Luego de que Adán aclarara su mente con una profunda noche de sueño, se levantó de la cama para volver a verificar sus planes y objetos obtenidos hasta el momento «parece que tengo casi todos los objetos necesarios para crear un arma de bajo nivel» pensaba Adán mientras juntaba algunos materiales que tenía guardados.
Luego de pasar varios minutos armando su arma al fin termino, tenía en sus manos lo que parecía ser una hoja de guadaña, estaba hecha de varios materiales desconocidos para todos en este tiempo, en cuanto a su estética, no era muy agradable a la vista por tantos colores, pero sin importar lo anterior a esta le faltaba un bastón con que sujetarlo «creo que es hora de pedirlo»
Adán tomó su teléfono y comenzó a llamar —buenos días Ruby, quisiera un material nuevo, para este utilizaré la nueva tarjeta que me entregaste ayer, creo que mi rango es suficiente para poder ordenarlo, necesito un bastón de obsidiana… —tras decir eso un ruido de algo cayendo se escuchó del otro lado del teléfono.
Luego de un momento Ruby respondió —Está bien, su rango es el suficiente para poder ordenarlo, ¿Para cuándo lo necesita? —la voz temblorosa de Ruby se escuchaba desde el otro lado.
«Sabía que mi plan estaba bastante mal preparado para mi cuerpo actual, pero incluso siendo ese el caso, estoy haciendo las cosas muy lentas» analizaba Adán en su mente, —la necesito cuanto antes posible, por favor.
—Está bien, intentaré conseguirlo cuanto antes, el precio se te dará a conocer cuando el pedido esté confirmado —respondió Ruby.
—Gracias, llevaré el dinero sin falta —exclamo Adán despidiéndose.
Una vez colgado el teléfono, Adán soltó un gran suspiro «espero que lo consiga pronto, la primera cueva surgirá y en esta está la gema, pero incluso si hubiera seguido mi plan, ¿Sería capaz de lograrlo? Creo que debería conseguir más objetos antes»
Sin dejarlo tomar un respiro, la puerta de Adán se abrió y María entro, vio toda la habitación analizándolo a detalle, parecía que no había nada nuevo —¿Pasa algo? —pregunto Adán con una sonrisa egocéntrica sentado en su escritorio.
María lo vio con cierto interés y respondió con una sonrisa en su rostro —no mucho en realidad, solo vine a recordarte que bajes a comer.
Dicho eso María se fue con una sonrisa un tanto pícara, una vez todo seguro, Adán dejo salir un suspiro de alivio —ah… eso estuvo cerca, entro como si nada, pareciera que no supiera que hace un chico encerrado en su habitación a esta edad, menos mal que cree esto.
Una vez que a Adán se le bajó el susto, le dio un rodillazo a la mesa por la parte de abajo y un comportamiento oculto se abrió, en este se encontraba la hoja de la guadaña, una vez que reviso que todo estuviera en orden volvió a cerrar el compartimiento.
Se levantó de su escritorio y se acercó a la ventana, se podía apreciar el patio en esta: varios niños estaban jugando con la pelota, también se podía ver a Sebastián exigiéndose más de pensado con su entrenamiento, esto hizo que en la cara de Adán se dibujara una sonrisa y en la entrada se podía ver a María llegar a darles el mismo aviso «qué rápida» pensó con una sonrisa.
Una vez apreciado todo esto, una imagen le nublo toda su mente.
El patio estaba lleno de cuerpos inertes, de niños recién muertos, algunos aún estaban calientes y de esto se estaban aprovechando ciertas figuras sombrías que no dudaban en hacerle las peores cosas que a uno se le pueden ocurrir, la ventana en la que estaba mirando estaba en gran parte rota, vio más a detalle el patio, logro ver a niños protegiéndose mientras se ocultaban en donde podían, pero no duraron mucho hasta que lo encontraran y abusaran de ellos.
El rostro alegre de Adán se transformó en una mueca de furia con una mirada asesina y solo dejo salir un sonido mientras sujetaba la pared —¡Tch! —aparto la mano de la pared, dejando una marca de su mano en la pared.
Adán sacudió su cabeza y la imagen se marchó, pero el sentimiento seguía, cuando recibió una llamada, Adán lo tomo —ya la pude conseguir, podemos vernos cuando quieras —la voz de Ruby salía del otro lado.
—Nos veremos ahora mismo, ve yendo al punto de encuentro, ya voy hacia ahí, no te preocupes por el pago, ya me encargo yo —menciono Adán con un tono lleno de furia.
Ruby tenía algo de duda, pero respondió —está bien, te esperaré en el nuevo sitio.
Adán colgó, tomo una libreta y comenzó a anotar la dirección del encuentro en varios papeles que iba arrancando, una vez que fueron suficientes los guardo en una bolsa, también envolvió la hoja de la guadaña en periódico y de la misma forma la guardo, cambio su ropa para luego marcharse con sigilo del orfanato.
El punto de encuentro era: un terreno baldío, pero antes de ir a este, Adán pasaba a las casas de las mafias más importantes de la ciudad dejando un papel debajo de la puerta y con un mensaje personalizado en cada uno.
Al poco tiempo Adán llego al sitio acordado, Ruby estaba siendo escoltada por un par de hombres de figura imponente, también se podía ver el bastón de obsidiana que Adán ordeno —ya estoy aquí —exclamo Adán.
Ruby le sonrió cuando lo vio llegar, pero esta sonrisa se desvaneció cuando vio aquellos ojos grises que antes estaban llenos de determinación, ahora estaban llenos de ira y sed de sangre —oye, ¿Estás bien? —pregunto con preocupación.
—Claro que lo estoy, solo necesito el bastón para asegurarme que es el verdadero —respondió con la cara ensombrecida.
Ruby estaba por acercarse cuando uno de los hombres al lado suyo lo detuvo —lamento informarle que esto no está permitido, necesitamos el pago de antemano y no lo he visto siquiera —exclamo el hombre.
Con eso dicho Adán soltó una sonrisa con cierta locura —ya veo, tanto quieren ver su dinero, pues… aquí está atrás mío —exclamo Adán señalando todo atrás suyo.
Todos vieron atrás, una multitud de personas de apariencia más intimidante que el anterior se acercaba, esto hizo que los tres entraran en shock por un breve momento, lo cual Adán aprovecho lanzándose por el bastón.
Ruby al sentir la falta del bastón en sus manos miro con decepción a Adán —no puedo creerlo, pensé que tú serías diferente a los clientes con los que trato —dijo Ruby con una voz quebradiza.
Adán intentando no darle mucha importancia coloco la hoja en una de las puntas del bastón, la guadaña estaba completa.
Adán comenzó a caminar con un paso pesado sujetando con fuerza la guadaña, la cual estaba cambiando, algo parecido a las cenizas empezó surgir desde debajo de la guadaña llegando hasta el inicio haciéndola cambiar de apariencia, aquel caos de colores ahora era: un mango negro cuál abismo y una hoja del plateado más puro.
Una vez que tenía a toda la multitud de maleantes frente suya, Adán levanto la guadaña preparando para atacarse, insultos de alto calibre se escuchaban desde la multitud, pero, estos se detuvieron cuando una ilusión se presentó ante ellos, vieron por un breve momento a un esqueleto cubierto por una tela negra sujetando una guadaña con una sonrisa enloquecida.
Al ver esto, el miedo empezó a apoderarse de los maleantes, pero antes de siquiera moverse las cabezas de todos ya estaban volando.
Tras realizar ese ataque, Adán volteo a ver a esos tres, su rostro estaba oscurecido, pero sus ojos grises brillaban y con una voz más seria dijo —como ya les dije, ahí está su dinero, pueden conservar todo el cuerpo o solo robar las billeteras, ¿Entendieron?
El mercado negro es capaz de vender casi cualquier cosa, los cuerpos de esos maleantes también, Ruby se sintió mal al haber malentendido lo que sucedía —¡Lo siento! No fui capaz de confiar en ti, comprenderé si quieres cambiar de distribuidor.
A Adán esto lo tomo por sorpresa —no entiendo lo que dices, lo que hiciste está bien, no tienes que confiar en nadie en este negocio, pero sí, creo que no debería volver a hacer este tipo de cosas.
Tras decir eso se fue, dejándoles todo el trabajo a ellos.
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