Capitulo 1: Antiguo hogar

Cuando Adán abrió los ojos vio uno de sus recuerdos de antaño hechos realidad, sus viejos amigos estaban parados frente a él preocupados por su estado, pues este acababa de recibir un gran golpe con una pelota gastada en toda su cara.

Adán se levantó del suelo un poco tambaleante porque aún estaba aturdido por todo lo ocurrido —hey, ¿Estás bien? —pregunto uno de sus amigos.

Adán volteó a verle la cara, se dio cuenta de que se trataba de: Sebastián, un joven de su misma edad, rubio, ojos verdes, era bastante popular con las chicas en este tiempo —sí, estoy bien, no tienen que preocuparse por nada —respondió Adán.

—Sorprendente, no pensé que aguantarías el golpe, después de todo lo tiro el grandullón —menciono otro de sus amigos.

Al buscar al dueño de la voz vio a: Ismael, un joven medio año mayor que ellos, de cabello castaño y ojos color miel, era bastante capaz en cuanto a deportes se refería, Adán solo sonrió de nueva cuenta al verlo —sí, tranquilo, solo estoy un poco aturdido, me iré hacia adentro a descansar.

Tras decir eso, Adán se marchó del campo dejando a sus amigos atrás, se fue directo al lugar donde vivía junto a ellos, un orfanato era su hogar, todos los que vivían ahí eran niños en adopción, excepto por alguno que otro que ya estaban por salir, tal y como era su caso de la misma forma el de sus amigos.

El orfanato era bastante grande y hecho con suma delicadeza: muros de ladrillos se alzaban en sus paredes, grandes pilares hechos de mármol se usaban de soporte alrededor de esta, «ahora que me doy cuenta no combinan para nada su exterior», pensó Adán llegando a su viejo hogar.

A casi todos los huérfanos les da curiosidad el saber quiénes fueron sus padres y Adán no era la excepción, pero esto lo descubrió en medio de la guerra cuando este estaba buscando información valiosa en archivos antiguos, resulta que los padres de Adán era gente rica que no se quisieron encargar de él, no había nada que se les impidiera, solo no lo querían.

Al entrar al orfanato varias encargadas le saludaron, era bastante conocido en el sitio, la principal razón fue que él sería uno de los próximos que se irían del lugar, puede que no sea la mejor razón, pero es algo.

Tras caminar por un largo pasillo llego a las habitaciones, la suya estaba en el fondo del pasillo, al entrar vio su antigua habitación, varios papeles estaban regados de aquí para allá, la mayoría eran solicitudes de empleo, en este tiempo buscaba de cualquier forma un trabajo con el cual mantenerse después de salir de ahí, pero eso no importaba ahora.

Adán recogió cierto peluche que tenía sobre su escritorio, en él estaba un papel escrito «espero que tengas más suerte en tu próxima entrevista, recuerda que siempre rezaré por ti… se me había olvidado que ella estaba aquí, creo no la volveré a ver hasta un buen rato», se mencionó.

Adán abrió un tarro que tenía varios billetes y monedas que consiguió haciendo trabajo de medio tiempo —creo que será suficiente para el primer movimiento, en unas semanas se abrirá una tienda de suma importancia para poder avanzar al inicio, en medio año se comenzaran a dar varios cambios y al final de este mismo año todo comenzara —exclamo Adán para sí mismo.

Adán levantó su colchón sacando un mapa debajo de este, era un mapa de toda la ciudad en la que habitaba y de sus alrededores, agarro un marcador y comenzó a marcar varios sitios a las afueras, «las primeras cuevas que emergerán serán peligrosas para este momento, pero si soy capaz de conseguir lo que estas resguardan será de gran ayuda, el primer lugar al que tengo que ir es en donde se resguarda la Mochila del vacío» pensó mientras colocaba números a diferentes marcas.

Tras hacer eso salió de su habitación, afuera le estaba esperándolo la hermana María, esto lo tomo por completo con la guardia baja —¿Estás bien? Tus amigos me comentaron que recibiste un pelotazo bastante fuerte, hace un rato —pregunto ansiosa y con su voz dulce.

—Claro, soy bastante más resistente de lo que crees —respondió «no puede ser, esto tiene que ser una broma, no llevo ni un día aquí y ya empecé a llamar la atención».

Sus amigos estaban en las escaleras viendo todo lo que estaba sucediendo, o al menos eso quería que creyera María, en realidad estaban ahí para verla a ella, después de todo no se podía negar que ella tenía una figura un tanto provocativa, una cara de muñeca, uno se podía perder en sus ojos azules durante horas y su gentileza no le ayudaba para nada.

Adán al saber su plan les lanzo una mirada asesina, a la cual ellos le respondieron haciendo distintos gestos ofensivos, esto solo irrito aún más a Adán, el cual no pudo evitar demostrarlo en su cara —pasa algo ¿Hay algo ahí atrás? —pregunto María volteando a ver al grupito que cambiaron sus gestos a una velocidad increíble, de los ofensivos pasaron a unos de preocupación —ya veo, ellos se preocupan por ti.

Adán estaba a punto de explotar para decirle toda la verdad, pero se lo trago, no quería hacer un problema en estos momentos y en su lugar solo le respondió de nuevo a su primera pregunta —estoy bien, no te preocupes.

María dejó salir un suspiro al oír eso —me alegro, ten más cuidado la próxima vez, no queremos que te lastimes de seriedad —exclamo intentando hacerlo sonar como un regaño, pero se notaba que se arrepentía de cada palabra que salía de su boca.

—Está bien, tendré más cuidado la próxima vez, no te preocupes tanto, puedo soportar un golpe, ahora si me disculpas, tengo algo que hacer —dijo Adán.

María se apartó de su camino dejando un pase libre —oye, Adán, antes de que te vayas, recuerda que estamos buscando a Carlitos —menciono María.

«Es verdad, varios niños desaparecieron estos días» menciono para sí mismo mientas pasaba junto con sus amigos.

—Espero que les gustara su vista —exclamo Adán de forma tosca hacia sus amigos.

—Lo valió cada segundo, siéntete agradecido, tú la tuviste frente tuya —respondió Ismael.

Adán solo hizo un gesto de desagrado y comenzó a irse, no sin antes dejarles un mensaje importante —personas como ella son las primeras en morir —este tomo a todos desprevenidos y no supieron qué contestarle.

Cuando Adán salió del orfanato fue directo al centro más concurrido de la ciudad, en ese sitio es normal que por lo menos diez personas terminen robadas a diario «el robar a los más indefensos en un buen ejemplo de la jungla» ese pensamiento resonaba en su cabeza mientras se acercaba a una joven que se había adentrado en un callejón oscuro.

La joven comenzó a sentir una amenaza acechante, así que sin previo aviso volteo hacia atrás para ver lo que parecía ser la misma muerte a los ojos, el rostro inexpresivo de Adán combinaba a la perfección con sus iris grises y cabello oscuro cuál carbón para aparentar que era alguien de temer.

El miedo inundó a la joven y cuando Adán comenzó a hablar en un tono profundo, algo hizo que todos sus sentidos saltaran —más te vale que tengas el paquete, no tengo tiempo para jugar.

La joven sacó un paquete de debajo de sus ropas, al ver esto Adán saco una bolsa con algunos billetes y monedas, ambos tiraron las cosas al otro para luego irse del lugar.

Adán oculto el paquete en su ropa antes de llegar al orfanato, nadie debía saber que estaba haciendo tratos en el bajo mundo, al llegar a su habitación, coloco el paquete en la mesa y lo abrió: varias semillas distintas se encontraban en este, una tarjeta de miembro de rango bajo.

—Las semillas durarán un mes en brotar y dar frutos, serán de gran ayuda en el futuro, pero por el momento no puedo hacer otra cosa que no sea usarlas como proteína —Adán tomo la tarjeta —para la próxima pediré mi descuento en este tipo de compras, esta tarjeta vale tanto como la vida de alguien, después de todo es la única forma de comprar en el mercado después de que todo caiga.

Adán sacó un par de macetas que ya tenía preparadas de ante mano debajo de su cama, en este sitio planto las semillas, las regó y les dio fertilizante —ojalá tuviera algún tipo de habilidad para acelerar esto, bueno, eso no importa ahora.

Tras decir eso, volvió a esconder las macetas y empezó a hacer ejercicio «es de suma importancia que logre tener la suficiente masa en mi cuerpo antes del cambio brusco que nos sucederá, debo buscar la gema antes que nadie, si alguien la encuentra antes puede que se la den a los Buscadores pensando que nos dejaran en paz, no debo dejar que eso ocurra»

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