CAPTURADO parte uno

>>>Las risas de niños se logran escuchar, no logro verlos, pero parecen felices, ajenos a mí.

Me preguntó si, ¿Saben que estoy aquí?

Me preguntó ¿Qué paso con los hombres encapuchados?

Y ¿Qué pasó con él?<<

Abrí los ojos de golpe y una intensa luz hirió mis ojos, los cerré a la misma velocidad que los abrí. La cabeza me dolió mientras todo daba vuelta y veía puntos blancos a pesar de tener los ojos cerrados.

El pitido de la máquina monitoreando los latidos de mi corazón, me hicieron abrir los ojos nuevamente, pero está vez más lentamente hasta que finalmente se adaptaron, me senté sobre la cama observando la habitación.

Todo era blanco ahí dentro, tan blanco que hería mis ojos, aún más que la luz de la lámpara que pendía del techo. En la habitación solo estaba la cama sobre la cual estaba, el aparato aún lado mío y un sillón de tres piezas que se encontraba ocupado por una enorme mole.

Baje las piernas de la cama hasta tocar el piso, me quite los cables conectados a mí, saque la aguja de mi antebrazo y camine en dirección a la puerta.

Sea quien fuera aquel enorme bulto bajo la sábana, no era el ojos grises y, ya que me habían disparado antes, no me iba a quedar a esperar que metieran otra bala dentro de mí.

Camine en silencio dándome cuenta de que mi pierna estaba recuperada por completo, la herida del pecho también había cerrado. Abrí la puerta con todo el cuidado posible, me escurro hacia el exterior.

Me encuentro en un enorme pasillo de color blanco, con varias puertas aquí y allá. Comienzo a caminar sin mucha prisa, pues debo tener cuidado, ya que no conozco el terreno.

Mi corazón se agita en mi interior, mientras camino viendo en todas direcciones para ver si la mole o alguien más me sigue, llegó hasta el final del pasillo y escucho voces del otro lado, me quedo quieta escuchando con atención para ver si se acercan.

Pero no lo hacen, se mantienen en el mismo lugar. Asomó ligeramente la cabeza, solo para poder observar, una mujer y dos hombres detrás de una isla de hospital hablan muy animados.

Ella es rubia, de ojos azules, alta, delgada y de piel clara. El hombre a su izquierda es más bajo que ella, piel tostada, cabello negro, algo largo y desordenado, fornido. El hombre a su derecha es alto, delgado, algo encorvado, cabello color zanahoria, con pecas en el rostro.

Mientras los observó noto que el alto voltea en mi dirección así que me escondo rápidamente, quedando con la espalda pegada a la pared y un enorme hombre de brazos cruzados frente a mí.

Por instinto gritó pegando un buen brinco en mi lugar, el hombre me mira serio levantando una de sus cejas y torciendo los labios aún lado, mientras entre cierra los ojos.

Gracias al ruido provocado, pronto me veo rodeada de los otros tres.

-¡Vaya! Al fin despertaste- dice la mujer parada a mi derecha.

El hombre frente a mí aún está cruzado de brazos, mirándome como si fuera un bicho de esos que hay allá afuera.

-Yo sigo pensando que es un peligro- dice el pelinegro.

-Que va, una chica tan bonita como esta hermosura, para nada puede ser peligrosa ¿Verdad cariño?- interrogó el pelirrojo.

Los miro a todos de uno por uno, tratando de evaluar la situación, me giro para ver por dónde ellos llegaron y noto que de pronto hay más gente detrás de mí.

De entre ellos, resalta una despampanante mujer castaña, de buenas curvas enfundada en un traje negro pegado al cuerpo, como si fuera una segunda piel, botas de tacón alto y una mirada arrogante, se acerca a nosotros mirándome como si yo fuera poca cosa.

Mientras camina sus tacones resuenan por todo el lugar, todos hacen silencio.

-¡Vaya, vaya! ¿Así que tú eres la niña causante de tanto alboroto?- preguntó con ironía al estar frente a nosotros.

-¿Cómo te llamas?- preguntó la rubia.

-¿Maya, eso que importa?-alego la castaña.

-Bueno, es para saber cómo llamarla al momento de presentarlas- replicó Maya.

-Puedo presentarme sola, gracias- refutó la castaña.

Definitivamente en el pasado no había convivido mucho con las personas, pero algo me decía que había una inminente rivalidad entre ambas mujeres. Sobre todo por la forma tan retadora en que ambas se miraban.

La rubia terminó por encogerse de hombros, levantar la ceja, chasquear la lengua y mirar a otro lado.

-Soy Olivia Montemayor, la líder- anuncio la castaña con autosuficiencia, mientras se cruzaba de brazos.

Note los ojos en blanco de la rubia y un par de cejas levantadas por parte del pelinegro y el pelirrojo. El otro hombre seguía con una expresión lánguida y con los brazos aún cruzados.

Yo no respondí, realmente no sabía que era lo que se suponía debía decir.

-¿Eres muda, sorda, tonta o no sabes hablar niña?- preguntó Olivia con enfado, por mi silenció.

La miré fijamente por un segundo, sin decir nada.

-Quizá no sabe hablar, después de todo esa cosa tampoco habla- dijo el pelinegro.

-¿Alguna vez has escuchado hablar a alguna de esas cosas Rodrigo?- preguntó Maya sarcástica.

-Lo que realmente me sorprende es la forma tan agresiva en que la protegió allá afuera- dijo el pelirrojo.

-Es cierto, no es muy común ver a un zombi proteger a alguien más, generalmente esas cosas solo se dedican a matar. Aunque debo admitir que nunca antes nos habíamos topado con uno de su clase- dijo Maya - Además...- hizo una pausa y me miró - Ha estado muy tranquilo desde que llegamos- dijo mirándome fijamente.

Abrí los ojos con asombro, él estaba aquí, en alguna de las habitaciones quizá. Sentí una enorme urgencia por verlo, quería saber que él estaba bien, aunque seguramente si no lo estuviera yo lo sabría, ya que compartíamos nuestro dolor después de todo.

-¡Aaah! ¿Alguien parece preocupada?- inquirió el pelirrojo.

Por supuesto que quería verlo y estaba preocupada, él era todo lo que yo conocía desde que había despertado, lo único más cercano a otro ser humano. Aunque ya no lo fuera, además después de tantos intentos suyos por asesinarme, al final me había protegido.

Y no sabía en dónde estábamos, estaba asustada de ese montón de extraños frente a mí.

-Sígueme- ordenó la mole de repente.

-¿Iván, no la irás a llevar con esa cosa?

-¿Por qué siempre haces preguntas tontas Olivia?- replicó el hombre mientras caminaba en dirección contraria a la que yo escapaba inicialmente.

Maya señaló con la cabeza en dirección al hombre y me giré para seguirlo en total silenció. Pasamos por la habitación que antes había ocupado, seguimos todo recto varias puertas más allá, luego doblamos a la izquierda.

Ese pasillo parecía más largo que el anterior además solo tenía una puerta al final de el, el hombre se detuvo se giró para verme y después hablo.

-Si haces algo estúpido te mató.

Lo miré sin decir nada, me preguntaba a qué se refería con eso. No a la parte de asesinarme, sino más bien con lo de "hacer algo estúpido".

-Iván, esto es una mala idea- mascullo Olivia.

Al hombre no pareció importarle lo que ella dijera, tocó la puerta tres veces, del otro lado no se escuchaba nada, pasado unos segundos la puerta se abrió.

Un hombre de edad avanzada asomó medio rostro, miro a los demás y luego a mí, sonrió y la puerta se cerró, se escuchó el ruido de pestillos siendo retirados hasta que la puerta se abrió por completo.

-¿Es ella?- preguntó el hombre y solo vi asentir a algunos con la cabeza.

-Creo que te está esperando- dijo el anciano.

-¿A qué se refiere Doctor?- preguntaron Maya, Iván y Olivia al mismo tiempo.

Rodrigo se limitó a decir- Les dije que no confiemos en ella, es un peligro.

El pelirrojo solo suspiro, con nerviosismo sin decir nada.

-Pasen- dijo el anciano haciéndose a un lado.

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