Observando el inmenso carruaje de Sazshen transitar por la calle, Valëntia dio un suspiro, y volvio a hacerse mil y un preguntas con respecto a esa mujer.
Negando con la cabeza, se dijo que en este momento no era prioridad, y volvió al tema que le competía.
Desde la tarde de ayer, había hecho circular la noticia que la guardia estaba contratando gente, e inclusive ofrecían la nacionalidad de Califery a los ciudadanos de Kurokor, en recomendación de sus asistentes, los extranjeros debían traer una carta de recomendación junto a su solicitud para poder ser seleccionados, y aunque el anuncio solo había sido pegado en la tarde ayer y la mañana de hoy, ya habían unas cuantas solicitudes y se esperaban al menos 100 en el transcurso de la semana.
Pensando que aun tenía un grupo muy pequeño para empezar a entrenarlos, sin querer, se había encontrado otro problema similar. El nivel de los soldados que quedaban en servicio, rondaban entre lo risible y lo patético, aun había un pequeño grupo bastante competente, pero era más que obvio que los de mayor experiencia, había perecido durante los atentados.
Durante la mañana de aquel mismo día, se la había pasado poniendo en forma a los activos, sin embargo, como la mayoría llevaba casi una semana de dobles turnos debido a la escasez de soldados, tampoco podía exigirles mucho por miedo a que se desplomen.
Sabiendo que la única razón del porque la ciudad no había caído en un abismo de criminalidad era gracias a Xerxes, estába convencida que apenas Sazshen decida irse de Golimery, el problema de no tener una guardia capacitada iba a explotar a los pocos días.
Un comandante en condiciones debía ser enviado a Golimery para lidiar con el problema, ella solo estaría aquí cuando mucho una semana, y tenía entendido que Sazshen no viajaría en al menos dos.
Evaluando si lo ideal sería pedirle a su padre que envíe a alguien, o pregúntele directamente a un conocido suyo si quería venir entrenar tropas por un par de meses, de la nada escucho tocar la puerta, y sin que ella diera su permiso, está se abrió, y su hermana menor Charlotte, y la niña Bea entraron.
– un gusto saludarle princesa Califery.
Empezó diciendo Charlotte, y desde ese momento, Valëntia supo que solo saldrían estupideces de la boca de la chica.
– boba, tu también eres la princesa Califery.
Replicó Valëntia, pero Charlotte chito con los labios mientras negaba con un dedo levantando.
– creo que me confunde con otra persona, señorita Califery. Soy Charlotte Morninstar, principal heredera de la sublime emperatriz Sazshen Morninstar.
– ¿Esto va a durar mucho? Estoy ocupada.
– El motivo de mi visita es bastante simple, como ha de saber…
Comenzó a explicar Charlotte ignorando a su hermana mayor, y al hacerle una señal a Bea, está de una pequeña carpeta que traía en sus manos, sacó un par de hojas que colocó sobre la mesa.
– Mi sublime madre ha estado realizando muchos actos benéficos por toda la ciudad, y todavía no ha recibido un apropiado agradecimiento por parte de sus regentes.
– si, porque la condesa y señora de Golimery es parte del culto que atento contra la ciudad, y yo acabo de tomar el mando ayer. Todo esto acaba de pasar y tu estabas ahí, ¿Ya no te acuerdas?
Volviendo a hacer un gesto con la mano para callar a su hermana, Charlotte estiró la mano, y Bea le dio un pequeño bloque de papeles.
– es por eso que tenemos una serie de demandas que deseamos que cumplan a la brevedad, agravadas claro está, por todo el tiempo en que los actos de la emperatriz fueron ignorados.
Mirando de reojo las hojas en frente de ella, Valëntia dio un largo suspiro.
– sin tener que leer nada, estoy convencida que cada petición es más estúpida que la anterior y desde ahora te adelanto que voy a rechazar todas.
– el primer punto en la lista, es que una vez terminadas las reparaciones, en el lugar de la explosión, una estatua tamaño real debe ser levantanda en honor de la benefactora que brindo cobijo en tales tiempos de crisis.
– ni en un millón de años. Si quieren poner una estatua, primero reúnan firmas de los ciudadanos para demostrar que el monumento es meritorio, y aún con todo, lo pagan ustedes. La ciudad no está en su mejor momento económico, y ya he gastado el presupuesto que papá nos otorga en daño colateral en nuestras peleas.
– ¡¡¡perfecto!!!
Declaró Charlotte mientras metía las manos en su inventario, y sacaba una pila papeles de casi medio metro.
– aquí tiene 5 mil firmas, deduzco que debe ser suficiente.
– ¿Como rayos? Mira me da igual, dejaré una nota al nuevo regente con la solicitud, pero ustedes buscan al artista y financian todo.
Volviendo a mirar la hoja con las demandas, Charlotte continuo.
– como siguiente punto, solicitamos un salvoconducto para poder viajar por todo el reino sin tener que pagar impuestos en las ciudades.
– tu insignia real ya es un salvoconducto, ¿Para que demonios quieres otro?
– deseemos que la la insignia de la emperatriz Sazshen sea reconocida como salvoconducto, y al presentarlo no encontramos puertas cerradas.
– solo papá puede hacer eso, y aún me parece una estúpidez cuando puedes usar tu insignia, si quieres que la marca de Sazshen sea reconocida, pídeselo personalmente, además, el quiere hablar contigo.
– ¿Ohh? ¿Entonces me está dando la oportunidad de hablar de manera directa con el Rey?
– ¿vas a seguir con la tontería mucho tiempo? Que ya me duele la cabeza.
– como siguiente punto en la lista…
Continuo Charlotte, y Valëntia tuvo que golpear su rostro contra la mesa.
Tomando los papeles con la lista de solicitudes, leyendo por encima, quitando las estupideces sin sentido, casi al final de la lista, vio la solicitud de un permiso para realizar un festival en honor Sazshen, y para inaugurar el nuevo orfanato. Pensando que esa era una idea bastante buena para subir la moral de la ciudad que estaba bastante decaía, tomando una pluma y el tintero, declaró.
– mira, te voy a autorizar el festival con la promesa de que te larges y me dejes trabajar.
Cuando terminó de elaborar el permiso, Charlotte prácticamente se lo arrancó de las manos y dando media vuelta declaró.
– ya tenemos lo que queríamos, aborta la misión.
Mientras Charlotte salía corriendo con el permiso en sus manos, Bea hizo una pequeña reverencia, recogió los papeles que se le habían caído a Charlotte, y bajando la cabeza varias veces en señal de disculpa, salió corriendo detrás de la chica pelirosa.
Queriendo ir a visitar la botica de la ciudad, para ver si tenían la misma medicina para el dolor de cabeza que usaba su padre, Valëntia se preguntó si Charlotte había madurado de verdad, o solo fue un momento de iluminación.
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Comments
lechuza 🦉
muchas gracias por el capitulo 😁
2024-01-06
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lechuza 🦉
jaja 🤣 va a estar muy ocupada
2024-01-06
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