No me gusta

Orien se despierta algo adolorido, en la noche anterior se la pasó entrenando su físico luego de volver de la biblioteca.

—¿Estás bien? —Amelia le pregunta y Orien asiente mientras arrastra sus pies hasta llegar y sentarse en la mesa. —Puedes volver a descansar si quieres—, su madre le dice y él niega con la cabeza.

—Hoy iré al pueblo y saludaré a los demás, además, me conseguí un maestro personal y me ayudará a entrenar. —Amelia se sorprende y se acerca curiosa donde Orien.

—¿Cómo le vas a pagar su servicio?

—Me ha dicho que no me tomará dinero, dice que soy de su agrado y lo hará completamente sin nada a cambio. —Su madre pone una expresión confusa. —También sospeché, pero, no te preocupes estaré bien. Confía en mí.

Amelia asiente y luego le sirve pan y chocolate a Orien, quién disfruta de su desayuno antes de alistarse para salir.

Cuando vuelve al pueblo ve está vez a la madre de Noa, y le explica que Noa no podrá venir, ya que, hubo muchos interesados en tomarla como discípula y que le ayudarían a avanzar en la magia, le entregó una carta que Noa le pidió entregar a su madre y se sintió triste al ver a la mujer derramar varias lágrimas.

—Supongo que cuando vea a Noa nuevamente, tendrá unos cinco contratos o más. —Mientras Orien arrastraba los pies en el suelo, perdido en sus pensamientos. Kristy le sorprende por detrás, —Tú… no vuelvas a hacer eso, casi te quemo viva.

—Como si pudieras, alardeas mucho con ser un mago de fuego, pero, nunca usas magia. —Kristy lo examina de arriba hacia abajo.

—No molestes ladrona, y no voy a usar magia en Ziri, a menos que este entrenando. —Orien explica.

—Ese apodo de nuevo, pensé que dejarías de llamarme así, ha pasado un tiempo desde que robé algo. Así que, ya no me queda ese nombre.

—¿Será? Más bien creo que has dejado de robar en Ziri, ahora viajas cada semana. —Orien le hace una broma.

—No pasa nada si le robo a los nobles, ellos tienen mucho dinero. —Ella dice molesta. —Que más da, si tomo algo pequeño.

—No soy juez, pero, ten cuidado. Escuché que para no ser notada pasas por los bosques, podría ser peligroso si hay una bestia sin o con magia. —Ella asiente. Y acompaña a Orien hasta la biblioteca. Kristy ya no lucía como una niña, estaba más alta y desarrollada. Ahora mismo tenía quince años y era una experta en robar, de hecho, forma parte de un grupo de mercenarios.

Por otro lado, en el palacio imperial había una reunión en donde los presentes eran, el emperador, el archiduque Nadali, el duque y el marqués. Hablaban sobre una mina de cristales mágicos descubierta recientemente, debatían sobre quien sería el encargado en tomar la responsabilidad de la mina, financiando a los trabajadores y encargarse del comercio de los cristales mágicos.

El emperador tose varias veces y la reunión queda pausada debido a que el emperador no está en las mejores condiciones.

Mientras los demás se preocupan, el archiduque Nadali se muestra indiferente ante la situación.

En otra parte del palacio imperial, exactamente la residencia del príncipe heredero, la emperatriz y la princesa imperial.

Darién juega con su hermana menor, ella quería una fiesta de té y él la complació. Mientras se inventaba chismes como lo haría cualquier noble de la alta sociedad. Y al parecer eso le divertía a Perséfone, la princesa imperial.

—¿Hermano mayor? —Ella llama a Darién y este se sorprende y la mira preguntando con la mirada su petición. —¿En qué piensas tanto que te olvidas de mi presencia?

—Nada, supongo que extraño estar en la academia. —Miente y Perséfone nota eso, ella hace un puchero y arruga su frente.

—Dijiste que las mentiras son malas y mientes. Eso se llama ser hipócrita. —La niña rubia y con ojos esmeralda lo juzga y él sonríe por lo tierna que luce la niña.

—Lo siento, no lo volveré a hacer. Pero, es un secreto y no puedo decirte en quien pensaba.

—¿Es alguien? ¿Te gusta alguien? —Le pregunta Perséfone y luego toma un sorbo de su té.

—¡No! No me gusta, y por qué hablas de gustar, no, no me gusta. Es agradable, pero, no me gusta. —Darién se pone nervioso que empieza a mover su mano en diferente direcciones.

—Príncipe heredero, ya entiendo no debe de explicar tanto—, ella se burla de Darién y él la mira algo molesto.

—No me llames así, soy tu hermano. No el príncipe heredero. —Darién explica y ella asiente.

—Lo sé Darién y solo te llamo de esa forma para molestar un poco. ¿Pero, por qué negaste tanto que no te gusta?

—¿No tienes hambre? Iré por más bocadillos. —Darién se escapa de la insistencia de su hermana.

—Se cree astuto, fingiré demencia por ahora. —Ella se habla asíi misma mientras ve a Darién alejarse

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Comments

Alicia Salamanca Hernández

Alicia Salamanca Hernández

se me hace que el es el de abajo y Orien arriba jajaja jajajaja 🤣🤣🤭

2025-02-09

2

Alicia Salamanca Hernández

Alicia Salamanca Hernández

que hermanita tiene Darién jajaja jajajaja 🤣

2025-02-09

1

Rous

Rous

jajaja

2024-10-14

2

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