Capitulo 17

...NIKOLAY...

Con un vaso de whisky me coloque frente al gran ventanal de mi despacho observando como mis hombres entrenaban. Bambi se vino a mi mente, el haberla oido gemir por mi y por lo que yo le hacia, lo único que pensaba era estar dentro de ella.

Sin embargo no quería apresurarme, no quería su cuerpo no me interesaba en lo mas mínimo. Quería su mente. Quería que hiciera todo aquello que le pida sin siquiera preguntarse para que.

Di un sorbo a mi bebida tratando de dejar de pensar un poco pero no pude evitar sentir que ella debería sentirme miedo, no debería revelarse ante mi, pero eso no sucedía, no solo me insultaba cuando se le venia en gana, si no que también me golpeaba.

Mis dos mejores amigos llegaron a mi lado. Ambos venían con la misma vestimenta de todos los días con un arma cada uno.

— ¿Tienes noticias de Petrucci? — Xavier indago luego de haberse servido un vaso de whisky.

— Esta buscando por todos los medios liberar a su hija. Voy a necesitar que refuercen toda la seguridad en caso de que nos encuentre. Ese viejo no va a quedarse quieto hasta no tener a su hija de vuelta con el.

Albano Petrucci tenía fama de ser uno de los mafiosos mas crueles, hizo cosas impensadas con todos aquellos que decidieron arruinarle la vida. No le temía, me daba absolutamente igual lo que pudiera hacer o no porque yo era capaz de multiplicar todo aquello por mil. Queria a su hija para mi de manera voluntaria, eso seria suficiente dolor para el. No solo porque le quitaría a la niña de sus ojos si no que ademas se caerían gran parte de sus negocios empezando por los que había hecho con Di Santis.

— ¿Y como sabes que no esta buscando que te relajes ante la situación?

Eso no lo había pensado, sabia que Petrucci podia ser ágil en esas cuestiones, pero era prácticamente imposible encontrar este lugar en el mapa.

— Simplemente lo se. Aun así me gustaría tener una llamada con el para indagar un poco mas en que anda.

Elijah saca el movil de uno de sus bolsillos y llama al viejo Petrucci colocándolo en altavoz.

El pitido no dura demasiado cuando se escucha al italiano del otro lado.

— Si piensas que todo este circo con mi hija te durara mucho mejor ve disfrutando lo poco que queda.

— Viejo Petrucci un gusto oírlo también — Sonrío mientras camino de un lado al otro — Veo que ya sabe las noticias respecto de la liberación de su hija. ¿Como pudo sobreponer sus negocios por encima de la luz de sus ojos viejo Petrucci?

— Cierra el puto hocico. Si piensas que la tendrás tan fácil debes comenzar a considerar que tienes una italiana de mi calaña allí dentro. Te sugeriría que no la subestimes.

— Claro que no la subestimo. Es mas ayer mismo la probe en una especie de situación, usted sabe, intima. La niña tiene mucho para dar.

— Eres un hijo de puta.

— Suelen decírmelo seguido. Pero continuando con lo que en verdad nos compete, yo le avise viejo Petrucci. No solo va a perder sus terrenos, si no que su hermosa hija ya es de mi propiedad y me encargare no solo de tenerla fisicamente si no también mentalmente. Sera mía en todo el aspecto que se imagine.

— Suerte con eso. No se doblegara tan fácil y cuando menos te lo esperes tendrás a toda la mafia siciliana apuntándote a la cabeza.

Elijah me hizo una seña con su mano para que corte la llamada antes de que seamos rastreados pero el italiano se me había adelantado.

— No te preocupes, mande a llamar mas gente para que protejan toda el area. De ser necesario tendremos seguridad aérea.

Asentí a lo que Xavier me dijo. Sin embargo algo de lo que el viejo Petrucci habia dicho me resonaba. ¿Realmente estoy subestimando a la italiana? Sabia de su carácter y de su manera de defenderse, pero ¿Podría existir algo mas?

Masajee mis sienes, el dolor de cabeza de nuevo se había hecho presente.

— Envía a la rusa y a la francesa a mi despacho — Espete.

Elijah y Xavier salieron dejándome solo. Tan solo unos minutos después dos mujeres llegaron a mi despacho.

...BAMBI...

Enrolle mi cuerpo en una toalla y salí de la bañera. Hacia un mes que no me higienizaba de esa manera y con solo eso el día me había cambiado completamente. Me dirigí a la habitación de Nikolay pero la ropa que prometio conseguirme no estaba. Bufe, temía que haya sido otra de sus humillaciones estúpidas.

Sin mucho que hacer me senté en su cama.

Su habitación era de colores claros, sus sabanas combinaban con las paredes, al igual que sus muebles los cuales hacían juego a la perfección. Un gran espejo se encontraba frente a mi dejándome ver la mayor parte de las heridas y moretones que tenia en mi cuerpo. Una ola de enojo me invadió.

— Gilipollas — Susurre para mi.

Había pasado mas de veinte minutos y Nikolay nada que llegaba con mi ropa. Decidí buscar en su armario al menos una sudadera. Las grandes puertas del placard se corrieron dejando ver una sin fin de prendas ordenas a la perfección.

— El apodo psicopata no esta muy alejado de la realidad. — Pensé en voz alta

Tome una remera negra la cual me llegaba por debajo de los muslos y cubrí mi pelo con la toalla hasta que pudiera conseguir un peine.

Me acerque a la puerta de la habitación y decidí probar si estaba cerrada. Para mi suerte esto no era así, con detenimiento abrí la puerta encontrándome con que no había guardias cuidándola. Iría a buscar al ruso para que me de aunque sea ropa interior.

Sosteniendo el borde de la remera para que no se me viera nada comencé a bajar las escaleras. Al llegar a la planta baja me gane la mirada de mas de uno.

— ¿Que miran babosos? — Dije caminando hacia el despacho de Nikolay.

Lentamente camine observando la casa. El living era grande y tenia muchas puertas. No había casi ningún hombre lo cual me pareció raro ya que esto solía estar lleno de gente con armas protegiendo quien sabe que.

Al llegar dos de sus hombres cubrieron mi paso con sus armas. Mi ceja se arqueo.

— Déjenme pasar — Como era de costumbre me ignoraron.

Sin rendirme comencé a golpear la puerta de la habitación sintiendo el grito frustrado de Nikolay del otro lado.

Este salió sin camisa y un tanto enojado.

— ¿Que cojones haces Bambi? — Tomo de mi brazo arrastrándome lejos.

— Me estas lastimando — Dije safándome de el.

— ¿Que haces con esa vestimenta? — Su mirada me recorrió de arriba a abajo y yo no me quedaba atrás, no con su torso desnudo — ¡Eh! Espabila Petrucci — Dijo haciendo señas con su mano.

— Estoy esperando ropa hace cuarenta minutos.

— Ve arriba.

— No, te espero en el despacho.

— Te dije que vayas arriba. Te lo estoy ordenando. ¿Entiendes lo que es una orden? — Tomo de mi brazo tirándolo.

— Y yo te dije que no que voy al despacho ¿Cual es el problema? — Dije caminando rápido hacia donde se encontraba antes el ruso. Podia sentir los insultos y bufidos de Nikolay de fondo.

Quería saber que tanto ocultaba allí. Pero al ingresar me encontré con dos chicas semidesnudas. Una mano fue a parar a mi boca, mientras solo me gane ser rebajada por aquellas mujeres.

— No sabia que eras de esos — Dije al sentir el tirón de Nikolay quien me saco inmediatamente de allí.

— Deja de hablar tantas estupideces Petrucci, ve arriba.

Nikolay se adentro en el despacho nuevamente dejándome sola en aquel gran living. Observe la casa con detenimiento y pude ver que las grandes puertas de la entrada estaban abiertas debido a que estaban subiendo cargamento.

Era mi momento de salir de aquí para siempre.

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Comments

Monica Centen

Monica Centen

jajajajajja esa Bambi es tremenda

2025-02-19

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