Capitulo 11

...BAMBI...

— Levantate, te llevaran a tu habitacion.

Nikolay hablo detras de mi. Estos dias me la habia pasado en su despacho junto a el trabajando en aquellos códigos.

Todo estaba saliendo mal estos días, solo discutía con Nikolay y sabia que no me mataba ni mandaba a que me golpeen porque me necesitaba.

Por otro lado estaba avanzando para lograr comunicarme con Alessandro. Lo hacia a la par que trabajaba en los codigos de Nikolay.

Nikolay me tomo del brazo arrastrandome fuera de su despacho, a lo que me solte bruscamente.

— Estoy toda marcada culpa de tu brutalidad y la de los monos que tienes como sirvientes.

Nikolay solo me ignoro y me empujó contra uno de sus hombres quien me llevo nuevamente a la habitacion encerrandome.

Bufe molesta y me sente frente a la ventana. Otro dia mas aburrido encerrada con un ruso que esta loco.

Comencé a revisar los cajones de los muebles de la habitación buscando algo con lo que entretenerme y encontré un marcador color blanco. Lo probe en mis manos y definitivamente funcionaba. Continue buscando algo en lo que escribir pero no había nada. Observe a mi alrededor intentando buscar alguna idea.

Corrí hacia la ventana y comencé a dibujar.

Desde pequeña dibujar ayudaba a relajarme y distraerme del mundo. Pero crecí y tuve que seguir con los mandatos de mi padre.

Me hundí en la concentración, solo éramos el marcador, la ventana y yo. Por un momento olvide todo lo que estaba sucediendo conmigo, con el ruso y con mi familia. Solo me deje llevar por la inspiración deseando quedarme allí para siempre.

— Come — Espeto una señora a la que ni siquiera había oído entrar. La observe y vi la bandeja con el almuerzo. Esta solo salió de la habitación sin decir nada.

Deje el marcador a un lado y camine hacia el almuerzo. Dos emparedados. Si pretendían hacerme morir de hambre lo iban a lograr.

Casi sin ganas comí aquel almuerzo, dejando uno de los emparedados.

Algo en mi interior se removía, sentía que no estaba haciendo lo suficiente para que me liberen. Sentía que me había rendido conmigo, de alguna manera me creía que jamas iba a salir de aquí. Pero estaba haciendo algo, aunque no tenia idea de como iba a salir. Pero si todo salía mal terminaría muerta.

Los maltratos había cesado estos días pero solo porque estaba ayudando al ruso, si tan solo se enterara de lo que estaba tratando de hacer sabia que terminaría siendo golpeada de todas las maneras posibles y quien sabe que mas harían.

Tome una larga bocanada de aire tratando de alejar esos pensamientos de mi cabeza, en este momento no me sumaban en nada.

Doy tres golpes en la puerta sabia que habían guardias del otro lado. No hubo respuesta, repito la acción.

— ¿Que quieres Petrucci? — Oigo del otro lado de la puerta.

— Estoy aburrida.

Respondo esperando una respuesta, pero nada.

Bufo. De verdad estaba buscando distracción en monos que se encargan de golpear y matar gente sin importar que.

Un sobre marrón se desliza por debajo de la puerta. Con curiosidad lo tomo y saco lo que se encontraba en su interior. Revistas para adultos.

— ¡Son unos animales!

Grite devolviendo el sobre. Risas se oyeron del otro lado pero casi al instante pararon.

El sonido de la cerradura se llevo mi atención, viendo como Nikolay ingresaba y cerraba la puerta detrás de el.

Su perfume inundo mis fosas nasales. Tenia una camisa y un pantalón de vestir. Se veía malditamente bien.

Ya Bambi. Te tiene secuestrada. Espabila.

— Cierra la boca, te babeas — Dijo con una media sonrisa.

Casi automáticamente lo fulmine y camine hacia la cama.

— ¿Que quieres aquí?

— A decir verdad tu tono no me gusta para nada. Espero no te olvides que puedo matarte en este mismo momento si quiero.

— Suerte con eso ruso.

El se acerca lentamente hasta quedar frente a mi. Este se coloca en cuclillas para quedar así a mi altura.

— No me obligues a tener que demostrarlo.

Un escalofrío recorre mi cuerpo. Pero no podia demostrar miedo no frente a el.

— Inténtalo.

Justo después de eso Nikolay me tomo del cuello azotandome contra la cama. Casi ignorando el dolor en mi cuerpo apreté sus manos y levante mi rodilla golpeando su abdomen, haciendo que este se quejara pero aun así al parecer no había sido nada para el.

Casi en un movimiento logre zafarme de el pero este tiro de mi cabello haciendo que gritar, un golpe en mi abdomen y otro en mi costado. Extrañamente no habían dolido.

— ¿Eso es todo lo que tienes Nikolay? — Este solo carcajeo lo cual aproveche para golpear su labio. Un pequeño corte del cual brotaba sangre se formo.

Mierda. Estaba muerta.

Nikolay limpio su labio y sonrió como si nada. Mi cuerpo se estremeció y lo encontré realmente atractivo. Maldito.

Este comenzó a acercarse a mi como si de su presa se tratara, tomo mi cuello y me empujó contra la pared, pegando su cuerpo al mío.

— Agradece que no estoy usando toda mi fuerza para terminar de matarte — Sus labios se acercaron a los míos, haciendo que perdiera mi respiración. Este solo sonrió. Estúpido. Otro golpe en mi abdomen haciéndome gritar y caer al suelo.

Nikolay se agacho colocándose frente a mi, tomo mi mentón y me obligo a mirarlo. Sus dedos tomaron mi cabello colocándolo detrás de mi oreja.

— ¿Petrucci nunca te enseñaron a no confiar en tu enemigo?

Y casi sin pensarlo escupí su rostro. No me interesaba si me mataba, no iba a humillarme de esa manera pretendiendo que me quedará como una sumisa frente a el.

— ¿Quien dijo que yo confiaba en ti?

Nikolay limpio su rostro sin borrar la estúpida sonrisa de su rostro. Sin decir nada tomo mi cabello tirándolo y llevándome de nuevo a la cama, con mis piernas rodee su cuerpo y comencé a golpearlo en su espalda, pero no parecía afectarle en lo absoluto. Me sentía una estúpida y seguro me veía de esa manera.

Nikolay tomo mis brazos haciendo que me detuviera.

— Ya detente fiera.

Otro golpe con mi rodilla, esta vez en su entrepierna. Nikolay cayo al costado de mi cuerpo retorciéndose.

— Cuida tus actitudes conmigo ruso. Y te advierto, te vuelves a acercar a mi y no voy a dudar en volver a repetir el golpe.

Nikolay solo me fulmino con la mirada. Sin espetar nada se levanto y dio la vuelta. Por un momento se detuvo y se quedo observando la ventana con el dibujo que había hecho.

Finalmente salió de la habitación dejándome completamente sola.

— ¿Para que coño vino? — Susurre para mi misma al ver que solo había venido a usarme de bolsa de boxeo.

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