Andrea se encontraba en casa con su madre, aquella mujer aunque fuera prostituta era siempre la mejor, la mejor madre, la mejor todo, Andrea amaba a su mamá Mari.
– Hice tu comida favorita – le dijo la mujer.
Andrea ya habia sentido el olor a guatitas durante horas y estaba completamente feliz.
Andrea tenia 15 y era mayor que marta y no se esperaba lo que esa noche iba a pasar.
Todo era tan tranquilo en su casa, aunque esa niña era ladrona y su madre siempre le dijo que no lo hiciera, pero ella estaba acostumbrada, finalmente también se crió con la Lili, quién le enseño a robar y Estafar
Esa noche Andrea salió con Marta, iban paseando cuando sintió un leve temblor, que aunque era pequeño fue sentido por Andrea y Marta quien no lo habia percibido, se quedó mirando a Andrea la cuál estaba inmóvil
– Mamá – susurro y sin darle explicación a Marta salió corriendo en dirección a su casa, cuándo llegó, fue tarde, su madre habia muerto y yacia su cadaver en el suelo, vio que luchó, ya que habia un pedazo de tela azul ensangrentada en su mano, la tela estaba razgada de seguramente el sueter del asesino. Gritó, gritó de desesperación, impotencia, rabia, tristeza, todo sentimiento negativo, ella lo tenía, queria encontrar a quién hizo esto y matarlo con sus propias manos.
Andrea no llamó a la policia, llamó a Lilit quien llego al cabo de unos minutos junto a Manuel, ambos quedaron de piedra cuando vieron el cadaver y Manuel llamó inmediatamente a la policia, Lilit intentó controlar a Andrea pero le fue imposible, quizás pensaba que Lilit hiciera algo, pero sólo llamaron a la policia. Se sentia incluso traicionada por quienes quiere.
Salió corriendo de la casa con la tela azul en la mano antes de que llegara la policia. Deambuló un rato por el bosque y llegando a su arbol favorito se sentó en el suelo y cavando con sus propias manos junto al arbol enterro la tela con la sangre de su madre y aquella tela azul.
Andrea puso un sello, sabía perfectamente que esa tela era de quién la habia matado, su madre no la tendria por nada, su madre no hubiera hecho con sus ultimas fuerzas un temblor que sólo ella sentiria si no tuviera algo que mostrar.
Se dio cuenta, su madre no pedia ayuda, pedia que supiera que le pasó.
"Puto mundo" no pudo evitar pensar y se levantó del suelo
...
Manuel llamo a Manuel J. Y Marta quién ya habia llegado a casa fue con él y Sophie a casa de Mamá Mari, cómo ella le decía, cuándo llegaron ya se habian llevado él cuerpo y Marta aún incrédula preguntó.
– Mamá Mari está bien... ¿cierto? – Manuel abrazó a su hija y comenzó a llorar.
La madre de Marta, Lilit estaba desconsolada igualmente, ella ama a Mari y le dolia un mundo todo, todos querian mucho a su amada Mari, incluso su marido sabe que también la ama, pero jamas le ha molestado, después de todo, ellos se aman también.
Manuel fue conciso y le dijo a su pequeña sin más rodeos.
– La Mari esta muerta, la mataron – Sophie tapó su boca y Marta con lagrimas en los ojos entendió porque Andrea corrió de esa forma cuando estaban juntas.
– ¿Y Andrea? – Marta temía que algo le pasara, o le haya pasado y que sus padres se lo ocultaran.
- No lo sabemos – susurró con culpa su madre
Con aquella desesperación por parte de Marta el viento se hizo cada vez más fuerte y aquellas pequeñas gotas de lluvia se hacían presente con fuerza, tanto que acompañadas del viento parecía que cortaban con tan sólo el roce.
Trataron de controlarla pero les era imposible y salió de la casa, el viento y la lluvia a ella no le dañaba, pero sus padres y hermanos fueron detenidos por esta.
– ¿Por qué no la detienes? – preguntó Manuel a Lilit.
– Porque yo quedé sin fuerzas y ella, ella está muy enojada.
Al sentir aquella tormenta Andrea se puso de pie y susurró "Marta" con el miedo de que le pasara algo al igual que su madre, Andrea corrió lo más rápido que pudo y a la entrada del bosque vió a su chica sentada en el suelo, llorando y golpeando la tierra, quizá, con la esperanza que Andrea lo sintiera.
Vió cómo sus manos heridas por tanto golpear el suelo sangraban y la detuvo.
– Aquí estoy mi princesa – dijo y Marta reaccionó.
Lo que no sabía Andrea era que en los minutos que había tardado en llegar, dos chicas habían golpeado a Marta hasta dejarla en ese estado, una chica Albina y otra rubia. Ambas las conocían. La habían golpeado hasta dejarla en ese estado y ella con sus ganas de nada, por primera vez, se dejó, sin importar nada, era el momento perfecto para Antonia y Ana, ellas lo aprovecharon a su gusto.
– ¿Quién te hizo esto? – susurró Andrea.
– Esas... Perras – susurro Marta.
Aquellas dos chicas siempre fueron un problema tanto para Andrea cómo para Marta.
– Marta, tranquila – decia Andrea mientras abrazaba a Marta.
Jazmín veia a lo lejos aquella escena y sin darse cuenta derramo una lágrima y se fue, había planeado hablar con Andrea en ese momento, pero era muy mal momento eso ahora, hablaría con ella después, después de todo... Ella vio todo lo que le pasó a Andrea desde que salio de casa.
Escarlata notó todo lo que pasaba y no le gustaba, pero se sentia raramente sin fuerzas, no había visto a Jazmín desde hace ya unas horas y raramente sin sus besos las ganas de hacer daño se hacian presente con fuerza, por lo que fue desesperada al cuarto oscuro y saco un tridente que fue su ultima adquisición.
Tenia muchas ganas de hacer daño, ya no importaba si la persona era mala o no, lo que quería era matar. Lo único que le daba fuerzas era pensar en matar y pensar en que era malo matar a quien sea se las quitaba completamente.
Sentía ganas de salir de aquella casa, estaba vuelta loca con todo lo que pasaba.
Salio de la casa con el tridente en el cinturón, oculto entre su vestido.
Caminó sin rumbo por el bosque, hasta que en un camino completamente diferente al infierno encontró la copia... Su abuelo, algo le había hecho al tomar su sangre y hasta ahora lo había notado.
Bajo las escaleras a Aquel falso infierno y encontró a Adonis padre.
– Hola – le dijo este sin siquiera mirar.
– Hola – susurro ella.
– ¿Que te hizo llegar aquí? – esta vez se paró de su asiento y la miró.
– ¿Que me hisiste?
– Te volvi cómo yo, ahora arriba simplemente eres una psicópata, deseos de matar incontrolable, cómo mis ganas de matar.
– ¿Por qué?
– Porque el diablo siempre debió ser malo, no debía ser bueno, no debía ser catalogado cómo juzgador, todo cambió con el pequeño Adonis, su madre era una basura y le metió la idea de que la gente buena debe ir a la siguiente vida... ¡estupideces!
– No lo son, no son estupideces – dijo Escarlata y a la vez se sintió debil y mareada.
– ¿Quieres sentirte bien? – le dijo aquel anciano que no aparentaba su edad en absoluto.
Abrió una puerta y dejo ver a un hombre de no más de 30 años
Estaba amarrado e inconsciente.
– Lo despierto, luchas y lo matas... ¿Que tal querida Essy?
– Joder callate, eso está mal, ni siquiera sé porqué lo tienes aquí – su cuerpo a la vez dejaba de funcionar.
Ella sólo quería su sangre para saber todo, para reconocerlo, para todo ello, saber su forma de pelear y tener su destreza, nada le había hecho pensar que tendria también sus deseos de matar y no entiende, porqué a medida que ella se hace débil el parece más fuerte.
– Matalo, lo deseas, si no quieres morir aquí, claro...
Sintió deseos de matar, pero de matar a Adonis, a aquel anciano que tenia en frente... Sus deseos y que pensaba que lo dañaría si o si de alguna manera le hicieron recuperar fuerzas.
Sacó su tridente del cinturon, se lo había regalado Adonis para algo importante, no sabia porque lo había tomado, no sabia porque llego hasta aquí, pero sabia que ahora, justamente ahora, debía utilizarlo.
Se abalanzó hacia el hombre pelirrojo y sin darle elección a huir le ensartó el tridente en pleno corazón, sabia perfectamente que el hombre no moriría. Pero estaba segura que por ser el arma de Lucifer, aquel, le costaría unas horas volver en si.
Se fue del lugar y se dio cuenta que raramente habian pasado sólo minutos de entrar y salir, el tiempo habia pasado raramente normal.
...
Andrea se encontraba llorando junto a Marta por todo lo ocurrido, ambas se sentían horrible.
Andrea tomó en brazos a Marta y la llevaba a casa de sus padres, la tormenta se habia disipado ahora que Marta estaba tranquila, pero aquella no, Andrea no se encontraba para nada tranquila, por lo que con cada paso sentia que tocaba el núcleo de la tierra y formaba temblores, no tenia idea a donde iban, pero así lo sentia...
cuando llegaron al encontrar la casa vacía entraron con las llaves y Andrea metió a la bañera a Marta y la lavó, estaba muy herida.
El agua curaría las heridas de Marta, siempre lo había hecho.
Andrea a diferencia de marta sabia los poderes que tenian ambas, Marta sólo sabia los de Andrea, nunca notó porque cada vez que se sentia mal llovía y había mucho viento, no lo notó hasta que con sus deseos de sanar aquellas heridas sanaron casi al instante.
– ¿Que? – preguntó Marta al ver su cuerpo sin heridas
– Tus poderes Marta – susurro esta y Marta sólo asintió.
...
Por otro lado Jazmín habia llegado a casa y vio a Escarlata sentada.
– No creerás todo lo que vi – le dijo Jaz a Escarlata.
– ¿Que viste? – preguntó Escarlata sonriendo debil.
Jazmín lo notó y la besó y esta logró recuperar sus fuerzas casi al instante.
– ¿Que te pasó Essy? – susurro Jaz.
– ¿Quien es Dominick? – preguntó Escarlata dejando a Jazmín de piedra.
– ¿Quien te habló de el?
– Mi abuelo – dijo Escarlata mirando a Jazz
– Dominick es mi hijo, tiene 15 años
– ¿Que edad tienes Jazmin? – le preguntó Escarlata
– Ya no lo sé, Essy, ni idea.
– ¿Donde está él? – susurro Escarlata
– Encerrado arriba – dijo refiriéndose al cielo
– ¿Por qué?
– Porque es un angel mitad demonio – dijo Jazmin casi llorando – mi padre hizo que lo encerraran hace dos años, yo solia bajar y subir seguido, pero ya no me dejan subir, mi padre no me deja y Dominick lo encerro y me lanzo de nuevo aquí, cuando se enteró...
– Es hijo de mi abuelo. – dijo Escarlata.
– No te enojes.
– Contigo Jamás, ahora dime, ¿Rescatamos a Dominick?
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