Empecé a quedarme en casa días enteros; dibujaba y estudiaba mucho y llegué a ser el mejor alumna del colegio. A Rosa un curso más atrás, le iba bien pero tenía aplazos y amonestaciones, pero siempre salvaba todo al final con su simpatía y su ángel Increíble. Las pocas veces que salía con mis amigos lo pasaba muy bien. Algunas veces fui con ellos a valles de chiquilines pero no sabía bailar y no tenía ninguna atracción para los chicos. Volvíamos siempre peleados. Yo, porque tenía que esperarlos para volver a casa; Rosa, porque Rafael aceptaba las declaraciones de amor que se daban, tenían los labios rojos e hinchados.
"No tienen miedo de quedar son labios"decía.
Era mi frase ideal. Ahora pienso que en Massimo, en Estambul, en París, o donde esté, la debe seguir repitiendo. Hace 2 años que no lo veo, y aún lo extraño.
Siempre recuerdo aquel año que me hizo su mujer y mi piel se eriza.
Llamó a doña Matilde y le preguntó por el pueblo, me contó que Germán y Margarita están esperando un hijo, no olvido aquella noche horrible que ellos me hicieron pasar, ojalá Dios que está en el cielo, tomé cuenta aquel triste momento.
Estaba en el balcón, pérdida en mis recuerdos.
Apareció como si tal cosa y siguiendo su costumbre caminaba por el cordón de la vereda con un pie en la calle y otro arriba. Rafael y Rosa venía detrás, jugando con un palito.
"¿Qué les parece, es mejor que entremos los tres juntos? Ni pensar cómo se pondrá mamá". Me decía Rosa ella quería que sea tape agujero
"Che, no es para tanto, así como fuiste de bombacha floja, también meta la cara" renegué
"Si Rosa y después todo pasará". Decía Rafael, inconsciente, echaba la culpa a Rosa.
"que no me han dejado leer mi libro, tengo más para estudiar de otro libro". Dije enojada
"Entramos en la casa" Dijo Rosa
La mamá de Rosa, habían pasado los días felices de tranquilidad económica en que viajaron todos los años a Europa, andaba por el patio y la cocina preparando todo para el almuerzo.
"Rosa cuando le dimos permiso, de quedarse en casa ajena, pese a que la esperaba que llegue en la noche, tu padre está muy enojado" dijo la mamá de Rosa y yo solo me quedé en la puerta.
Rosa entró, y por allá la escucho gritar y llorar, y Rafael que salió con la cara roja, el padre de Rosa le pego unos buenos tapas mano abierta, y este salio como alma que lleva el diablo.
"Anmary vas a entrar? Ellos son tremendos burros! ¡Que su padre se entienda! ¡Él les dará su merecido! Pero pasa niña" dijo la mamá de Rosa y yo miré con mis ojos por salir de mí.
"No me puedo quedar, estoy estudiando y tengo mucho trabajo que me piden en la escuela". Me despedí y me fui al apartamento, doña Teresa siempre estaba de chusma.
Estaba haciendo mi trabajo, cuando golpean mi puerta, levantó mi mirada y camino de mala ganas.
Los diarios que a esa hora llegaban a todos lados. Nuestra presencia, sobre todo en grupo que hacíamos nuestras pequeñas obras y numerito habían salido allí.
"Anmary, te buscan es muy guapo, quieren hablar contigo" dice doña Teresa
"¿Conmigo? ¿Qué os pasa?"
"Bueno soy Massimo Russo, y vengo desde París en busca de Anmary Sánchez" era una voz seductora y temblorosa, era su voz era mi amado Massimo.
"¿ estoy soñando doña Teresa?" dije dirigiéndose a la doña, pensé que me había dormido o algo así.
"No Anmary, es el actor el modelo, jum que bien guardado lo tenías mocosa" murmuró doña Teresa, sentí como mis lágrimas iban deslizándose por mi mejilla, y unos brazos fuertes me abrazó suavemente su perfume y su voz tan pronto como la escuché en mi oído.
"Estoy aquí mi Anmary, estoy aquí y nadie nos podrá separar" decía él besando mi rostro por completo, yo era una pluma en sus brazos, nuestros labios se unieron y sentí lo salado de mis lágrimas.
"¡Basta! ¡Señor Massimo ella es muy pequeña!", Murmuró doña Teresa
"Si lo es, pero antes de venir aquí ella era mi novia, y regresé por ella" refuño Massimo con firmeza
"Doña Teresa, es mi novio otro día le cuento, podría dejarnos solos"
"Bueno no olvides, tus tareas debes estudiar" dijo doña Teresa y se fue por aquel pasillo de luz tenue
"como me encontraste?" Pregunte
"Te busque mucho, el doctor me dio la dirección de su hermana, pero ya no vivían allí, me fui a Italia y mande que te busquen había perdido la esperanza, pero leyendo el diario allí estaban ustedes ciudad de Buenos Aires, te busque y un tal Frederick me dijo que volviste al pueblo, pero no le creí porque note en su mirada que había interés por ti" dijo Massimo y me llevó hasta la cama me besó, hasta quedarme sin aire en los pulmones y me miró con cierto enojo.
"Era novia de él" pronunció con tristeza en su mirada y yo solté una carcajada.
"No solo un beso, yo jamás pude estar con nadie después de aquella desgracia" le dije con lágrimas y él me abrazó con tanta fuerza.
Massimo Russo hijo de una de las familias más ricas y aristocráticas de Barcelona y vinieron a vivir a Argentina en los 60. Su padre era hotelero. Su madre era una mujer descendiente de Españoles, tíos y abuelos todos eran ricos. Conocía toda Europa. A los 45 años lo había dejado todo allá. Vinieron en barco que lo trajo a Buenos Aires, como hubiera podido llevarlo a Tokio o Australia, conoció a una familia de nuestro pueblo. En Obera Misiones, fue a visitarlos. Allí conocieron a la abuela Jacinta, comenzaron abrir hoteles y la abuela de Anmary entró a trabajar, vio nacer a Massimo y lo crío.
Su prestancia, su savoir-faire, su natural elegancia, lo hicieron muy querido entre la gente mejor del pueblo. Los hacía reír. A la mañana cantaba operetas mientras tardaba horas en el baño. La abuela decía de él:
"Es un fresco. Un fresco y un haragán, pero es bueno". Tenía manías muy graciosas que exasperaban a la abuela.
En el patio de atrás como en todas las casas de pueblo había un gallinero donde convivían palomas, patos y gallinas. Mi abuela prohibía tener gallos porque no quería comer huevos con galladura y porque decía que le molestaba el canto del gallo. Ahora pienso que era un gallinero de vírgenes. También el timbre de la puerta le molestaba: tanto es así que nadie iba y solo Massimo y yo entrabamos directamente por el garage.
"Mi Anmary, te extrañé tanto" susurro en mi oído y tomo mis labios, sus manos estaban en toda parte, me besó y yo olvidé por completo al mundo entero, podría decir que era el aire que mi cuerpo necesita.
"No me dejes nunca" pronuncie y él dejó de besarme
"No puedo abandonar mi carrera pero si puedo venir a verte más pronto de lo que crees" murmuró él, su rostro era tan hermoso.
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Comments
Cris Tina
es una historia super atrapante, cada detalle me.lleva a visualizar como si presenciara el momento .
Ojalá vuelva seguido y el amor que tienen perdure.
gracias Mary por esta aventura
2023-07-01
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Elizabeth🌻
que lindo reencuentro, amo esta pareja❤🥺🥺
2023-06-30
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