**** Vivían ****
Tum, Tum, siento como mi corazón galopa fuertemente que creería que se me va a salir por la boca. No se que me ocurre estos días, pero su recuerdo en mis sueños me atormenta y su olor me enloquece, es una fragancia que no sabría describir. Como le explico al mundo el sueño que tengo casi a diario con mi profesor, quien en su cinco sentidos puede llegar a fantasear con el cuándo esta siendo tomada de manera salvaje y exótica, de tan solo recordarlo mis cachetes se incendian. Maldita sea la hora que lo vi.
Al observar su actuar mi respiración se agitada, no se desde cuando empecé a sentirme nerviosa ante su presencia o cuando perdí el control de mi cuerpo, solo se que respondo al mínimo estimulo.
- ¿Me odias?.- es lo primero que lo escucho decir, lo cual me toma por sorpresa y confusión. ¿como llego a esa conclusión?
- Nunca lo he hecho Señor.- afirmo de manera simple y relajada.
Luego de aclararle que jamas lo he hecho, sigue preguntando hasta llegar al punto donde contraataco, dejando salir también ese nudo que me ahoga.
- Y usted, ¿le fastidio?.
- No, jamás lo haria- responde con seguridad, despejando cualquiera duda.
¿Todo fue desde el inicio un malentendido?. Con la mente en blanco, miro sus hermosos ojos, es como si todo hubiese perdido sentido cuando ellos me devoran, no creo poder ver otro igual en mi vida.
- No me trates de usted sino es necesario, no soy tan mayor.- declara de la nada, impactandome.
Porque me pide semejante cosa. como que esta raro hoy.
- Pero es mi profesor.- afirmo, lo obvio.
Neuronas, por favor funcionen.
- Ja, ja, ja, no digas eso que me hace que mis años me abofetee, Rojita - dice, tomando un mechón de mi cabello rojizo entre sus dedos, dentrandose en el ambiente.
- No soy rojita, me llamo Vivían.- hablo con determinación, digamos que no tengo buenos recuerdos con ese apodo.
Solo una persona me llamo así y me abandono. Mi supuesto padre.
- Y si yo quiero llamarte así, ¿abría un problema?, porqe claramente eres rojita.- murmura, acercándose a mi oído, agitándome.
Con la clara intención de decirle que si, de mi boca sale otra cosa. Realmente estoy mal.
- No.- lo sigo mirando.
- Eso me alegra.- sonríe, permitiéndome apreciar esa hermosa sonrisa que nunca había visto.
Embelesada e hipnotizada sigo cada uno de sus movimientos, hasta casi llegar de acercar nuestros rostros. No obstante, nada pasa, todo debido al inoportuno toque en la puerta que nos saca de la burbuja. Velozmente, nos alejamos y hacemos que lo que estaba por suceder nunca hubiese pasado, permitiendo a la persona externa entrar y contemplar la situación.
- Hola Th.omas.- se calla al verme, para repararme de pies a cabezas.- No sabía que estabas acompañado... así que esta es la famosa pupila que estás entrenando.- me hace cara de asco.
¿Qué?, acaso se vio ese señor, se que no soy una modelo, pero mejor que él sí estoy.
- ¿Qué buscas Frank?.- habla con hostilidad, dejándome en claro que no es su amigo.
- Nada, solo venía a ver si ya estabas preparándote para la derrota.- dice burlonamente.
Este señor definitivamente esta senil.
- Que bien por ti.- responde en un sarcasmo.
Viendo que la situación se puede tornar complicada y que podre salir salpicada, prefiero escapar, no si antes despedirme de ellos como es debido. Con mi corazón agitado me desplazo al aula, creo que me dará un infarto si no se calma.
- Mire quien vino, si es el talento del salón y del profesor… Que rápido vuelas Pecas.- me empieza a molestar.
Ignorándola, me acomodo en mi lugar.
- Callada como siempre.- me fulmina con la mirada.- Me estás hartando gorda.- escupe furiosa.
Sin ganas de pasar nada, me levanto y me le acerco, las cosas se aclaran hoy por se hace.
- Deja de joderme, no te he hecho nada laura, pero eso puede cambiar, así que detén tus estupideces.- le advierto, dejándola blanca.
Ella es como una de esos perros que ladra y ladra y no muerde. Viendo que no le queda de otra sale corriendo, no me gusta prestarme para este tipo de escándalo, pero ya debía ponerle un pare a todos, es sabios callar, pero también de idiotas soportar.
......................
Como el anochecer que desaparece con el amanecer, pasan el tiempo donde las cosas entre nosotros aparentemente no cambian, pero nuestras actitudes sí, hay momentos que nos quedamos mirando por largo minutos sin decir palabras, es como si nuestros ojos dijeran todo.
Nerviosa, me arreglo un poco para nuestro encuentro, no se porque últimamente me importa que me vea bien, si las apariencias nunca fueran de gran importancia en mi vida, supongo que ahora que estoy en la universidad, todo está cambiando. Con mis manos sudorosas y paso firme llego a su oficina. Lugar, donde me detengo un segundo para tomar valor y agarrar el pomo de la puerta.
Determina me dispongo a girarla. Cuando una mano toca mi hombro y obliga dejar mi anterior acción.
- ¿Debes ser Vivían?- pregunta un señor de edad desconocido.
- ¿Si?- respondo con cierta cautela, no se porque últimamente mi nombre se está volviendo famoso.
- Es exactamente como él te describió.- habla más para sí que para mi.- Supongo que vienes a tus refuerzos.- sigue murmurando.- Bueno si vienes a eso, lamento informarte que hoy no se podrá, el tonto de Thomas no sigo mi consejo y se enfermó, no sé cómo pueda existir hombre tan musculoso y débil.- se burla de él.
Abrumada por sus palabras me quedó en silencio, creí que era un hombre indestructible, pero ahora queda claro que así no es.
- Que tonto, me imagino que debes preguntar quien soy, me llamo Richard, el decano de esta grandiosa universidad. - me extiende su mano.
Consternada ante tales afirmaciones tomo su saludo, anteriormente comencé una mala relación con mi profesor y eso me trajo consecuencias, pero si lo hago con este señor estaría muerta, es como si me echará toda la universidad encima.
- Ja, ja, ja, no te asustes, eres muy agradable y me alegra que Thomas haya conocido alguien como tú... él es alguien muy cercano a mi, digamos que es un amigo especial.- confiesa, dejándome más consternada y confundida.- Mm mm, ahora pensándolo, eres la indicada para el favor que te quiero encomendar, confío en ti.- dice con una clara sonrisa con sus labios.
En que mierda me metí.
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Comments
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Hay Vivian ya te gusta el profe
2023-12-01
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