Cuando desperté seguía en el suelo, me levanté despacio pues sentía las piernas adoloridas y un poco dormidas, gracias a la mala posición en la cual había estado antes.
Volví a golpear la colchoneta, quería que me sacarán de ahí, necesitaba saber a dónde se habían llevado a Kebec, pues no había señales de él.
Lo único que podía saber con certeza es que por el momento él estaba bien.
Patee la colchoneta, trepe por la cama hacia los ductos para ver si podía salir de allí, pero nada, pegue mi rostro al cristal de la pequeña ventana, del otro lado no se veía nadie.
Intenté romper con la pata de la silla el cristal, estaba segura de que podría escapar por ahí, pero nada, resulta que aquello no era cristal, pero de igual manera seguí golpeando.
Escuché un sonido algo similar al gas cuando se escapa, así que Levante la vista y note que un humo blanco salía de las ventilas, corrí hacia la cama y tome la almohada en un intento por evitar respirar el humo.
Evidentemente me querían dormida otra vez, pero no lo lograrían sin que yo peleará un poco más.
Con la almohada pegada a mi cara, comencé a patear con más fuerza la colchoneta, pero todo esfuerzo era inútil. Justo cuando comenzaba a sentir la pesadez de mi cuerpo, sentí un horrible dolor.
El gritó salió de mi garganta sin poder evitarlo, tal vez no lo podía ver, pero eso no significaba que no pudiera sentirlo.
Lleve mi mano a la altura de mi corazón mientras caía de rodillas, no podía alcanzar el aire y el dolor volvió a hacerse presente, era como si me estuvieran atravesando.
La sensación de ser partida en dos pedazos y ser quemada mientras me atravesaban, la sensación de ahogo por la falta de aire, hicieron que terminara por quedar inconsciente.
Claro que no fue por mucho tiempo, pues cuando volví a abrir los ojos toda la habitación era roja, con toda claridad podía ver la brecha de separación que producía la puerta, gracias al haz de luz que se colaba por ella.
Sin pensarlo dos veces, clave mis garras y en automático los circuitos quedaron bloqueados logrando que la puerta se abriera, salí al laboratorio y cruce rápido hasta llegar a la puerta cerrada, con mis garras corte todos los seguros y patee con fuerza la puerta, la cual salió despedida hasta el final del pasillo
Camine a paso veloz por dónde antes había llegado y seguí corriendo, me dejaba guiar por mi instinto, pase de pasillo en pasillo hasta llegar a una especie de cruz que dividía varios pasillos.
Frente a mí aparecieron varias masas de colores que comenzaron a disparar, gruño furiosa por la situación, está vez las balas no atraviesan mi piel como lo hicieron antes. Ignoró sus intentos por detenerme y avanzo con paso presuroso.
Puedo sentir el dolor desgarrando me cosa que me hace sentir una furia incalculable.
Sigo corriendo mientras las masas de colores intentan detenerme, llegó hasta una puerta metálica de color gris y la pateó quitando la del camino escucho los gritos de los que están adentró, pero mi atención está en otra cosa.
En una camilla de quirófano está Kebec amarrado con cadenas y el brazo de un bicho de ojos rojos atraviesa su pecho, él está consciente, luchando por quitárselo de adentro, pero no puede.
Me acercó a él y le retiro esa cosa del pecho, pues el dolor me está desquiciando, me giro para ver a mi alrededor una de las masas de color verde sostiene otro brazo igual al que yo tengo en la mano.
Gruñó furiosa y me acerco con un solo movimiento hasta el lugar donde se encuentra, sin dudarlo lo atravieso en el mismo lugar donde él se lo había puesto a Kebec.
Los gritos se hacen presentes y la ráfaga de balas siguen sin parar, me volteó y con mis garras rompo las cadenas para liberar a mi compañero, Kebec se levanta de la mesa con la herida del pecho ya casi cerrada.
Me vuelvo a girar, pero está vez atacó a mis agresores, de un solo movimiento ya tengo a dos frente a mí, todo lo que puedo sentir son un montón de cosquillas en la piel.
Y una enorme hambre de matar.
Anhelo asesinarlos, es todo lo que puedo sentir, desear y querer, cuando me transformó no puedo pensar en otra cosa, que no sea asesinar lo que tengo frente a mí.
Levanto mis garras con un solo propósito, pero de pronto soy interceptada en el acto, me giro para ver de qué se trata y miro a Kebec deteniendo mi golpe.
Gruñó y de pronto el se vuelve mi objetivo, pues de entre todas las masas presentes él es por mucho la criatura más poderosa frente a mí.
Comenzamos a pelear uno con otro, yo atacaba con todo lo que tenía sin importarme nada más que el poder que puedo tener sobre otros, el enfermizo deseo de matar me consumía por dentro.
Era una euforia parecida a la felicidad que produce el comer algo que te gusta después de tanto tiempo sin probarlo, o como cuando no vez a un pariente por largo, largo tiempo y de pronto vuelves a estar frente a esa persona.
Así de esa manera me sentía mientras peleaba contra Kebec, quería detenerme, porque en verdad tenía demasiadas preguntas sobre muchas cosas, el problema es que no podía hacerlo.
Cuando me transformó despierta por completo ese mal sano instinto por destruirlo todo, así como esos bichos de allá afuera.
Veía como destroza vamos el lugar, no solo el quirófano, sino cada cosa que toca vamos con nuestras garras, o cuando uno empujaba al otro, lo lanzaba lejos o pateaba algo.
Los disparos cesaron en algún momento y de pronto sentí como me atravesaban la pierna izquierda, gruñí al sentir el dolor y me gire para ver de qué se trataba.
Uno de los brazos que tenían antes había sido clavado en mi pierna por una masa de color naranja a la cual sin dudarlo le lance mis garras, pero fueron interceptadas por Kebec.
Acto seguido lance la otra mano directo a su cara, pero hábilmente él la esquivó. La columna me fue partida en dos al ser atravesada por el segundo brazo.
El gruñido fue más potente que antes, el dolor provoco que cayera sobre mis rodillas, de pronto se volvió difícil respirar y colapse sobre el suelo.
Si, asi es, nuevamente estaba inconsciente.
...----------------...
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 26 Episodes
Comments