Sin saber como hemos salido de su oficina nos dirigimos a la salida en completo silencio, es como si las palabras estorbaran, cuando me encuentro a encaminarme a la parada del autobús su voz obligar parar mi andar.
- ¿A donde vas?- dice con voz grave.
- A mi casa.- afirmo, pensando que es obvió lo que estoy por hacer.
- Vas a esperar el autobús a esta hora, sabes que son más de 8 y hay mucho frío. No por nada estamos en invierno.- declara, como si lo que fuese hacer fuera una completa idiotez.
- Pero tengo que llegar a casa.- digo, encogiendo los hombros.
Estoy acostumbrada que ya no me incomoda, la costumbre te moldea y más cuando vives en en país que experimenta las cuatro estaciones.
Insatisfecho por mi respuesta me mira por un momento, es como si buscará algo en su mente. Arrugando su rostro y maldiciendo en voz baja, se me acerca y me toma del brazo llevándome a pasos rápidos pero seguro al estacionamiento.
- Lo hago por responsabilidad, no quiero que por mi culpa te pase algo y más con este clima.- habla mientras me pasa su bufanda, invitándome a entrar a un hermoso coche.
Temerosa lo miro fijamente, aunque me gustaría rechazar su propuesta no puedo hacerlo, el frío está helado mi cuerpo, si permanezco más tiempo en este entorno, sufriré una pulmonía. Agradecida me coloco su bufanda alrededor de mi cuello para después ingresar al auto, quedando a solo centímetros de él. Nerviosa desvío la mirada hacia la ventana, contemplando como los copos que fueron majestuosos se convierte en migajas en un infinito mar.
- Hermoso y triste verdad, ese es el destino de muchos, la vida es más injusta de lo que crees, te puede hacer conocer los más bellos colores, pero también los más oscuros y tristes, esto es un juego Vivían.- susurra, causando que voltee en su dirección y quedemos a solos centímetros.
Con la respiración agitada y sin poder apartar el contacto visual de esos ojos azules, que se tornan griseasos con el pasar de los segundos nos quedamos estáticos, es como si una chispa pudiese encenderse en cualquier momento y arrasar con todo a su paso.
- Abróchate el cinturón, no quiero tener problemas.- murmura, provocando que salga de la burbuja, ¡reacciona!.
Antes suspalbras solo asiento, mientras realizo lo que me pide. Siento que por un momento mi cuerpo dejó de pertenecerme. En un silencio total condice hasta mi casa, sin mirarme, acción que le agradezco, no sabría como actuar con tantos sucesos. Una sensación de incomodad crece dentro de mi, Ahora entiendo ese instinto de huir de lo desconocido.
- Hemos llegado.- afirma, sacándome de mis pensamientos.
- Ahí, si gracias.- me fuerzo a reaccionar, tomando mis cosas, no si antes tratar de quitarme su bufanda y entregársela de nuevo, acción que es nuevamente rechazada.
- No hay apuro, mañana me la puedes regresar, total nos vamos a volver a ver.- afirma, sin emoción restando importancia a sus palabras.
- Entiendo, de nuevo gracias.- le vuelvo agradecer para después salir de su auto y entrar apresuradamente en mi casa.
¿Qué fue lo que acabo de suceder?, esas palabras taladrar mi mente una y otra vez, hace unos días andábamos como perros y gatos y hoy me trae a mincasa, que alguien me explique, me siento perdida y aturdida. Cuando creo que caeré en un pozo más grande de dudas, la voz de mi madre llega como un salvavidas, tranquilizando y permitiéndome ignorar el asunto, entre menos lo piense más rápido lo olvidaré.
...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...
**** Thomas ****
Quien diría que con la persona que he tenido más problemas en este semestre, sea la que me haya visto a medio vestir, es que en verdad debo ser muy bobo para derramarme el café en el momento justo, es como si una maldición me persiguiera. Sabiendo, que esto puede ser malentendido, le aclaro y le advierto enseguida, no puedo permitir que esta mocosa latosa saque ventaja de esto, eso es como ponerme a su merced.
En un claro ambiente de tensión, empieza a recitar en mi atenta mirada, cada movimiento lo estudio minuciosamente, sus pequeños y torpes errores me causa irritación sin dejarme opciones más que acercarme a ella y enderezar su postura, por lo cual me veo obligado a tocar su estómago y barbilla, causando un diminuto temblor que es casi imperceptible para ambos. Confundido, me alejo de ella y la contemplo fijamente.
Su rostro sonrojado es hermoso y misterioso a la vez, puedo sentir como su respiración se agita con el pasar de los minutos, es como si algo la estuviese molestando, haciéndome dudar si es una nueva faceta o un teatro.
Con esa duda rondando en mi cabeza el tiempo vuela hasta oscurecer. Sabiendo que es hora de marcharnos y descansar se lo comunico, mientras me abrigo y salgo a la salida con la idea de que todos ha acabado. Cuando me dispongo a encaminarme hacia el parqueadero, la puedo visualizar esperando en la parada del autobús, mientras se frota sus manos.
Maldiciéndome internamente, le pregunto que esta haciendo, solo para saber que espera su transporte para ir a su casa. Incrédulo miró mi reloj, para comprobar que falta más de media hora para el siguiente autobús. Con un poco de culpabilidad, le ofrezco mi ayuda, si no la hubiese retenido un poco más no me hubiese importado, pero lo último que quiero es asumir la responsabilidad de algo.
Reprochado mi actuar, la tomo del brazo y la encamino hacia auto, lugar donde sin pensar le doy mi bufanda, es que no podía ver más como sus cachetes se colocan más rojos con el pasar del tiempo. En un silencio total nos adentramos en este, sitio donde Vivían decide apartar la vista y mirar la nieve, es como si estuviese huyendo.
Sin evitarlo empiezo a hablar, dándole rienda suelta a mi imaginación y adentrándome en su cabeza. Al sentirse espiada voltea con incredulidad para reprocharme, quedando a pocos metros de mi rostro y que nuestras miradas conecten y se creo un ambiente tenso, donde los pensamientos vuelan y escapan.
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Comments
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Estos dos van a tener un amor intensos ya se siente jajajajaja
2023-11-30
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