—¿En serio es buena idea entrenar juntos? —Orien puso ambas manos en su cintura.
—Sí, nuestros elementos combinan. Y deja de pararte así, no es correcto. —Darién se acercó a él y le dio una espada de madera. —Siempre han dicho que un mago no puede ser espadachín, ya que ellos usan aura y no magia, pero, eso es una gran mentira ¿Quieres aprender a usar aura?
—Me hará más fuerte, así que, sí. —Estaban en la sala de entrenamiento. El príncipe heredero había prohibido la entrada a los demás estudiantes. Tenía el poder para hacer eso, y eso molestó y no molestó a Orien.
—Mi padre me enseñó esto, es muy fácil. Solamente tienes que concentrarte y expulsar la energía interior. No es maná, es parecido pero, no lo es. —Alrededor de Darién una niebla débil azul apareció y Orien sintió algo de frío. —Como soy elemento hielo y uso maná ahora es frío, antes solamente era de color blanco. El aura no solo te hace fuerte, sino que, rápido. —Con tres pasos se acercó a Orien y puso la espada bajo su cuello, luego se apartó. —Ahora es tu turno.
Después de entender más o menos como generar energía, Orien se centró e hizo que una onda de energía lo rodeara dejando impresionado a Darién.
—Guau, increíble. Lo hiciste a la primera. A mí me tomó un mes aprender a hacer eso. Pero eso no es todo—, Darién estaba explicando cuando escuchó un golpe seco y miró a Orien quien estaba inconsciente en el suelo. —Supongo que era de esperarse. —Le tomó al pulso a Orien y notó que se encontraba bien, así que, se sentó a su lado esperando que despertara.
—¿No es mucho tiempo ya? —Darién se preocupó cuando notó que había pasado una hora y Orien seguía inconsciente. Puso su oído en el pecho de Orien y escuchó sus latidos. —¿Por qué no se despierta? —Él siguió escuchando mientras el pecho de Orien subía y bajaba, demostrando que estaba respirando correctamente.
—¿Qué estás haciendo? —la voz de Orien hizo que él diera un salto hacia atrás.
—¡Al fin despertaste! Ya me estaba dando miedo. —Darién se sentó a su lado con las piernas cruzadas. Orien débilmente se sentó mientras respiraba por la boca.
—¿Qué sucedió? Me está doliendo mucho el pecho. —Habló algo cansado y débil.
—Creo que usaste demasiada energía, ya te dije que es algo fácil, pero, también es complicado y cansador.
—No dijiste nada sobre qué podría morir. —Orien le miró molesto y él subió sus hombros mientras miraba a otro lado.
—Es que eres fuerte, me refiero a la magia, así que, pensé que podrías aprenderlo sin desmayarte. Y no creo que vayas a morir.
—Casi muero recientemente—, Orien se acostó boca abajo. —Siento que voy a morir.
Darién se acercó a él, demasiado cerca a su rostro.
—¿Quieres algo de frío? —Le preguntó Darién.
—No, ahora mismo ya siento frío.
—Ni se te ocurra morir porque te mato. —Darién se acostó boca arriba a su lado y ambos se quedaron dormidos en esa posición.
Pasaron alrededor de una hora y media y cuando Orien se despertó se espantó al ver el rostro de Darién, al parecer mientras dormía, él se volteó de costado. Los dos al igual.
¿«He renacido en una novela gay o algo?», Orien se sentó y luego se calmó. Su cuerpo estaba mejor ahora, ya podía respirar cómodamente y el dolor de antes se había ido. Movió la pierna de Darién varias veces.
—Oye princesa, despierta.
—Humm, deja de molestar. —Darién se volteó y le dio la espalda y esto hizo enojar a Orien. ¿Cómo puede tener el sueño tan pesado?, se preguntaba antes de mover su hombro con violencia. —¡Aaaj!
El príncipe heredero se despertó sorprendido y miró a Orien. —¿Por qué la violencia ahora? ¿Qué hice?, —dijo lo último en un susurro.
—Ah, lo siento. Es que no te despertabas. Pensándolo mejor debí dejarte seguir durmiendo e irme a la habitación.
—Qué malo eres. Gracias por despertarme—, volvió a susurrar lo último.
¿Por qué se ponía tímido?, Orien miraba al príncipe heredero con confusión.
—Deja de hacer eso, me da escalofríos. —Orien se levantó y caminó hacia la puerta. Darién lo siguió.
—¿De que hablas, que hice?
—Eso… deja de hacerlo. —El príncipe heredero siguió a Orien pensativo, sin entender de que hablaba.
Llegaron a la habitación y cada uno se acostó en su propio cama y durmieron. En la mañana la campana sonaba sorprendiendo a Orien, quién casi se caía de la cama. Preguntándose desde cuándo había una campana en la academia y cuando sonó el megáfono, quedó más sorprendido aún.
—«Estudiantes de, primero, segundo y tercer año, todos al campo de entrenamiento. El que no asista recibirá un castigo del comité de la academia, no lleguen tarde, pueden ser penalizados. Les queda treinta minutos».
—¿Qué mierda fue eso?—, Orien fue y le jaló las piernas a Darién. —Despierta princesa, si faltas está vez creo que te sacarán definitivamente de la academia.
—¿Eh?, no entiendo, déjame dormir… —Hablaba entre dormido.
—Duerme, ya no importa. —Orien se metió al baño y salió luego de cinco minutos, era la primera vez que se bañaba con tanta prisa. De igual manera se puso la ropa en cinco minutos.
¿En dónde queda el campo de entrenamiento?, pensó luego de salir de la habitación. «Kristian», la habitación de Kristian le quedaba cerca, así que, fue allá para recibir ayuda.
Cuando llegó lo encontró justo saliendo de la habitación, llevaba la camisa sin abotonar bien y el pelo blanco muy desordenado. Kristian estaba en el primer edificio del ala oeste, a unos metros del segundo edificio.
—Luces terrible. —Le dice a Kristian, quién suelta un suspiro.
—¿Sabes dónde queda el campo de entrenamiento?
«Qué mala suerte tengo», él se golpea el rostro con la palma. Ahora eran como dos ciegos que andan juntos, los dos caen en el mismo hoyo, por ciegos.
—Sé donde está el campo de entrenamiento. —Orien prestó atención a la princesa, no la había visto antes, seguramente salió de la habitación mientras él hablaba con Kristian.
—Hola princesa—, Orien le saludó y balanceó su mano y ella sonríe por lo tierno que lucía él.
—Diane, llámeme de ese modo por favor—, le pidió a Orien y él asintió para luego decir: —Tienes un bonito nombre, Diane.
Ella sonríe ampliamente, ya que, Orien era el primero en hacerle caso y no seguir llamándola princesa, de cierta forma eso la hacía sentir cercana a él, era como tener un amigo y la idea de tener uno le hacía muy feliz.
—Gracias—, ella susurró. La atmósfera tierna se interrumpió gracias a Kristian.
—Vamos, ya estamos tardes. —Dijo Kristian.
Ellos dos siguieron a la niña, quien les guió y llegaron después de los treinta minutos, cinco minutos tarde exactamente. La rubia esbelta, quién había anunciado anteriormente en la examinación, sus habitaciones y compañeros de habitación. Estaba parada en mitad del campo de entrenamiento.
El lugar era así, una arena para entrenar, y asientos alrededor como escaleras que bajaban, y en el fondo estaba la arena. Ellos se sorprendieron al ver la cantidad de estudiantes, era la primera vez que veían a los de primero, segundo y tercer año reunidos. Eran demasiados, ni siquiera Orien imaginaba que podrían ser tantos.
«Esto parece un estadio donde se juega fútbol», Orien recordó su vida pasada con nostalgia está vez. Y antes de que llegara su madrastra, había ido a un partido de fútbol junto con su padre, y ese era uno de sus mejores recuerdos.
Ella con un aparato en mano habló. Mencionó los nombres de los que habían llegado tarde, en total fueron Diez, dentro estaban Kristian, Diane y Orien, los demás eran nobles mezclados con los pueblerinos.
Y el último en llegar fue el príncipe heredero, y ella no dijo su nombre, a pesar de haber llegado de último.
—Los estudiantes que han llegado tarde, tendrá que dar veinte vueltas, descartando a la princesa del reino Glassus y a Tristán Verker, los demás bajen aquí y den las veinte vueltas.
Kristian mira enojado a la mujer que está allá bajo y empieza a bajar los escalones, Orien también lo hizo y el príncipe heredero, quien siempre usaba su privilegio para escapar de los castigos, esta vez por primera vez fue consciente y comenzó bajar la escaleras, dejando a la mayoría impresionado.
La rubia llevó el aparato cerca de su boca. —Príncipe heredero, usted no tiene que hacer eso.
Orien quien estaba detrás de Kristian lo escuchó murmurar. —Como odio a los nobles.
Sin embargo, el príncipe heredero ignoró lo dicho por la mujer y siguió bajando y llegó al lado de Orien.
—No me despertaste—, le dijo y Orien se volteó a verlo subiendo una ceja.
—Ya te dije que no soy un despertador. —Pensaba que Darién se molestaría y haría un berrinche como de niño rico, en cambio, Darién sonríe de una manera tierna y linda.
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Comments
moon 1
se cree la bella durmiente /Facepalm//Facepalm//Facepalm/falta el beso pa despertarlo /Joyful//Joyful//Joyful//Kiss//Kiss//Kiss//Kiss//Kiss/
2025-01-28
0
Alicia Salamanca Hernández
jajajaja jajajaja también va da las vueltas el principe jajaja 😂😂
2025-02-07
1
EleRo
y dale él con que no le despertó.. 🤦♀️😂
2025-01-03
2