Capitulo 16

Una mañana después del desayuno, Charlotte y Bea se encontraban en el patio del orfanato.

Con los pies firmes en el suelo, Charlotte estaba de pie con la actitud de una maestra estricta, y la pequeña Bea, con los pies levemente separados, hacía amagos que abofeteaba el aire.

– ¿Lo hice bien?

Preguntó la chica después de varios intentos, pero Charlotte negó con la cabeza y se puso a su lado.

– separa un poco más los pies, pero junta las rodillas, el movimiento debe venir desde la cadera y no solo con los brazos.

Colocándose en posición, Charlotte lanzó una bofetada que al parir el aire, hizo el mismo sonido que un látigo.

Maravillada, la pequeña Bea solo podía aplaudir, mientras Charlotte repetía el movimiento varias veces para que la niña pudiera aprenderlo.

– ¿pero yo podré hacerlo igual?

Preguntó la niña al ver que por más que intentaba, sus manos no hacían el mismo sonido, ni era capaz de llegar a la misma velocidad.

– no soy tan fuerte como tú y…

– no estoy usando nada de fuerza.

Corrigió Charlotte, mientras se podía detrás de Bea, y la ayudaba a poner sus piernas en la posición correcta.

– la fuerza y la velocidad dependen enteramente del movimiento de la cadera y la fluidez de los brazos. La bofetada es una técnica increíble una vez que la dominas, y yo creo que podrás hacerlo, solo necesitas práctica. A ver, hazlo de nuevo ahora.

Ayudada por Charlotte, Bea repitió el movimiento, y está vez, su mano fue un poco más rápida.

– muy bien, veo que ya empiezas a entenderlo. Venga, sigamos un poco más.

Colocándose a su lado, Charlotte repitió el movimiento lentamente para que Bea pueda ver todos sus pasos, a lo que la niña la imitaba.

A cierta distancia, Sazshen miraba al dúo con una sonrisa en sus labios, sus hijas (temporales) se llevaban bastante bien, y se sentía feliz por eso. Mirando al orfanato, el nuevo edificio ya estaba siendo usado, y podía ver a varios niños trabajando en el gallinero mientras la abuela Martha los vigilaba.

Mirando a la ciudad, Xerxes ayudaba a la guardia con los criminales y a mantener el orden, y en el gremio de comercio, Seniatta cuidaba su bolsillo y vigilaba la reconstrucción de la ciudad.

Todo era perfecto e idílico, tal y como a ella le gustaba que fuera, y siendo la única que no estaba haciendo nada, empezó a sentirse algo culpable por solo levantarse, ir al spa, desayunar, volver al spa, almorzar, ir al spa una tercera vez, cenar, y bajar la comida con un largo baño caliente, y así todos los días.

Pensando que ya era hora que empezara a investigar sobre el mundo, y el porqué o cómo llegó aquí, le pregunto a Charlotte por la biblioteca, y mandó a avisar que el día de hoy haría una visita.

Sabiendo que todo estaba en orden, dio un golpecito a la ventana del cochero, y el carruaje partió.

Mirando por la ventana, la ciudad a su alrededor se había recuperado a una gran velocidad de los dos atentados. Estando en su viejo mundo, si hubiera habido una explosión como la de Golimery, durante una semana todavía estarían sacando gente de los escombros.

Sin embargo, a su alrededor no solo podía ver que la ciudad estaba viva, si no que además, la gente estaba adornando las calles, aparentemente preparándose para un gran evento donde participaría toda la ciudad.

Alegre por haber ayudado, pero aún sintiéndose algo culpable por no haberlo impedido, volvió su vista a la ventana y la gran biblioteca se mostró ante ella.

Siendo una ciudad próspera y de mucho movimiento de gente y dinero, Golimery poseía una biblioteca bastante respetable, aunque en palabras de Charlotte, tampoco encontraría la gran cosa dentro de sus muros. Si quería ir a una biblioteca de verdad, debía ir a la capital, y si quería ir a la mejor biblioteca de todo el continente, debía ir a una ciudad estado llamada Arcana, lugar donde la torre los Magos tenía su sede.

Pensando que al menos sería capaz de encontrar mapas de cómo era el mundo, para así tener una mejor idea de las distancias y los reinos, se dijo que no perdía nada en ir a revisar, ya después iría a la capital a solicitar permiso para ir a la biblioteca, ya que en palabras de Charlotte, la que estaba en Arcana, era de uso exclusivo para los magos.

Cuando el carruaje se detuvo, ella bajo, y en la entrada de la biblioteca, vio un pequeño grupo de personas.

Un hombre en sus 70tas lideraba al grupo, que era conformado por una docena de jóvenes alrededor de sus 20tes. Pensando que debían ser el bibliotecario y sus asistentes, Sazshen se encaminó hacia donde ellos.

– mi señora, es un gran honor tenerla en nuestra humilde biblioteca.

Declaró el anciano mientras ayudado por su bastón, pegaba una rodilla al suelo.

– ayer recibimos su carta con la petición de tener la biblioteca de uso exclusivo para usted, por lo que el día de hoy la hemos cerrado al público.

Abriendo los ojos, Sazshen no tenía noticias sobre eso, ella nunca pidió que cerraran la biblioteca al público general, solo le pidió a Charlotte que mandara una carta con el único propósito de que prepararan una mesa lo suficientemente grande como para que ella pudiera sentarse.

Suspirando debido a que había olvidado que la niña tenía la costumbre de magnificar sus palabras, un simple aviso, pasó a ser una petición para rentar la biblioteca entera, se limitó a asentir, y continuar caminando.

Al abrir la puerta, un edificio de pasillos amplios, y decenas de estanterías muy bien organizadas se mostró ante ella.

Junto a la entrada, vio una pequeña recepción con varios carteles pegados aquí y haya, y colocándose sus lentes, empezó a leerlos.

En caligrafía perfecta y ordenada, los carteles decían el horario de la biblioteca, el procedimiento para sacar un libro, y el reglamento que debían seguir para usar las instalaciones.

Mirando a su alrededor, quitando las diferencias de la época, aquella biblioteca funcionaba de una manera muy similar a una biblioteca de su mundo, y Sazshen, se sintió sorprendida más que interesada.

Tal y como se lo había explicado Charlotte, tal parece que el acceso al conocimiento era bastante libre, cualquiera podía usar una biblioteca, el problema era que no todos sabían leer, y la mayoría estaba demasiado ocupados ganándose la vida como para tener tiempo para aprender. Para Sazshen, era un sistema que estaba de cabeza, y todo nacía del hecho que en este mundo no existía el concepto de la escuela como un lugar para aprender conocimiento común. Las academias, eran solo para aprender de las clases que te habían tocado, y en algunas enseñaban materias de tronco común como apoyo adicional, pero no existía ninguna donde únicamente enseñen las materias básicas.

Pensando si le era posible hacer algo con ese problema, vio en la recepción un gran frasco con monedas, junto a un cartel que decía "donativos". Para entrar a la biblioteca ni siquiera había que pagar una cuota, ya que éstas se mantenían por apoyó estatal, y donaciones.

Aún con la idea de que este mundo estaba completamente de cabeza, metiendo la mano en su inventario, sacó un gran puñado de monedas, con las que llenó el frasco más del tope. Y mientras a su espalda se escuchaba un pequeño barullo debido a que el anciano bibliotecario había sufrido un ataque de asma, ella continuó caminando hacia la mesa que le habían preparado.

Habiendo colocado su trono, en la mesa ya habían varios mapas del reino y él contiene tal y como había pedido. Así que mirando aquí y por ahí, empezó a buscar libros que hablen de los distintos reinos.

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Comments

lechuza 🦉

lechuza 🦉

pobre el bibliotecario casi se nos va

2024-01-14

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