Capitulo 9

Con gesto de querer estar en cualquier otro lugar en ese momento, Valëntia tenía frente a ella un pila de papeles, y media docena de hombres y mujeres trajeados.

A primera hora de la mañana, había ido donde el comisionado de la condesa, y le había explicado que su jefa no iba a volver, y de hacerlo, sería arrestada en el acto al poner un pie en la ciudad. 

Con esa noticia, aquel hombre regordete que casi sufrió un infarto cuando le llegó la noticia que la mansión de la condesa era consumido por las llamas, sufrió uno de verdad cuando escucho la historia de cómo su señora estaba acusada de colaborar con el culto que atentó contra la vida de dos de las princesas, y que es el mismo también podría ser un cómplice indirecto de los muchos crímenes de su señora.

Después de poner al pobre hombre, que a sus ojos era inocente, en arrestó preventivo mientras se llevaban a cabo las investigaciones, Valëntia no tardó en darse cuenta que había metido a la cárcel al hombre que mejor conocía la ciudad, y que ya estaba haciendo un trabajo decente en administrar la.

Incapaz de retractarse de su orden arrestó, hizo convocar una reunión extraordinaria de las personas más importantes para poner las cosas en orden.

Por culpa de una ley que dictaba que en caso de muerte repentina o desaparición del señor de una ciudad, la persona de mayor rango que se encontrará en el territorio quedaba a cargo en lo que era elegido un regente, Valëntia al ser la primera princesa del reino, estaría atada a la ciudad hasta que llegara este último.

Suspirando, debido a que abandonar tu puesto en situación de emergencia, también era delito, Valëntia se preguntó si no preferiría hacer compañía al comisionado en una celda conjunta, en lo que llegaba el regente.

Con un pequeño grupo formado por el principal asistencia del comisionado, el experto en catástrofes que había sido convocado para examinar los daños de la ciudad, el capitán de la guardia, las primeras personas mínimamente competentes que vio en la cámara de Comercio para que sean sus asistentes, y el cura de la iglesia, que todavía no entendía del todo que estaba haciendo ahí, la reunión comenzó.

– bien, como ya todos deben saber, la condesa Nereida Romanoff en estos momentos enfrenta cargos criminales que van desde atentar contra la corona, hasta el homicidio en masa. De manera preventiva, se ha encarcelado a sus funcionarios más allegados hasta que se realice una investigación más exhaustiva. Ahora, en lo que un regente llega para encargarse de la ciudad de manera semi-permante, y realiza debida investigación, yo me haré cargo de los asuntos más apremiantes y que menos puedan ser aplazados.

Con un asentimiento general de todos en la sala, Valëntia se sentó, y cedió la palabra al asistente del comisionado, un muchacho en sus 20tes que cargaba una gruesa carpeta llena de papeles. Sacando varios documentos de la misma, entregó un informe bastante grueso a Valëntia.

Mientras leía de pasada, el joven comenzó a explicar.

– después de varios días de extensa valoración, el experto en catástrofes ha terminado su evaluación de los daños a la ciudad. En su informe, se detallan bastante a fondo qué edificios pueden seguir en pie con reparaciones menores, y cuáles deben ser demolidos al ser un peligro latente.

Incapaz de leer en su totalidad aquel informe de más de 50 páginas, Valëntia confío en el experto que era llamado en la mayoría de los casos, para evaluar el daño que dejaban ella y sus hermanas en sus peleas. Con un suspiro, llegó a la última hoja donde una inmensa cifra de 9 dígitos esperaba.

– bien, imagino que solo faltaba la firma, ¿No es verdad? 

Declaró mientras empezaba a buscar un tintero y una pluma, sin embargo, el joven asistente parecía nervioso.

– si, pero hay un problema bastante grande con eso.

Levantando una ceja, y mirando al joven, ya se esperaba lo peor.

– Ayer a media tarde, el comisionado y yo intentamos abrir la cámara del tesoro para hacer efectivo unos pagos, sin embargo, cuando conseguimos abrir la cámara, la encontramos completamente vacía…

Sin sorprenderse realmente, ya que se imaginaba que los fondos del culto deberían venir de algún lado, Valëntia solo se dijo que debía agregar más cargos a la condena de la condesa.

Visiblemente nervioso, el asistente empezó a intentar calmar la conmoción que se estaba formando al ser revelado que la ciudad no tenía dinero.

– alto, antes de que este asunto crezca más, pese a que todo el dinero de la administración de la condesa ha sido robado, en esta semana, la ciudad ha generado una cantidad exorbitante de ingresos. Hace unos días, la mayor compra de tierras en la historia ha sido llevada a cabo, y muchas otras transacciones donde la ciudad ha de recibir un porcentaje en impuestos se dieron. Hay dinero para pagar a la guardia, el ejército, y los empleados públicos, es solo cuestión que el gremio de comercio termine de realizar los pagos y separé el porcentaje de los impuestos, sin embargo, el costo de la reparación es un problema.

Con la imagen mental de la persona que había hecho tal compra, y salvado a la ciudad de una crisis monetaria en el proceso, Valëntia tomó una hoja de papel, y escribió un par de líneas, para luego estampar el sello real debajo.

– tomé, e inicié las reparaciones. La corona se encargará de los costos.

Entregando el papel al experto en catástrofes, un veterano que había pasado la última década siguiendo a las princesas y reparando los destrozos que dejaban a su paso. El hombre, que conocía el procedimiento para que le sea efectivo el pago a la perfección, no hizo ni un comentario, y simplemente guardó la nota en una carpeta propia, saludo a todos con el sombrero, y salió de la habitación.

Dando por terminado un problema, Valëntia tomó un pila de informes que le ofrecían y mirando de reojo, preguntó.

– Bien, siguiente problema, ¿la guardia es insuficiente verdad?

Poniéndose de pie, el capitán, que parecía demasiado joven para serlo, haciendo un saludo un poco rígido, comenzó a explicar.

– así es, las principales cabezas del ejército y la guardia perdieron la vida en el primer atentado, y para el segundo, se reportó el deceso de ⅗ partes de los soldados activos. Ambos han estado funcionando a marchas forzadas con turnos dobles, o hasta triples, sin embargo, pese a la catástrofe y al bajo número de guardias, la criminalidad no ha aumentado, de hecho, todo lo contrario, se ha mantenido en los números más bajos que hemos visto en al menos un lustro.

Recordando que había visto a Xerxes atrapando criminales y entregándolos a los guardias, Valëntia dio un suspiro, y se preguntó en cuántas cosas más va a meter sus narices esa mujer.

– bien, hay que aumentar el número de activos, y si fuera tan fácil como solo poner carteles de vacantes abiertas, no creo que estuviéramos aquí ahora ¿Alguien propone algo?

Levantando la mano, uno de los asistentes que trajo del gremio de comercio pidió la palabra, y con cierto nerviosismo en la voz empezó a explicar.

– es difícil de creer, más cuando acaba de haber dos atentados, pero la economía en Golimery lejos de haber retrocedido, está en sus mejores momentos, en especial la industria alimenticia y de transporte, que presentan un incremento en casi el 300%, por lo mismo, las personas que migran desde Kurokor han venido en aumento. Es por eso, que pese a que se que no es muy ortodoxo, se me ocurre la idea de ofrecer la ciudadanía de Califery a las personas que se unan a la guardia o al ejército.

Con esa propuesta, murmullos de aceptación y rechazo se escucharon por igual. Si bien Golimery al ser una ciudad fronteriza, ya tenía una alto número de personas de Kurokor ocupando cargos de relativa importancia, en su mayoría eran individuos con una o más generaciones viviendo como ciudadanos de Califery.

Viendo los problemas a corto y mediano plazo que dicha propuesta pudiera generar, Valëntia se dio cuenta que la mayoría se podría resolver imponiendo una especie de exámenes para ingresar en la guardia, y pensando que pasar sus días entrenando y evaluando nuevos reclutas era una opción infinitamente mejor que pasar encerrada en un oficina, aceptó.

– bien, no es una mala idea, pero para evitar problemas, hay que imponer un periodo de prueba a los candidatos, yo misma puedo encargarme de la selección la primera semana, ya cuando el regente llegué, podrá cambiar o reevaluar el proceso. Por ahora, lo esencial es aumentar el número de activos.

Murmullos de aceptación se dieron en la sala, mientras Valëntia dio por terminado otro molestó asunto pendiente. Leyendo que al terminar aquí, tendría que pasar el resto de la tarde resolviendo muchos otros asuntos menores por toda la ciudad, quiso apurar todo para terminar lo más temprano que pueda.

– bien, ¿qué es lo siguiente en la lista?

Preguntó, y al momento el asistente estaba por levantar la mano, sin embargo, el cura que hasta ahora había estado callado en su silla, se levantó, y el joven le cedió la palabra sin rechistar.

– hermanos. Entiendo que la ciudad acaba de sufrir dos atentados, y el ánimo de muchos no está en su mejor momento, por eso vengo a anunciar el evento más grande de la que nuestra humilde iglesia ha podido ser partícipe. 

Abriendo mucho los ojos, Valëntia empezó a conectar puntos a toda velocidad, llevaba rato preguntándose qué estaba haciendo ahí un cura, pero no lo había relacionado con la extraña noticia que le había dado su padre de una persona extremadamente rica, había contratado al Papa en persona.

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