...BAMBI...
La luz que entraba por la ventana me había despertado. Mi cabeza dolía y mis ojos ardian. Observe el lugar tratando de ubicarme. Vi que sobre la cama había ropa interior, un jean, una remera y unas zapatillas junto con una pequeña bolsa de plástico. Curiosa me acerque y comencé a indagar en la pequeña bolsita encontrándome con jabón, pero nada para mi cabello. Si seguia asi me quedaria pelada. Me adentre rápidamente en el baño. Encendí el agua y me coloque debajo de ella, refregué mi cuerpo y mi cabello sintiéndome cada vez mas limpia. Hacia semanas no tomaba un baño, me sentía en el mismo cielo.
Tome una de las toallas y cubrí mi cuerpo. Tome un peine y comencé a desenredar mi cabello, me observe al espejo y vi los cortes que tenia en mi cara pero estos ya estaban sanando. Rápidamente me coloque la nueva ropa interior, seguido de la remera y el jean.
Ya sin nada que hacer solo me senté frente a la ventana y observe a los hombres del ruso entrenar.
No sabia cuantas semanas habían pasado, pero estaba segura que había sido demasiadas y que aun no tenia noticias de mi padre o de Alessandro, por un lado mi cabeza solo repetía que me abandonarían aquí pero por otro necesitaba confiar o si no moriría en la depresión.
Necesitaba salir de este lugar como sea y si mi padre o Alessandro no iban a hacerlo rápido tendría que actuar yo.
A lo lejos vi a Nikolay caminar con un ordenador en sus manos, este se dirigía a uno de sus hombres a la vez que le enseñaba algo. La molestia volvía a inundar mi cuerpo. Se la estaba dejando muy fácil, debería hacerle la vida imposible. Pero simplemente me sentía sin energía.
Nikolay levanto su mirada hacia mi y tenso su mandíbula. Seguido de esto vi como desaparecía.
El frente de la casa era amplio y servia para que los hombres de Nikolay entrenaran, vi que estaba bien cuidado y destilaba cierta prolijidad. Por un momento me pregunte quien se encargaba de aquello, porque definitivamente venia desde una mano femenina pero esto estaba lleno de hombres.
— Estas pensando estupideces Bambi — Susurre para mi misma dándome cuenta de mi aburrimiento.
Suspire y volví a tirarme en la cama pero la cerradura destrabándose tomo mi atención.
— Petrucci.
Uno de los hombres de Nikolay ingreso en la habitación. Vi como su mirada recorría mi cuerpo.
— ¿Quieres una foto o que baboso?
Este solo rodó sus ojos y tironeo de mi brazo llevándome fuera de la habitación. Recorrimos gran parte de la casa. Su agarre comenzaba a doler y yo tironeaba de mi brazo lo cual hacia que apretara aun mas fuerte.
— Me estas lastimando animal.
— Deja de quejarte italiana, agradece que no estas muerta aun.
Aun.
Ingresamos a una casa que se encontraba al fondo de la gran mansion, esta era pequeña y tenia varias habitación con muchos computadores. Había varios hombres trabajando.
— Asegúrate de controlar eso — Vi como Nikolay salía de una de las habitaciones con una carpeta — Petrucci — El hombre de Nikolay me soltó y me empujo hacia el ruso haciendo que chocara con este — ¿Eres así de torpe todos los días o va variando?
Rode mis ojos.
— ¿Para que estoy aquí?
— Para ayudarme a decodificar los códigos.
Perfecto.
Camine dentro de lo que parecía ser su despacho. Observe los tres ordenadores que se encontraban en su escritorio y me senté delante de una de las sillas.
Había dos grandes escritorios, la habitación era calidad de tonos marrones y grandes cuadros. Tenia grandes ventanales los cuales daban una vista hermosa.
Nikolay me miraba con atención, solo me limite a teclear. Debía aprovechar esta oportunidad. Debía hacer lo mejor posible mi trabajo. Era ahora o nunca. Debía escapar y con esto lo lograría.
— Manos a la obra entonces.
Dije y comencé a trabajar.
[...]
Holuuu, espero les guste el capitulo de hoy. Dejenme un comentario y un mg asi me ayudan a seguir escribiendo ❣️
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