Capitulo 5: Ser yo

Después de aquel acto tan de fantasía que hizo Adán, los hombres del mercado negro se vieron obligados a limpiar todos los cuerpos, mientras que el causante regreso a su hogar para un merecido descanso como si no hubiera pasado nada del otro mundo.

Ruby aún se encontraba en shock por lo que acababa de ver, era tan irreal que no lograba asumir lo ocurrido —señora, ¿Esto cubrirá el costo del palo de obsidiana? —le pregunto uno de los hombres a Ruby con nervios.

Ella vuelve en sí tras escuchar esa voz y comienza a analizar todos los cuerpos a vender, una vez que logro identificar a las personas un escalofrío, recorrió su cuerpo —esto es cien veces más el precio de ese palo, sin duda alguna el jefe estará más que satisfecho al escuchar que los deudores han sido casados —tras decir eso una sonrisa de malicia se dibujó en su cara.

Adán estaba llegando al orfanato, el cansancio se podía notar en su cara, «aún me falta mucha energía para poder usar la habilidad de esta arma con toda libertad» analizo en su mente.

Cuando llego al patio todo estaba vacío, todos estaban reunidos en el comedor, estaba por abrir la puerta cuando recordó algo «cierto, no soy capaz de guardar a libertad el arma, tendré usar toda mi velocidad disponible para llegar a mi habitación»

Con eso Adán se colocó en posición para correr y la cuenta regresiva comenzó «3… 2… 1… ¡Corre!»

De un salto comenzó a correr a tal velocidad que solo se podía a apreciar una mancha por donde este pasaba, a los pocos segundos ya había llegado a su habitación.

Para su suerte, nadie había decidido irrumpir en esta mientras él estaba, guardo la guadaña al fondo de su armario, dejando solo un pedazo del bastón visible, no era algo de lo que preocuparse.

Una vez todo arreglado por fin Adán puede ir a tomar su desayuno, cuando llego al comedor el caos estaba presente, todos los niños estaban gritando y jugando, solo los más pacíficos estaban desayunando —así que al fin decidiste bajar, no tienes idea de cuánto tiempo llevamos esperándote —exclamo Ismael acercándose junto con otros niños.

«No tienes de cuánto te odio, te mataría si eso no afectara el futuro, incluso si antes no te volví a ver después de que te marcharas no significa que no seas importante en el futuro» pensó Adán con clara irritación en su cara.

—¿Qué pasa? No me digas, no pudiste hacer tus “cosas” en tu cuarto porque María te interrumpió, vaya, si a eso me hubiera pasado a mí me sentiría agradecido —dijo Ismael burlándose.

Sin duda alguna el rostro de Adán mostraba odio e Ismael estaba disfrutando esto, después de todo no era bastante común hacerlo alterarse en este tiempo.

Adán decidió que la mejor opción era alejarse de él, lo cual hizo terminando en la cocina —buenas, llegue un poco tarde, ¿Puedo pedir mi comida? —pregunto mientras intentaba ocultar sus sentimientos.

Solo se encontraba una joven en la cocina, para ser exacto, esta joven era la más reciente hermana que había llegado.

Toda encargada del orfanato será llamada: hermana, excepto la mandamás, esta debe ser llamada: madre.

La hermana cuyo nombre era: Lily, solo se rio y respondió —un poco le queda bastante corto, casi todo el mundo ya ha terminado de comer, ¿Crees que queda comida para ti?

Adán mira el reloj más cercano que tenía y se dio cuenta de que su reunión tardo casi una hora, «no pudo creer que haya durado tanto»

—Está bien, gracias de todos modos, creo que iré a la tienda para comprar algo —exclamo Adán a punto de salir de la cocina, completamente desanimado.

—¡Oye! Nunca te dije que no había comida, solo te hice una pregunta, sí que has estado bastante distraído estos días —menciono Lily mientras sacaba un plato de comida oculto —sabes bien que si tienes algo en mente puedes contármelo —Lily tuvo una sonrisa en su rostro en todo momento.

Adán se acercó a agarrar el plato, un desayuno completo es lo que era —muchas gracias Lily, si necesitas mi ayuda no dudes en pedirlo —dijo con mucha ilusión en sus palabras.

Lily se acercó bastante a Adán y empezó a mirar con detalle su cara —vaya, te estás ensuciando bastante estos días —menciono mientras sacaba un pañuelo con el que limpio su cara —no te esfuerces demasiado, en eso puedes ayudarme, te ves bastante cansado.

Adán solo le sonrió con una sonrisa y salió de la cocina, «lo siento Lily, pero, el descansar no es opción por el momento, mis planes no están saliendo como quería, necesito esforzarme aún más»

Con ese pensamiento en mente se sentó a comer protegiendo su comida de los carroñeros que rondaban a su alrededor, el simple hecho de dejar tu comida sin vigilancia por un momento significa que esta desaparecerá y cuando menos se lo esperaba alguien le abrazo por la espada —Adán, ya volviste —se escuchó la voz infantil de una niña.

Adán sabía quién era, pero no podía darse el lujo de voltear —sí, tuve que hacer unas cosas, pero ya volví, vamos, ve y molesta a Sebastián.

—Claro, creo que dijo que haría unas flexiones, me iré a sentar sobre él un rato —tras terminar de decir eso la se escuchó como se alejaba.

Adán no pudo evitar reír por lo dicho, pero al hacerlo los carroñeros lo tomaron como una señal de debilidad, significa que era hora de atacar, una manada de carroñeros se acercaba a él, pero sin vacilar tomo el plato y trago toda la comida.

Los niños quedaron sorprendidos ante tal velocidad y Adán sonrió de forma victoriosa, «lo siento chicos, esta no es la primera vez que me veo obligado a tragar mi comida, es el día a día en el futuro»

Adán se estaba burlando por el fallo de la estrategia de los carroñeros, cuando sin previo aviso una mano cayó sobre su hombro, una gran figura se erguía atrás de él con un aura que imponente, la risa de los carroñeros se hizo visible a los pocos segunda, pero esta misma desapareció a los pocos y junto a ella su presencia.

«Hace mucho que no la veía, veo que sigue tan imponente como siempre» pensó Adán mientras el sudor recorría su frente.

Una voz femenina, imponente y pesada, hablo —Adán, he estado escuchando muchas cosas de ti estos días, no son muy bonitas que digamos, quisiera escucharlo de tu parte, así que, qué tal si vamos a hablarlo en mi oficina.

El bullicio que reinaba en el comedor había desaparecidos y junto con él, la mayoría de los niños «no puedo creerlo, nunca había visto alguien tan traicionero como estos niños»

Al poco tiempo la presencia imponente desapareció, pero sabía Adán que debía hacerle caso o estaría en problemas —hasta a la madre le llegaron tus rumores, sí que estás en problemas —menciono Lily saliendo de la cocina con una sonrisa de malicia.

Justo estos momentos son cuando Adán olvida por completo que es un adulto y se comporta como su antiguo yo —pero no es mi culpa, ni siquiera hice algo que mereciera la pena mencionar, ¿Qué clase de rumores fueron los que dijeron?

Lily no pudo evitar reír ante tal reacción —vaya, ahora sí que pareces tú.

Esas palabras resonaron en su cabeza «no parezco yo, ¿Es eso posible?… Ya veo, así que eso fue lo que paso, intenté tanto aparentar ser este yo, que no me di cuenta de que no lo era»

Con eso en mente Adán dejo salir una sonrisa —bueno, que se le va a hacer, ya me voy, puede que la próxima vez que veas sea en un ataúd —dijo burlándose.

Lily se rio de esto —¿Qué vas a querer en tu funeral? —pregunto.

—Un poco de arroz de agua, yo no quiero ser el único que sufra —respondió Adán.

Y tras decir eso, Adán salió del comedor y se puso en camino a la oficina de madre.

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