Al otro lado del reino, en la esquina opuesta en un camino que salía de la ciudad fronteriza, un hombre con una gran maleta y equipo de acampada, caminaba en soledad en aquel camino que se extendía kilómetros y kilómetros a la nada.
Sus pies estaban descalzos, sus pantalones roídos y amarrados con una soga que hacía de cinturón, y su camisa de paño estaba casi desmoronándose de lo vieja que era. Con más de 60 años, aquel hombre tenía una condición envidiable y el aspecto de alguien de la mitad de su edad, una espalda ancha, gruesos músculos, y debido a que el hombre no era especialmente alto, su aspecto podría ser más ridículo que intimidante. Con muchas cicatrices en el rostro, y las partes visibles de su piel, con un parche para cubriendo el ojo que había perdido en su juventud, y siendo completamente calvo, en aquella tarde en medio del camino, su calva reflejaba el sol a la distancia.
Detrás de él, por el camino, una veintena de caballeros pasaron al galope, y detrás de ellos, una fila de carruajes donde el más importante, era uno tirado por 12 hermosos corceles de un blanco impoluto. Al pasar a su lado, el carruaje principal bajo la velocidad, deteniendo en seco el convoy, y de la nada, una mano que salió de la ventana de la cabina, le hizo señas para que subiera.
De un salto, el hombre se trepó al carruaje, y después de hacer un tiro perfecto, y dejar la pesada mochila que cargaba en su espalda en el compartimento del equipaje, el hombre abrió la puerta, y entró.
Viajando en la cabina, había una sola persona vistiendo un sencillo traje clerical negro, sin embargo, la piel del hombre era de un tono azul brillante. Sus cabellos, pese a cortos y bien arreglados, eran de un tono rojo escarlata, y pequeños cuernos de un rojo más oscuro salían de su frente.
Apenas vio que su invitado se había sentado, el dueño del carruaje cerró el grueso libro que estaba leyendo, y lo asentó en su regazo.
– Huck, no creía verte tan pronto, ¿estás volviendo al reino?
Preguntó el hombre con aspecto de clérigo a su compañero.
Tomando un trozo de tela para secar el sudor de su frente y su calva, el hombre dio un largo suspiro, y al notar que la cabina estaba encantada para que la temperatura fuera baja, se acomodó en los asientos.
– así es Antony, pase una temporada entrenando en las montañas de Rohea, pero vuelvo a Califery para ver cómo le va a mi hermano y a mis sobrinas.
– alabada sea la Santa Trinidad que nos puso en el mismo camino.
Declaró el clérigo colocando una mano en su libro.
– me dirijo a la capital, una pequeña escala para mi verdadero destino, podré dejarte ahí si lo deseas.
– gracias. Así llegaré un poco antes.
Declaró Huck mientras sin mucho respeto, tomaba una cantimplora que tenía colgada de su cinturón, y bebió el contenido hasta casi agotarlo. Por su parte, con suma elegancia, el clérigo tomó una botella que descansaba en una cubeta con hielo en el medio de la cabina, y la descorcho, se sirvió una copa, y le ofreció el resto del contenido a su compañero.
Agradeciendo, Huck tomó la botella, dio un largo trago, y relleno su cantimplora con el resto del excelente whisky enano que contenía.
– y dime…
preguntó Huck mientras daba uno que otro trago a su cantimplora.
– ¿que viene a hacer su santidad a Califery? No me digas que se murió alguien.
– todo lo contrario…
Puntualizó el Papa de la Santísima Trinidad mientras bebía de su copa.
– he sido llamado para celebrar la vida y la inserción a la sociedad. Me han contratado para oficiar una ceremonia de identidad.
Riendo a carcajadas, Huck casi deja caer su cantimplora.
– ¿Quién contrata al Papa para eso? ¿Cuánto pagaron? En primer lugar, no sabía que tú estabas disponible para oficiar ceremonias.
– y no lo estoy.
Respondió el Papa tomando su libro y abriéndolo en una parte a la mitad.
– Es verdad que pagó lo suficiente como para llamar a un par de obispos, pero voy en persona en parte por razones un poco egoístas. Por la descripción que me dieron de la mujer, es posible que sea una compatriota mía, y hace por lo menos doscientos años que no veo a otro Diabloss. No sé nada de como van las cosas en la Isla Fhyan, pero dudo que las fronteras se hayan abierto, por lo que al igual que yo, habrá huido en balsa de la isla para escapar de la dictadura.
Murmurando, y sabiendo que hablar de la tierra natal de su amigo era un tema delicado, lo evitó mientras ahondaba en la mujer.
– entonces una Diabloss azul salió de la isla hace quién sabe cuándo tiempo y fue al continente donde supo hacer fortuna. Una bonita historia que contar a su amigo que también huyó de la misma isla, se unió a la iglesia y llegó hasta Papa.
– o una Diabloss roja.
Corrigió el Papa mientras parecía buscar algo en su libro.
– los Diabloss azules si bien somos altos y delgados por naturaleza, la descripción de la mujer, es que alcanza los 3 metros, y solo un Diabloss roja puede llegar a tal altura, aunque si te soy sincero, nunca conocí a ninguna tan grande.
– ¿Una Diabloss roja?
Se preguntó Huck ladeando la cabeza.
– quizás esté siendo un poco prejuicioso por las historias que he escuchado, pero ¿no los diablos rojos son brutos que apenas y pueden sumar 2 y 2?
Riendo un poco, el Papa pareció encontrar el versículo que buscaba, y respondió a la duda de Huck.
– Exageras un poco, los Diabloss rojos no son conocidos por ser luminarias, y se le viven en peleas entre ellos, los machos de la especie por lo menos, las mujeres, si bien una podría aplastar un cráneo humano con la misma facilidad de quién aplasta una uva, son un poco más tranquilas, y quién sabe cuántos años tenga, podría ser mayor que yo incluso, tantos años en el continente la habrán civilizado.
Riendo de nuevo, Huck cerró su cantimplora y la devolvió a su cinto.
– entonces una mujer con carácter, me gustaría conocerla, ¿Dónde está?
– en el otro lado del reino, casi en la frontera con Kurokor.
– ahh, Golimery, hace mucho que no voy a esa ciudad, pero me queda muy lejos, acabo de llegar y mi hermano no me dejará dejar la capital tan pronto.
– o quizás sí…
Declaró el Papa mientras el libro en sus manos empezaba a emitir un brillo plateado, y cerrándolo de golpe, una onda de luz salió del carruaje, y se extendió a lo lejos.
– el Rey me envió una carta pidiendo ayuda, tal parece que tienen la sospecha que tienen un nigromante en el reino, y me pidió que tenga los ojos abiertos.
– ¿Un nigromante?
Preguntó Huck mientras su sonrisa se ensanchaba.
– ¿Porque todo lo divertido tiene que ocurrir cuando no estoy? Conociéndolas, esas niñas deben estar por todos lados del reino rebuscando hasta por debajo de las piedras. Aunque me preocupan la mediana y la menor. Una tiene desventaja por la clase, la otra es demasiado imprudente.
– entonces volviste justo a tiempo, la Santa Trinidad sabe porqué hace las cosas, y suele ponernos en el lugar, y el momento en donde debemos estar.
Con el sol empezando a ocultarse en el horizonte, y la pequeña caravana viajando con destino a la capital, en aquel carruaje viajaban el Diabloss azul que llegó a Papa de la iglesia de la Santa Trinidad, y el hermano mayor del actual Rey de Califery. Dos personas demasiado importantes como para que algo más que solo la casualidad, los haya hecho viajar juntos.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 58 Episodes
Comments
lechuza 🦉
gracias por el capitulo 😁
2024-01-08
0
lechuza 🦉
jaja la emperatriz
2024-01-08
0
lechuza 🦉
apareció
2024-01-08
0