UNIDOS parte 3

>>La piel no se abrió, la sangré no brotó, pero el impacto no solo dejo grietas sino también lo hizo retroceder, un fuerte dolor se alojó en mi frente haciéndome ver borroso.

De pronto, literalmente me dolía la cara, mi dolor iniciaba justo en el mismo lugar donde le había disparado a ese hombre, cosa que me hizo quedar unos segundos en shock.

Estaba molesta por la situación, el me miró enojado, gruño y se puso de pie rápidamente sin dejar de verme. Acto seguido me lanza un golpe que apenas logré esquivar.

Mientras el lanzaba golpes a diestra y siniestra, yo me limitaba a evadirlos uno tras otro, pronto estábamos peleando con todo lo que teníamos, mientras el usaba solo su cuerpo como arma, yo lanzaba todo el armamento que ocultaba bajo mi chamarra.

Cuchillos cortos, dispare todas las municiones de mí revolver así como de las armas cortas que solía cargar en las pistoleras o pegadas a mi cuerpo.

Incluso me atreví a lanzar una que otra granada que sin problema alguno el esquivo, nuestra batalla se encontraba en el clímax más alto cuando ambos nos dimos cuenta de que por alguna razón todo aquello nos resultaba excitante, hasta el punto demostrar ambos unas estúpidas sonrisas en nuestros rostros.

Agitados como nos encontrábamos, seguimos nuestro combate sin pausa alguna, use todo mi arsenal, que tanto trabajo me había costado reunir. Lance mi última granada dando directo en su pecho al estallar, ambos salimos despedidos por el impacto.

Él gruño, yo también lo hice, el dolor era intenso, pero eso no evitó que ambos siguiéramos atacando, de alguna manera no solo era pelear por mi vida, era como una especie de danza que únicamente podíamos tener él y yo.

Con todo el alborotó que teníamos, pronto nos vimos rodeados de alimañas que comenzaron a atacar a su vez a cada uno. Por supuesto que para él no resultaba problemática aquella situación, pero para mí, que ya no tenía más municiones conmigo, era una gran desventaja estar rodeada.

Sabía que no tenía ni una sola granada, ningún cuchillo conmigo, no tenían idea de en dónde estaba mi espada, las pistolas ya no tenían balas, todo cuanto me quedaba era mi cuerpo.

Así que lo único que podía hacer en esa situación, era esquivarlos como pudiera, entre sus ataques me vi obligada a huir como fuera posible, pero cuando intentaba emprender huida, tropecé con el escalón de la acera detrás de mí.

Apenas logré meter las manos, pero tiene algo raspada de las palmas de las manos. Me giré a tiempo para evitar ser atravesada por uno de los ojos rojos, pues verán, esas cosas son un verdadero problema.

No solo porque no necesitan esperar a sentir las vibraciones, ya que tienen ojos y ven perfectamente, sino también porque en dónde antes había un brazo, ahora solo hay hueso literalmente su brazo se convirtió en un arma.

No hay carne, no hay cartílago que separe una sección de la otra, es un solo hueso desde el hombro hasta la "punta de los dedos" tiene la forma de una espada tal cual, con la punta perfectamente afilada al igual que sus bordes.

Los he visto cortar el metal como si fuera pan, atravesar el concreto como si fuera mantequilla.

Además de tener los dientes perfectamente en triángulo, son como los de un tiburón y en verdad provoca miedo pensar en que uno de esos te muerda.

El de ojos rojos, notó como esquivé su ataque y, ya que su brazo quedó atrapado por unos segundos atacó con el otro, logro atravesar mi chamarra muy cerca de las costillas, así que me deshice de mi chaqueta antes de que liberará el otro brazo, además de que uno de los otros, los sin ojos se abalanzó sobre mí.

Con las piernas me empuje lejos de ambos, me giré rápido y me levanté tan pronto pude, pero otro ojos rojos apareció frente a mí, lanzando me ataque tras ataque.

No tenía con que golpearlos, además de que me superaban en número.

Por un instante maldije a ese hombre por atacarme sin cesar, maldije por no haberme ido antes, maldije por la suerte tan terrible que tenía y seguir en ese mundo tan podrido.

Pero no había más que seguir adelante, enfrentando la parte que me tocaba y esquivar a esas sanguijuelas o terminaría igual que ellos y definitivamente antes muerta que ser un cuerpo podrido y sin sentido de la vida.

Sentí la presencia de varios detrás de mí, así que salte a un lado y afortunadamente, suerte o quizá destinó resbale con un tubo cayendo de nalgas.

Los dos rojos no desaprovecharon la oportunidad y se fueron sobre mí, pero logré levantar el tubo y repeler su ataque golpeando en las partes sin filo, el choque provocó un sonido de huesos rompiéndose.

El gritó de los rojos fue tal que sentí que me reventarían los tímpanos, tal hecho hizo que los otros retrocedieran y emprendieron una rápida huída dejándome ahí sola frente a esas dos bestias furiosas.

Ambos me miraron, luego se vieron entre ellos como si se comunicarán, algo realmente sorprendente. El hombre se movió a mi derecha, la mujer hacia mí izquierda, ambos con un brazo roto cada uno.

El hombre atacó primero lanzando el brazo completo hacia mi, golpeé con el tubo sin perder de vista a la mujer que hasta el momento no había hecho más movimientos.

Uno tras otro comenzó a lanzar golpes con una enorme agilidad que hasta ese día jamás le había visto a esos bichos. A pesar de haber quebrado uno de sus brazos, él siguió atacando con el pedazo que aún quedaba adherido a su cuerpo, resultaba más peligroso que antes porque le habían quedado ahora tres picos.

¡Algo similar a un tridente!

Me sentía agotada después de un rato, ese desgraciado en verdad me estaba cansando, además claro de que llevaba un buen rato peleando si sumaba la pelea con los ciegos, el de ojos grises y estos dos infelices.

Ya había dado más de lo que normalmente daba.

En mi último saltó mi espalda chocó contra la pared, mire por encima de mi hombro y me di cuenta que estaba en un callejón sin salida. Miré al frente y ví a ese desgraciado sonreír, fue entonces que me dí cuenta que estos dos lo habían planeado.

-"El homosapien nunca dejará de ser lo que es"- pensé decepcionada de mí por haberme sentido más lista y capaz que ellos.

La mujer emitió un gritó y corrió hacia mí, levanto su brazo, mientras ella se acercaba golpee en la cara al hombre para quitarlo de mi camino y poder salir huyendo, sin embargo, no ocurrió lo que esperaba pues no fui capaz de moverlo ni un centímetro.

Levanté mi pierna propinando una patada en la cara de la mujer mientras doblaba mi cuerpo para sostenerme con mis manos, quedando de cabeza por unos minúsculos segundos, el resto de mí quedó en el aire para luego volver a bajar mis piernas tocando el suelo.

Al ver que el hombre me atacaba con evidente molestia me agachó con rapidez, impulsada por mis manos y pies di un brinco hacia atrás, en cuanto logro tocar tierra con la punta de los pies y las manos detengo mi avancé.

Me levanto girando mi cuerpo para salir corriendo.

-"Afortunadamente,, logré mi objetivo, ahora a correr"-pienso al ver que pude salir del hoyo en el que me encontraba metida.

Pero célebre muy pronto, en cuanto me giro me percató que apareció un tercer, ojos rojos y me sorprende clavando su brazo en mi pierna izquierda.

Su objetivo era mi abdomen, pero al verlo tan cerca lance mi cuerpo aún lado para tratar de evitar lo que venía, pero alcanzó mi pierna al final de cuentas.

Seguramente mi gritó fue escuchado hasta el último rincón de la tierra y no solo el mío, pues a mí gritó se unió un gutural rugido.<<

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