, dibujando una línea imaginaria hacia su entrepierna. Él levanta su ceja, su Princesa tiene más resistencia de lo que pensó, por lo tanto, no desaprovechará para amarla una vez más.
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Mientras tanto, en otra parte del mundo.
Stefano se levantó temprano, se duchó y cambió de ropa con la que su hermano le llevó. Quien llegó junto a sus padres. Su madre, quien es una de las mejores oncólogas, desea revisar los exámenes y la historia clínica de su nuera. Mirar el real tiempo que tenían para conseguir el riñón, ya que el Lupus puede atacar a otros órganos complicando aún más las cosas.
Stefano, después de alistarse, salió hacia la oficina de su progenitora a hablar con ellos. Dejó a una enfermera junto a su esposa, quien dormía, porque pasó una noche muy difícil, con muchas náuseas y dolores. Por lo tanto, tuvieron que aplicarle un sedante en la madrugada.
Ingresa al despacho, saluda a su madre con un cálido abrazo y un beso en la mejilla. No pudo soportar el llanto anoche, se sintió tan impotente al ver el martirio y el terror de su esposa.
Cada carrera hacia el baño, donde la veía trasbocar, lo único que podía hacer era sujetar su cabello para que no se ensuciara, y cada vez que salía de allí con el semblante más pálido y agotado. Solamente le decía que se marchará y la dejará, que él no merecía estar ahí.
Después de escucharla quejarse de dolor y tratar de ser su voz de aliento cuando sentía que moría por no poderla ayudar. Él no pudo hacer nada, quería alejar la afición del cuerpo de su amada, pero eso fue imposible. No recuerda cuántas veces le suplicó a Dios que se compadeciera, le retirará el sufrimiento y se lo pasará a él.
—Hijo, debes ser fuerte, vienen tiempos difíciles, ella te necesita —expresa su madre mientras lo consuela. Su padre se acerca y lo abraza.
—Aquí estamos para lo que necesiten y no permitiremos que nos abandone, sabes que Soledad es como nuestra hija—. Habla su padre expresando el cariño que le tiene a su nuera—. Todos estamos en el mismo barco, somos una familia —él asiente mientras respira profundamente y recibe el respaldo de su hermano.
—¡Ya verás qué de esta salimos! —exclama Kevin, buscando las palabras adecuadas para darle ánimos—. Ella es una guerrera nata, una luchadora, ha esquivado misiles y bombas; esta enfermedad no la vencerá. Pronto la tendremos pateando traseros —esas palabras de su hermano le dibujan una sonrisa en los labios.
—Muchas gracias, porque sin sus palabras y ayuda no tendría idea de que hacer—. Stefano toma su rostro y seca las lágrimas de su mejilla. —Mamá, ¿dime cuál es el diagnóstico? ¿Y cuánto tiempo tenemos?
—Hijo, todo es relativo, pero podemos comenzar a hacer las sesiones de diálisis en la casa. Allí podemos controlar mejor el ambiente y evitar infecciones, dado que sus defensas están bajas. Además, los hospitales son deprimentes y su estado de ánimo es muy importante—. Su madre contesta utilizando sus conocimientos.
—¿Dime qué necesitamos para adecuar la habitación? —pregunta Kevin, porque sabe que su hermano no tiene cabeza para estar al tanto.
—No se preocupen por ello, yo me encargaré de hacer las adecuaciones y contratar al personal que estará pendiente de ella las 24 horas—. Anuncia Marcia.
—Gracias, mamá—. Expresó Stefano.
—Hijo, tienes que mirar la forma en que ella no se sienta una carga, ni mucho menos inútil. Como te dije, su estado de ánimo juega un papel importante en todo el proceso—. Habla su madre. Él respira profundo porque cada cosa es nueva y no sabe cómo va a actuar. —Te aconsejo también tomar terapias con un psicólogo que les ayude a aceptar esta etapa y a evitar una posible depresión.
—¿Crees que sea necesario? —indaga Stefano. Nunca pensó estar en esta situación. —Su madre asiente.
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Mientras tanto, en otro lugar del mundo.
Los cuatro chicos están en el avión de regreso a la ciudad de Santa Clara.
—¿Hannah, hablaste con mamá? ¿Qué te dijo? ¿Cuándo regresa?—pregunta Antón.
—Sí, pero dijo que aún no han podido adquirir los insumos y se van a tardar más de lo que pensaban—. Responde la Minihechicera.
—¡Qué extraño! Quería hablar con ellos antes de que Eylin se marchara —pronuncia Antón. Mientras besas la mano de su Rubia.
—Yo me voy con Eylin, ya terminé mi carrera y además firmaré contrato con el Club Deportivo Manches y quizás el tío Stefano me dé la oportunidad de probar algunos juguetes en sus automóviles —. Expresa el pelirrojo con picardía.
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En otro lugar del mundo.
¿Por qué nuestros hijos están en Las Vegas?...
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Comments
Alba Rosa Jimenez Puyosa
esta familia es de lo.mejor y tienen una burna coneccion ebntre ellos
2024-06-14
2
Elvira Fretes
buena pregunta, cuando se enteren arderá Troya, Stefano no está para recibir semejante noticia 🤦🏻♀️
2024-05-13
2
Giovanna Vásquez Medina
jajajaja cuándo se enteren que sus hijos se casaron ❤️❤️ sigamos apoyando con me gusta publicidad comentarios y 🎁
2024-03-13
2