...BAMBI...
Habian pasado dias desde que intente escaparme. No habia vuelto a ver a Nikolay luego de aquella noche. A veces me acercaba al gran ventanal y lo observaba sin que pudiera darse cuenta. Veia que soli se dedicaba a trabajar y entrenar.
Por mi parte casi no tenia contacto con el mundo exterior o con in ser humano. Solo me dejaban la comida del día y algunas prendas de ropa. Mi animo decayó demasiado estos dias. Me sentia fatal emocionalmente y estar aislada no me ayudaba en lo ms minimo. Dormia mas de doce horas por dia y mi estomago se habia cerrado por completo. Mi rostro tenias algunas heridas y mis ojeras ya se asemejaban a dos manchas negras.
Tome aquel marcador que había encontrado hace tan solo unos días y comencé a dibujar en la gran ventana de nuevo. Casi sin ideas y solo dejandome llevar comence a realizar garabatos que expresaban lo que estaba sintiendo en ese momento.
Me era inevitable no pensar en Nikolay y en como me habia tratado hace unas noches atras. Y no podia dejar de pensar el porque no me habia golpeado o castigado como acostumbraba. Y es que creía que eso marcaba un cambio por lo menos en su trato hacia mi, pero simplemente ahora no existía. Tal vez ese era mi castigo, aislarme.
Observe a mi lado viendo aquella silla y recordando que ahi fue donde Nikolay se habia sentado a esperar a qje me durmiera. Una punzada de decepcion me apuñalo en el estomago. ¿De verdad estaba sintiendome asi por no haber visto al mismo hombre que me arruino la vida?
— Despierta de una vez Bambi. No caigas en su juego, es lo que quiere — Me susurre a mi misma.
Unos pasos retumbaron por fuera de la habitacion seguido del ruido de llaves. Rapidamente me puse de pie junto a la ventana, quedandome inmovil.
Acomodé mi cabello y mi ropa y casi por un segundo rogue que fuera Nikolay. Pero para mi suerte no fue asi. Uno de sus hombres dejo una bandeja con comida en uno de los muebles de la habitación.
— Quiero almorzar fuera de esta habitación —Espeté con seguridad.
El hombre miro a su lado esperando la aprobacion de alguien y al segundo me hizo una seña para que saliera. Sin esperar a que cambie de opinion corri fuera de la habitacion, para luego entregar mis manos esperando que colocaran las esposas en mis muñecas.
— No hace falta Bambi — Dijo uno de los hombres con los que siempre andaba Nikolay, quien me regalo una sonrisa cálida
— Gracias — Hice una pausa esperando su nombre.
— Elijah.
Le regale una sonrisa a Elijah y comencé mi camino. Rodeada por aquellos dos baje y me dirigí hacia la cocina. La bandeja fue puesta en la mesa en la cual había hombres de Nikolay comiendo. Casi de manera tímida me senté, decidida a ignorar a aquellos hombres me centre en la hermosa vista que había hacia el patio trasero de la casa. Había altas palmeras al igual que flores y una gran piscina.
Recordé, cuando hace unos años, hice el intento de por fin aprender a nadar pero fracase y jure nunca mas meterme en una piscina.
— Come — Uno de los hombres de Nikolay que siempre que podia me golpeaba hablo.
Un fuerte escalofrío recorrió mi columna al tenerlo a centímetros de mi. Mis músculos estaban preparados para cualquier movimiento de debiera hacer en caso de tener que defenderme de aquel hombre
Mis ojos se entrecerraron en su dirección y solo me limite a ignorarlo. A decir verdad no tenia apetito pero había bajado solo para almorzar, así que debía aprovechar. Corte un pequeño pedazo de la carne que habian preparsdo para mi y lo lleve a mi boca. Mi estomsgo por un momento ardio abisamdome que no estaba nada conforme con el alimento que iba a recibir.
— Eso es, buena zorrita— El baboso a mi lado acaricio mi pierna apretándola.
— Ya Ian — Elijah hablo por fin.
Casi como si su piel me quemara saque su mano de mi pierna.
— ¿Que sucede que estas tan tranquila? ¿La paliza del jefe te dejo así?
— Eres un gilipollas — Hable por fin — Eres un puto cobarde, siempre haces esto cuando tu jefe no esta. Maldito cobarde lamebotas.
Y casi de manera automática su mano fue a parar a mi cuello apretándolo.
— Yo no soy Nikolay, yo no dejare pasar cada estupidez que hagas o digas — Susurro en mi oído haciéndome estremecer para luego soltarme de manera brusca.
Miles de ideas para acabar con su vida pasaron por li cabeza, pero esto ya habia ido demasiado lejos, solo queris comer en paz antes de que me volvieran encerrar.
— ¿Terminaron?
Su voz fue como un rayo de luz en tanta oscurodad. No sabia lo que anhelaba oirlo hasta que lo hice. Rapidamente me di la vuelta encontrandolo con su tipica cara de malhumorado. Sus pantalones de vestir y su camisa arremangada. Sus ojos celestes se habian vuelto oscuros.
Sin embargo continuo su camino pasando de mi. Casi sin darme cuenta lo seguí con la mirada viendo cada uno de sus movimientos, sabia que el sentía mi mirada pero que no iba a decir o hacer nada por ello.
Finalmente el rubio salió de la cocina y sin analizarlo fui tras de el. Sus piernas largas le permitian caminar mas en menos tiempo mientras que yo debia correr para seguirle el ritmo.
— Oye — Grite esperando tener su atencion. Pero de nuevo lo tipico, solo me ignoro.
Nikolay se sdentro en su despacho cerrando la puerta tras de mi, la cual volvi a abrir para adentrarme junto a el.
— ¿Cual es tu problema?
—¿De que hablas? — Dijo mientras mordía un sandwich y leia unos documentos.
— Te estaba llamando, me oiste.
— Aja ¿Y?
Mis ojos lo fulminaron. Su actitud era una mierda.
— ¿Por que estuve tanto tiempo encerrada? — Mis brazos se cruzaron en mi pecho.
Esperaba una respuesta sincera de su parte, pero sabia que saldría con sus típicas repreguntas que no nos llevaban a nongun lado. Era el ser mas dificil de tratar.
— ¿Aun lo preguntas?
Nikolay llevo a su boca un vaso de whiskey, sus labios rosados llamaron mi atencion y me hicieron sentir que los mios estaba secos provocando que pasara mi lengua por ellos.
— Si aun lo pregunto. ¿Vas a encerrarme solo porque intente escaparme?
— ¿Te parece poco?
Sus ojos azules se posaron sobre
mi escaneándome. Su perfume inundaba la sala y me hacia sentir en el mismo infierno.
— La verdad es que si, debería haberte mínimo matado.
— Lo mismo digo — Dijo pasando una de sus manos por su mandíbula.
Su voz ronca hizo que una electricidad recorriera mi cuerpo. Y lo había notado estaba segura que lo había hecho porque su maldita sonrisa se hizo presente.
A quien quería engañar, Nikolay con solo su presencia despertaba cosas en mi que nadie jamas había logrado.
— Para de mirarme Petrucci — Dejo los papeles a un lado mientras se acercaba a mi. Su gran mano se poso en mi cabello colocando un mechón detrás de mi oreja — ¿Como estuviste?
Su cuerpo se apoyo sobre el escritorio atrayéndome hacia el. Sus ojos azules seguían los míos haciendo que me sintiera extremadamente indefensa. Su mano se poso en mi cintura a la vez que propinaba pequeñas caricias.
— Para de actuar asi — Dije alejándome de el. Aunque moria por sentir su piel junto a ña mia, sabia que este era otro de sus planes para ir tras mi familia.
— ¿Asi como?
— Como si te importara — Mis manos sudaban y me sentí desfallecer por su sola presencia. Algo en el me hacia sentir rara, sabia que habia cierta oscuridad por detras que aun no habia visto.
— No me importa ya te lo dije, solo mantenemos una conversación. Estamos grandes para siempre discutir ¿No crees?
— Prefiero discutir antes que tener que aguantar tus acciones confusas.
— Tu sola te confundes Petrucci. Pero aclaremos el panorama nuevamente. No me interesas italiana, no te quiero, no te necesito, no te tengo un minimo de cariño o empatia. Para mi eres un medio para llegar a tu padre y te voy a usar lo mas que pueda, hasta lograr lo que quiero. Pero sacate de la cabeza que porque te hablo — Hizo una pausa — ¿Como le dicen ustedes las niñas? ¿Lindo? — Minpechu subia y bajaba, la furia me corria en la sangre — quiero algo contigo o siento algo por ti o siquiera siento pena por ti — Rio seco tocando mi mejilla — A decir verdad si siento pena por ti. Imagínate tener que convivir con tu secuestrador porque tu propia familia no es capaz de abandonar unos míseros territorios.
Mi mano se elevo en el aire estrellandose contra su mejilla donde quedo marcada mi mano. Sus ojos expresaban lo enojado que estaba por eso. Estaba furiosa y cansada que siempre intentara humillarme con la mas minima cosa. No me interesaba que sintiera algo por mi, pero sabia que yo estaba sola allí, y el haber creído que en Nikolay podia encontrar un apoyo había sido un gran error de mi parte. Sabia bien a lo que me enfrentaba con Nikolay, pero no sabia como manejar sus cambios de actitud.
Pese a el golpe que le habia dado, el ruso solo sobo su mejilla y rio de manera amarga.
— Petrucci, te lo digo por tu bien — Su mano apretaba mi cuerpo contra el. Esta furioso podia sentirlo hasta en el aire de la habitacion — No me conoces, no sabes quien soy o de lo que soy capaz. Estamos en un momento en que aun te necesito y soy capaz de aguantarme todas tus actitudes de mierda — Su mano comenzó a apretar mi brazo haciéndome doler — Llegara un día en el que ya no te necesite, pero tu aun sigas con tus actitudes de mierda y solo ahi sera el momento en el que me conocerás de verdad. Así que cuida lo que haces, cuida lo que dices, cuida como te refieres y como te diriges a mi. No me temblara el pulso para torturarte y matarte.
— Puedes irte a la mierda Nikolay — Me aleje de su agarre sintiendo como este me quemaba. Su mirada no dejo de seguir ni un solo momento la mia. Sus ojos azules se habían vuelto negros, sus músculos estaba tensos y podia jurar que si seguía apretando aquel vaso con whiskey terminaria por romperlo.
Sin mucho mas que decir, di la media vuelta y volví a mi habitacion encerrandome alli. Sentí como Nikolay mando a que controlaran todas las salidas por miedo seguramente a que me escapara de nuevo.
Era un imbecil, un idiota. Lo detestaba. Detestaba que un día sea el ser mas humano del mundo y al otro se convirtiera en un animal insensible. Pero mas me odiaba a mi por haberme dejado confundir por aquello. Pero estaba segura que no volvería a pasar, solo había sido deslumbrada por un hombre que supo actuar de la manera correcta en los momentos correctos para así ganarme. Pero seria hasta ahi, porque no le dejaría nada fácil.
Si el estaba dispuesto a ser mi peor pesadilla yo seria la suya.
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