DISCUSIÓN

**** Vivían ****

Ushh, estoy que me muero de la ira, esperaba de todo menos esto, quien en su cinco sentidos puede llegar pensar en tal aberración, hay que ser muy estúpida para decir tal idiotez; yo con ese señor, nunca, solo lo conozco de dos dias. Ademas, eso sería como juntar el aceite y el aceite, es que a simple vista se nota que no nos toleramos, él siempre esta con sus comentarios despectivos y yo de contestona, solo se con certeza que esto tendrá un mal desenlace.

Tratándome de calmar y no pensar en las estupideces respiro hondo, molestarme no me ayudará en nada, ahora solo debo centrarme en el futuro y mirar como hago para desviar su atención. Como si fuera una maldición, al pensar en él aparece desde los lejos con una sonrisa de oreja a oreja, es como si hubiese escuchado una noticia muy buena.

Sin poder evitarlo, arrugó mi rostro, es que de tan solo verlo se me amarga la existencia, pero también sería un pecado no contemplarlo, su cabello oscuro es hipnotizante y donde vamos a dejar esa mirada azul, cada vez que me la dirige me siento prisionera, es como si viera todo a través de mi, cosa que no me gusta. Asi mismo, su tez blanca y su anatomía bien trabajada es provocativa, pero lo que puede volver loca a cualquiera es su voz grave y sexi, simplemente te hace temblar.

Obligándome a reaccionar, golpeo mis mejillas, no puedo seguir gastando mis energías en esto. es un idiota y punto. Reanudando mi andar, me dirijo a mi casa, trayecto donde me tropiezo con mi vecino y unico amigo, el cual se encontra podando el césped de su casa.

- ¿De la Uní Vivi?.- me sonríe, dejando sus actividades de lados, para saludarme.

- Sí.- le correspondo.

- Me alegro, veo que paso a paso vas forjando tu camino, pero dime, ¿como te has sentido?.- pregunta con ojos llenos de curiosidad.

Dudando en decirle la verdad, miento. Charles ya tiene suficiente con su familia y su carrera (arquitectura), para yo darle otra carga.

- Excelente, que te puedo decir, tengo un magnífico profesor y muy buenos compañeros, todos son muy amables, creo que me encariña rápidamente con ellos.- fuerzo una sonrisa, sintiendo que voy a vomitar.

Tengo que tratar que todo parezca real.

- Me alegra por ti, mi pequeña Viví.- toca mi cabeza como siempre lo ha venido haciendo desde niños.- pero recuerda que siempre estoy para ti.

- Basta, ya no soy una niña, agradezco que te preocupes y me respaldes, pero Charles vive tu vida.- quito su mano, tengo que parar esto de una vez.

Aun las palabras de mi madre resuenan en mis oídos, que voy a hacer si es verdad que Charles me ve con otros ojos. Lo único que siento por el es un gran cariño de hermandad, me dolería mucho perderlo por esto.

- Lo sé, he sido testigo de eso, te has convertido en una hermosa mujer.- vuelven sus manos juguetonas, pero esta vez acarician mis mejillas.

- Charles, por favor no digas mentira, mirame.- lo reprendo, hay que estra ciego para decir eso.

Sé que me dice todas esas cosas bonitas porque hay un sentimiento por medio.

- Es cierto, si tan solo te vieras como realmente eres, no estarías diciendo tanta estupidez junta.- ahora es quien me regaña.- Bueno, mi pequeña Viví te dejo, me imagino que debes estar agotada, que descanses.- se despide, dejándome sin palabras.

Sin saber como asimilar lo previo sucedido, me adentro a mi hogar, lugar donde mi madre me aborda de inmediato.

- ¿Qué te dijo?, te confesó algo, ya al fin van a dejar de hacerse los bobos.- empieza hablar sin parar.

- Para ya, solo me saludo y ya, no te hagas películas mamá.- declaró firmemente.

- ¿Qué?, no te creo, se veían tan acaramelados, viste como te tocaba y te miraba, se ve que te quiero mucho.- vuelve a insistir.

- Si, pero como una amiga, cuando lo aceptaras, estoy cansada.- intento persuadir para que deje morir este tema de una vez por todas.

- No sé porque no te animas, Charles ya te ama, es un buen chico y apuesto, el tiene todo lo que una mujer querría, es alto, respetuoso, responsable, tiene todo.- continúa alardeando.

- Se te olvido decir, que tiene ojos verdes como los míos, su cabello es castaño claro, mide 1,86 cm, es sano, le gusta el ejercicio, tiene una brillante carrera por delante, es atento y sobretodo es alemán de naturaleza, lo que tanto te gusta, ¿Se me olvido algo más?... Si tan buen partido te parece pues conquístalo tú, porque para mi siempre sera un buen amigo- determinó con firmeza a mitad de las escaleras, dejando salir mis verdaderos pensamientos.

No quería hablarle de este modo, pero es que no me esta dando alternativas, su presión me esta llevando a un pozo sin salida.

- Cuidado y como me hablas Vivían, recuerda que soy tu mamá.- me advierte, enojada.

- Lo recuerdo, pero creo quien lo olvidas eres tú, eres mí mamá, pero eso no te da derecho a elegir por mi, recuerdalo.- le recalco una vez más lo obvio, dejándola sin excusa.

Mi pareja debe agradarme y parecerme magnífica a mí, agradezco la opinión de mi progenitora, pero quien pasará sus días con la persona que escoja soy yo y no ella, y no por sus caprichos voy a aferrarme a una relación de dolor y sufrimiento que no llegará a ningún lado y en el proceso solo dañara nuestra hermosa relación.

- T…tú. Vivían baja.- empieza a gritar.

Ignorándola me encierro en mi habitación, ya no estoy soportando lo mismo todos los días, siento que a cada paso que avanzo mi aliento y paciencia se agota, hoy fue le inicio de palabras filosas, no sé cómo terminará en el futuro, quizás nuestra relación se rompa y no quede nada, pero una cosa si es segura, no voy a permitir que me maneje a su antojo, siempre he sido de espíritu libre y no pienso cambiarlo por nadie, mi paz es más valiosa que otra cosa.

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