...ALINA...
Por dos largas semanas recorrí muchos establecimientos y solo me negaban la oportunidad de trabajar, camine por los barrios no tan bellos, pero los más solicitados de Londres y pude ver un cartel donde solicitaban mesera, no espere más y entre, dándome cuenta que era un club nocturno.
Y así como llegue esa misma noche me quede a trabajar en atender las mesas y para que fuera mi primera noche tuve más dinero de lo que pude ver en mi corta vida y tan solo en una semana pude salir del albergue rentando una pequeña habitación cerca de mi trabajo.
Las semanas seguían avanzando mientras seguía en el club atendiendo a los hombres y raras veces a mujeres, siempre que me acercaba a servirles no perdían la oportunidad de ofrecerme dinero a cambio de una noche a lo que me negué siempre que podía, pero nunca perdían la oportunidad de molestarme y solo aguantaba porque era el único trabajo que podía tener, ¿no?.
Pero lo que me sobrepasó fue cuando un hombre al pasar cerca de la mesa con un pedido me toco sin mi permiso y para no hacer escándalo fui directo en busca de Aníbal, necesitaba que solucionara este problema que me hacía sentir incómoda.
Al llegar podía escucharse gemidos provenir de su despacho, toque tres veces hasta que solo dijo que esperara y así lo hice; [el señor Aníbal, mi jefe, era un hombre de tal vez unos cuarenta y tantos años, alto, ojos grises era muy corpulento, tatuajes decoraban cada centímetro de su piel con una mirada que en verdad intimidaba a cualquiera y una voz tan grave que hacía notar su autoridad y dominación con solo chistar], se abrió la puerta y vi salir del despacho a una de las bailarinas, los vi despedirse y solo me hizo señas que entrará, al pasar se sentía el ambiente tan pesado que cualquiera se pondría nerviosa junto a él.
Me giré viéndolo a los ojos y solo me sonrió, era la primera vez que lo veía sonreír siempre tenía ese rostro malencarado, hasta que escuché que cerró la puerta, la verdad no sé, pero la piel se me erizo, trague grueso, se desabotonó los primeros botones de su ajustada camisa y comenzó a caminar hacia mí.
- dime, Alina- me veía de arriba abajo tan lento que me sentía nerviosa- ¿que necesitas?.
- es, es sobre los clientes- él asintió acariciando mi mejilla, ya para este punto me tenía acorralada en una esquina del despacho.- he tenido proble...- me interrumpe poniéndome sus dedos en mis labios, mientras él hace sonido con los suyos negando.
- te han dicho, lo hermosa que eres- negué, podia sentir que mi cuerpo temblaba como una gelatina.- pues soy afortunado de ser el primero.
Carraspie por que el momento era demasiado incomodo- bueno, señor Aníbal creo, creo que ya me tengo que ir- puse mis manos sobre su pecho para moverlo y poder irme, pero él tomó mis muñecas haciendo presión en ellas.
Hasta que me queje por el dolor que ejercía en mis manos, me acorralo de nuevo pegando su nariz en mi cuello hasta que me lamió desde el cuello hasta mi mejilla y solo me susurro en mi oído.
- veamos si también seré el primero aquí- toco mi intimidad y en automático en mi mente pasaban las imágenes de lo que me había sucedido hace tiempo.
Me quedé petrificada, podía sentir recorrer mi sudor más que helado por toda mi espalda y mi mente se puso en blanco complemente, hasta que un fuerte golpe me hizo volver en sí.
- mañana comenzarás a bailar, quieras o no, ¿entendiste?- me tomó de la barbilla ejerciendo presión- contigo Alina, sé que ganaré mucho dinero.
Me dio otra bofetada y solo salió, escuchando que cerro con llave, al ver a mi alrededor era una habitación mal oliente, me levante y vi mi reflejo en el pequeño espejo, estaba completamente desnuda y con mi piel enrojecida igual que mi mejilla.
Me sentía tan miserable, que esto no lo quería para mí, camine al pequeño baño y me di un baño con agua fría, restregué mi cuerpo con fuerza me sentía sucia, mis lágrimas salían sin descanso.
Dure mucho tiempo bajo la regadera, hasta que me envolví en una toalla y solo me acosté en el camastro, me sentía tan vulnerable y frágil nuevamente, que tenía miedo a tener de nuevo una crisis.
Después de martirizarme mentalmente logré dormir, hasta que un grito me hizo despertar de golpe y era Aníbal, quien me veía tan despectivamente, me aventó la ropa.
- muévete, que tienes que trabajar- me levante aún enrollada en la toalla hasta que de un jalón me la quito- carajo que te muevas.
Me tomó del cabello llevándome al baño, me duché y al salir nuevamente ya estaban unas personas en la habitación, me tomaron de la mano sentándome, me arreglaron y prácticamente me cambiaron.
En este momento quería desaparecer porque me vieron desnuda, pero ellas parecían no importarles nada, las vi salir una a una hasta que le tome la mano a una de ellas.
- por favor ayúdame- ella se soltó de mi agarre y solo negó.
- lo siento, mi familia es primero- me quedé sorprendida por lo que había dicho.
Cuando cerraron la puerta, por instinto intente abrirla pero fue sin éxito, hasta que de golpe se abrió la puerta y de nuevo era él, me agarro de la mano llevándome casi a rastras por un pasillo, pero entre más nos acercábamos, más podía escuchar la música del club.
- por favor- el volteo a verme levantando su mano y por defensa puse mi mano para taparme.
- cállate y camina que la gente te espera,- mis latidos iban a mil, llegamos tras el escenario- ahora mueve ese lindo trasero.
Me aventó y los hombres comenzaron a silbar, aplaudir y gritar, la música se escuchaba, mis piernas temblaban, hasta que vi frente al escenario, sentado a Aníbal solo hizo un movimiento con su mano y luego toco su pecho.
Por inercia bajé mi vista y pude ver una pequeña luz roja en mi pecho, sabía que significaba eso y era bailar o morir, por desgracias a pesar de lo que e vivido aun así amo vivir y quiero seguir respirando en este planeta.
Y solo comencé a moverme como podía, no sé si lo hacía bien o no, pero creo que era por supervivencia el que podía mover mis caderas al compás de la música, hasta que termino la música y salí del escenario.
Los hombres de Aníbal me llevaron a la habitación, pero esta era totalmente distinta, me aventaron y solo cerraron con llave, me levante y pude ver un pequeño armario donde solo había pijamas, no quería pensar, solo me duche cambiándome y me acosté haciéndome bolita, necesitaba ser fuerte aunque la verdad no sé si pueda serlo en estos momentos.
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Comments
GiovannaXchelMayaCejudo
es una historia sumamente fuerte
💔
2024-11-20
2
Ana María Lastra
que triste historia 😢😭😭😭😭
2024-08-24
1
Carmen Maria Julca Juarez
asu pobrecita
2024-08-05
1