Había pasado la tarde completa con la princesa y regresó a su habitación ya de noche. De su bolsillo sacó la llave y abrió la puerta.
El príncipe heredero estaba caminando de un lado a otro y cuando vio entrar a Orien detuvo sus pasos.
—¿Dónde estuviste?—, preguntó mientras ponía ambas manos en la cintura. Orien no entendía el porqué de la pregunta y pasó a su lado para luego dejar caer su cuerpo en el suave colchón. —¿He preguntado donde estabas? —Orien sintió como el colchón se hundía un poco al lado de su pierna y él volteó de costado para ver al príncipe heredero.
—Primero, bájate de mi cama y segundo, no tengo la obligación de informarte lo que haga.
Orien volvió a la posición boca abajo y con su rostro hundido en el colchón. En eso sintió como el príncipe heredero se subió en su espalda y él se volteó rápidamente, empujándolo hacia un lado pero, el príncipe heredero volvió a sentarse, esta vez en su estómago.
—Baja, eres pesado.
—No estoy soltando todo mi peso. Ahora, te voy a castigar por contestón. Soy el príncipe heredero y debes ser respetuoso y hacer lo que te digo. —Orien curveó la parte inferior de su labio hacia un lado sin poder creer lo oído.
—Te comportas como un niño. Deja el juego y bájate. —Claramente era un niño.
El príncipe heredero se acercó al rostro de Orien pero, él lo apartó con las manos y fue ahí que él príncipe heredero sostuvo ambas manos al lado de su cabeza.
—Baja ya, me estás molestando mucho.
—Esto es un castigo. Así que, no. —Orien sintió un frío caliente en sus manos y volteó su cabeza para ver. Sus manos estaban congeladas y pegadas a la cama. —No te preocupes, no morirás, eres un mago de fuego.
—¡Quita esa mierda, duele!
—No quiero, he dicho. Pero… lo quitaré si prometes hacer todo lo que diga.
«No puedo creer que le vaya a seguir el juego a ese niño».
—Esta bien, lo prometo.
El príncipe heredero se ríe y luego el hielo se derritió, Orien bajó de la cama apresurado y miró al príncipe heredero molesto.
—Le voy a contar al director.
—Ve, veamos que dice. Tú me pegaste y ahora te molestas por un simple juego, no aguantas nada. —Se ríe más y eso hizo que Orien se molestara a tal punto que extendió la mano y una bola de fuego a una velocidad impresionante, casi mataba al príncipe heredero sino hubiera bajado la cabeza. Las cortinas se prendieron en llamas y el incendio se propagó a la cama.
El príncipe heredero se alejó de la cama y se paró viendo como el fuego se propagaba más.
—Mierda… Oye, usa tu hielo para apagarlo.
—Lo siento, estoy cansado. —Dijo riéndose y después tomó sus zapatos para salir. —Ya me dio miedo, adiós.
Los dos estaban sentados frente al director, este veía a los niños muy molesto y con las cejas bastantes arrugadas.
—No llevan ni siquiera un mes en Yhare y quemaron una habitación y casi incendian las demás, de no ser por sus compañeros. ¡Porque ustedes se quedaron sentados frente a la habitación sin pedir ayuda!
—Me daba tanto miedo que no podía moverme. —Orien se quedó viendo al príncipe heredero, no podía creer lo mentiroso que podía ser. Orien hasta se preguntaba quién era realmente el príncipe heredero pero, sabía algo bastante bien ese niño no era un estúpido, más bien parecía fingir que era despistado.
El dirección molesto hizo que un rayo impactara justo al frente de los dos, quienes se asustaron en serio por el repentino estruendo.
—¿Quién provocó el incendio?
—Es obvio. —El príncipe heredero subió sus hombros y Orien no se quedó sin defenderse.
—Por tu culpa, te pusiste como novia toxica preguntado sobre mi paradero y por la hora en que llegué.
El príncipe heredero se volteó a verlo molesto y pateó la silla en donde estaba Orien sentado.
—¿A quién llamas novia toxica? Además, si fueras obediente y respondieras, no se habría quemado mi cuarto.
—NUESTRO CUARTO ESTÚPIDO.
—NO ME LLAMES ESTÚPIDO, TÚ LO ERES POR TIRAR UNA BOLA DE FUEGO A UNA CORTINA.
—NO ERA A LA CORTINA, ERA PARA MATARTE.
—¡CÁLLENSE! —El director explotó más de la ira. —Están castigados los dos y suspendidos por dos semanas. ¡Fuera ahora!
El príncipe heredero se levantó molesto al igual que Orien y salieron de la oficina del director.
—Es un exagerado, un castigo era suficiente y nos suspende también.
—Has silencio, todo es por tu culpa. Por eso te dije que no te me acercaras. —Orien intentaba caminar rápido pero, nuevamente su cuerpo se lo impedía.
—Deja de culparme, tú eres el mago de fuego, no yo.
—La próxima no voy a fallar. —Orien le sacó el dedo de en medio y se adentró en el jardín. Su mano estaba picándole aún, por la magia del príncipe heredero, hasta le dejó manchas rojas en las manos.
«Debería morir y reencarnar en otro mundo».
Como Orien estaba suspendido de la academia, salió y fue a buscar un sitio para pasar la noche, no podía regresar a su casa, debido a que, estaba muy lejos y no llegaría a tiempo y tampoco tenía el dinero para pagar el viaje.
Vio un letrero fuera de un local: Se busca hombre trabajador. Orien entró con mucha seguridad y el tintineo de la puerta hizo que los que estaban dentro pusieran su atención en él, que acababa de entrar.
No estaba tan lejos de la academia, así que, era perfecto para conseguir comida y techo. Se acercó a la barra donde un hombre peludo estaba limpiando unos vasos de vidrio.
—Buenas noches, vengo por el trabajo anunciando. —El hombre dejó su labor y miró hacia abajo para ver de quien era la voz que le hablaba, todos los que estaban bebiendo y conversando después de escuchar a Orien se rieron fuertemente, llenando el ambiente de carcajadas y burlas sobre él.
—¿Eres de la academia Yhare? —Preguntó al ver el uniforme. Orien asintió. —Niño, este trabajo es para un hombre y aún no lo eres.
—¿Cuál es el trabajo exactamente?
—Largo de aquí mocoso—, gritó uno de los que estaban en una de esas mesas.
—Sácame, estúpido. —El hombre rompió una botella sobre la mesa y se paró tambaleándose.
—¿Qué has dicho mocoso? —Orien se volteó para verlo fijamente y decirlo en su cara.
—Te dije que vengas y me saques pendejo.
El hombre venía furioso hacia Orien pero, una mujer lo detuvo a mitad de camino.
—Tranquilo, es solamente un niño.
—Ese mocoso me ha retado.
—¿Irás a pelear con un niño?
Y la mujer le hizo volver a tomar asiento.
—Entonces, el trabajo señor… —Orien volvió nuevamente con el hombre que estaba detrás de la barra.
—No. ¿Dónde están tus padres?
—En Ziri. Me expulsaron por dos semanas y necesito trabajar para no morir de hambre. Haré cualquier cosa.
El hombre se quedó pensando un buen rato y luego le dijo: —Esta bien, sin embargo, si rompes un solo vaso estás despedido. Empiezas mañana. Y siéntate a esperarme allí.
Orien obedeció y se sentó como un niño bueno a esperar que el hombre cerrara el local.
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Comments
Alicia Salamanca Hernández
pobre señor del bar no sabe lo que le esperaba si tocaba a Orien 😅😅
2025-02-07
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Alicia Salamanca Hernández
por peleonero ambos castigados jajaja jajajaja 🤣🤣
2025-02-07
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Alicia Salamanca Hernández
pobre señor no sabe si tocaba a Orien 😅😅
2025-02-07
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