– Hola – dijo Escarlata abriendo la puerta con una sonrisa inocente pintada en su cara. Iba vestida con un pantalón de cuero ajustado negro, unas botas largas negras hasta la rodilla y un corsé carmesí también de cuero.
– Wou, estás hermosa – dijo extendiendo sus brazos para abrazarla, ella se abalanzó sobre él como una inocente niña pequeña.
– Tenemos que hablar de algo muy importante – susurrando a su oído, él tragó saliva pesado, se separaron y ella le observaba sin dejar de sonreír – Vamos al living – Escarlata tomó su mano guiándolo así hasta el living.
– ¿De qué querías hablar? – preguntó el rubio sentándose junto a la pelirroja.
– Yo te amaba – dijo ella en un susurro que él si logró escuchar.
– ¿Q-qué? – preguntó él algo sorprendido.
– Me rompiste el corazón – volvió a susurrar – Sé que estabas con Cristina – Lo miró directamente a los ojos esperando una respuesta por parte del rubio.
– Ella fue quien me sedujo, era una perra y tú lo sabias – intentó defenderse.
– Si, ella una perra y tú un puto ¿cierto? – dijo ella con una sonrisa
– Hey no me hables así – levantó la mano para proporcionarle un golpe, pero ella lo detuvo fácilmente
– No querido, así no son las cosas, por lo menos no es así como yo arreglo las cosas... y antes de que pase eso te diré todo lo malo que sé de ti... empecemos con que estabas con Cristina y además con cada modelo con la que trabajabas – él volvió a tragar saliva – Y no digamos precisamente que esas modelos querian estar contigo. Digamos que... las abusabas.
– Eso era... eso...
– ¿Eso qué?, bueno, ahora si quiero arreglar las cosas, ven sígueme – ella se puso de pié y comenzó a caminar escaleras arriba, él solo la siguió.
Abrió la puerta del cuarto oscuro y le invitó a pasar, la luz estaba apagada y las cortinas cerradas, por lo que apenas se veía el lugar, ella entró tras él y cerró la puerta con llave.
– O-oye... prende la luz – dijo él intentando divisar algo en el lugar.
– ¿Eso es lo que quieres?, pues hágase la luz – dijo ella apretando el interruptor y así prendiéndose la luz dejando ver todas y cada una de las armas con las que Rick quedó impresionado.
– ¿Qué es esto? – preguntó él señalando las armas y mirando a Escarlata.
– Bienvenido al escondite de "D" – dijo ella con una sonrisa – ahora tenemos que arreglar las cosas tal cual como las arreglé con Cristina.
– ¿T-tu la mataste? – preguntó incrédulo.
– ¿Sorprendido? – preguntó ella acercándose a las armas y tomando los guantes de cuero largos, se tomó el pelo en una coleta alta y se giró hacia él, quien estaba intentando abrir en vano la puerta – No no no, ¿por qué siempre quieren huir?, no antes de derrotarme, bueno... sólo puedes escoger tres armas, yo escogeré tres también y eso sería todo, ganas cuando yo esté muerta y viceversa – la pelirroja sonrió, él caminó hacia las armas mientras que Escarlata había escogido una daga lisa, una cuchilla doble y sierra al sacar el puñal y una hoja fina que al más mínimo roce el corte se haría sin problemas. Él escogió lo más fácil de usar según él, dos simples cuchillas lisas con filo por un solo lado y una daga punta corva con filo por ambos lados, hace unos días había usado una de esas para un cortometraje que había hecho y le era un poco más familiar, él estaba acostumbrado a otro tipo de armas que infringían dolor, pero no que llegaran a matar.
– ¿No que me amabas? – preguntó él acomodando las armas para así después usarlas.
– Si – contestó ella preparándose para atacarle – ¿Estas listo?, vamos que mi paciencia se acaba y terminare matándote antes – lo ultimo lo dijo con voz de niña.
– Si me amas o me amabas... ¿Qué pasó?
– Murderous love* – él se sorprendió ante sus palabras.
– ¿Con que con eso?, si eso quieres te mataré – dijo él con una sonrisa
– Amo tu lado sádico, ahora a luchar – ella sonrió antes de acercarse peligrosamente a él, él la esquivó haciendo que ella pasara de largo y que parara de golpe
– Nunca pensé que tú fueras "D" – dijo él también intentando atacarla y también fallando en su cometido
– Si yo no fuera la mitad de "D" creería que tu eres "D" – hizo el gesto de las comillas con los dedos y corrió hacia el haciéndole un tajo en la pierna derecha
– ¿La mitad? – preguntó él yéndose hacia la cabeza de Escarlata mientras aún estaba volteada, Escarlata en un movimiento rápido se giró y le ensartó la cuchilla doble en el estomago haciendo así dos perforaciones a la vez y cortándole la mano justo en la muñeca con la hoja fina, provocando que él soltara el cuchillo por causa de ese corte y que se encorvaba un poco hacia delante por el del estomago
– Si, soy la mitad de "D" – dijo ella aún sin sacar el cuchillo del estomago de Rick – ¿sabes que te dolerá más cuando la saque? ¿Cierto?
– Te mataré igual, esto no es nada – dijo él escupiendo sangre, la cual cayó sobre el corsé y pantalones de Escarlata
– ¿Lo crees así?, ya lo veremos – sacó la cuchilla de forma lenta y dolorosa, él intentó atacarla con la daga punta corva provocando que ella se echase para atrás rápidamente, pero a la vez lento provocando un leve corte en su mejilla izquierda
– Apláudete – dijo Escarlata sonriendo – eres la primera persona que logra hacerme un rasguño
– ¿Quién es la otra mitad de "D"? – preguntó él con su mano izquierda apretándose la herida de su estomago
– Seguro ya sabes la respuesta – se relamió los labios, Rick intentó erguirse luego de tomar el arma, pero no alcanzó a dar un paso hacia Escarlata cuando esta le tenía la daga lisa ensartada en la pierna izquierda, luego la sacó haciendo que la sangre se derramara incontrolablemente.
– Corté una de tus articulaciones, no podrás mover la pierna – soltó una pequeña risita.
– Eres una...
– No lo digas – su tono de voz cambió drásticamente, ahora desprendía ira con cada palabra
– Una perra huérfana que fue odiada por sus padres – dijo sonriendo y aún botando sangre por la boca
– No es cierto, no soy una perra – sonrió nuevamente y volvió a poner su voz habitual – Pero lo otro no lo puedo negar – en no menos de un segundo Escarlata había insertado la hoja fina en la Espalda de Rick, el dio un grito de dolor, ella se puso frente a él y ensartó la daga justo en su corazón – Quería verte bañado de rojo, pero te amaba – cerró los ojos y tomo aire, el lugar olía como siempre; a la sangre de sus victimas.
– ¿Qué no lo entiendes? – le reclamaba Luz a Dark quien se encontraba en su portátil
– Ella tomó la decisión por sí sola – dijo sin apartar la vista del articulo que se encontraba leyendo
– ¿Entiendes que está matando al chico que pudo ser su pareja?
– ¿Y tu te das cuenta de que estoy ocupado?, ¿puedes callarte de una vez?, fíjate que tú cuerpo humano no es muy resistente – sonrió sádicamente haciendo que Luz retrocediera dos pasos
– ¿Qué estás leyendo? – preguntó aún sin acercarse
– Noticias internacionales – dijo volviendo a mirar la pantalla
– ¿Y que dice que te tiene tan concentrado? – Luz se acercó y se puso detrás de él, sorprendiéndose al ver el artículo
– ¿Un seguidor de "D"? – preguntó incrédula, Dark asintió – ¿De donde es?
– De Francia – dijo sin dejar de leer – En el brazo de sus victimas escribe; "Pour D", que significa "Para D"
– Esa persona ha de estar loca – dijo Escarlata entrando en la habitación, sorprendiendo así a ambos, ambos se voltearon para verla, aún llevaba la ropa con la que había matado a Rick, lo único que no levaba eran los guantes – Es difícil evitar todo, además seguro los mata mientras están amarrados, imposible que luche como nosotros – dijo con voz fría.
– Ve a quitarte esa ropa – le ordenó Dark – No querrás manchar la casa – Escarlata pareció disminuir enseguida, bajando la cabeza.
– Voy – dijo casi susurrando y subiendo a su habitación.
Se miró en el espejo y se sorprendió al no ver la marca que debería tener en su cara, no tenía el corte, se toco el lugar en donde debería estar y luego negó con la cabeza, dejaría de pensar en cosas innecesarias. Comenzó a llenar la bañera con agua tibia mientras se desvestía y dejaba la ropa para ser lavada, se metió cuidadosamente en la bañera, luego se soltó el cabello hundiéndose totalmente en el agua.
(...)
Estaban sentados a la mesa del comedor, Dark había preparado lasaña de vegetales a petición de Luz, al comienzo Escarlata se negó a comer sólo porque era Lucia quién había pedido esa comida, pero al probarla un poco no pudo evitar comerla.
– ¿Cuándo? – preguntó Dark sin especificar a quien iba dirigida la pregunta
– Mañana en la mañana – dijo Escarlata
– ¿Qué hora? – preguntó el albino, Luz por un momento se sintió perdida entre su conversación, pero cayó en cuenta de que la conversación era sobre el cuerpo del novio de Escarlata
– 5:30 – Escarlata sonrió
– Tienes que tener cuidado, dos personas seguidas que son cercanas a ti, eso puede ocasionar duda ante la policía – Dark se llevó un pedazo de comida a la boca antes de hablar
– Lo sé, estaré preparada por sí me piden declaraciones
– Estáis locos, saben perfectamente que en algún momento los atraparán – dijo Luz indignada – Lo bueno es que así aprendes a juzgar – Escarlata la miró extrañada
– ¿Juzgar? – preguntó ladeando levemente la cabeza, Luz se dio cuenta de sus palabras, aún faltaba, no mucho, para que Escarlata supiera lo que en verdad era
– No la tomes en cuenta y sigue comiendo – Dark acarició la mejilla de Escarlata provocando un leve sonrojo en ella, Luz no pudo evitar negar con la cabeza al verlos. Escarlata no debía enamorarse de Dark y hoy en la noche se enteraría del porqué.
(...)
Nadie le había advertido a Escarlata de que sería esa noche, solamente ocurrió y al marcar las 12 ya estaban en el lugar. Escarlata lucía un vestido carmín y sus labios lucían tal cual rubí. El lugar era oscuro y frío, junto a ella iba Dark y delante, marcando el camino, iba Luz, cuando llegaron al final del camino una puerta de acero se dejó ver, Luz no la tocó, pero aún así se abrió. Dentro un joven de Aproximadamente 27 años les observaba con una sonrisa. Él lucía una cabellera carmesí y sus ojos eran de un color rojo profundo, vestía ropa informal negra con un cinturón carmín, la hebilla tenía una peculiar forma de calavera.
– Hola Escarlata – dijo él levantándose de su especie de trono.
– Hola – respondió ella.
– ¿Está preparada? – preguntó, Dark y Luz asintieron – Lucharás contra mí – la sonrisa que no se borraba de su rostro se enanchó.
– ¿Contra ti?, ¿Quién eres? – él hombre se acercó a velocidad inhumana a Escarlata.
– Te lo diré si me ganas – dijo susurrando a su oído – Conoces las reglas, son las mismas que utilizas con tus victimas... ¿Cuáles son las más recientes?, ¡ah! Cierto... Cristina y Rick – al ver la cara sorprendida de Escarlata no pudo evitar reír – Tranquila, ahora escoge las tres armas, tengo mejor variedad que tú y Dark... te ves hermosa con ese vestido.
– Si quieres luchar luchemos – dijo Escarlata recuperando su típica sonrisa de niña, el chico pelirrojo le señaló el lugar en donde estaban las armas, Escarlata escogió una que específicamente le llamó la atención, era un tridente con filo por toda la parte de acero y dos Katar, uno en cada brazo, escondió la punta de estos
– Raramente escogiste las mismas armas que yo escogí en el pasado... ¿Estás lista? – se acercó a ella acariciando su espalda y depositando un beso en su cuello, a lo que Dark apretó fuertemente los puños, el pelirrojo sonrió
– Aún no estoy lista – se apartó un poco de él y se sacó la parte de abajo del vestido, donde tenía unas calzas de cuero rojo que le llegaba a medio muslo.
– ¿Siempre estás preparada? – preguntó sonriendo mientras veía de arriba a bajo a Escarlata.
– Siempre que presiento que lo necesitaré, ahora luchemos que me aburro... pero una pregunta; ¿Cuándo ganaré?
– Cuando yo lo indique – se alejó de Escarlata – Luz, da el inicio – Ambos se prepararon y en cuanto Luz lo indicó comenzaron a luchar.
Ninguno se había ocasionado ningún tipo de rasguño, pero Escarlata se sentía raramente cansada, volvió a correr hacia el pelirrojo está vez con mayor velocidad, incluso se había vuelto más rápida que aquél chico, le enterró el tridente en el estomago, pero él ni se inmuto, lo único que hizo fue ampliar su sonrisa que no había desaparecido durante toda la pelea, intentó hacerle daño a Escarlata, pero esta no se lo permitió doblando el brazo del pelirrojo hacia atrás y ocasionándole un corte con el tridente en la muñeca
– Te volviste más lento – Escarlata susurró al oído del pelirrojo
– No, tu estás mucho más rápida – dijo soltándose del agarre de Escarlata y alejándose, Escarlata sonrió y se acercó lentamente hacia él, quedando a tres pasos de distancia, está vez fue el pelirrojo el que hizo un movimiento rápido ensartando una cuchilla lisa en el costado derecho del torso de Escarlata, esta sintió el dolor, pero no lo demostró
– Me hiciste un buen daño – dijo Escarlata sacándose la cuchilla que hasta hace un momento seguía en su interior.
– Soy él único que te ha hecho daño desde que Dark mató a tus supuestos padres ¿no? – Escarlata sonrió.
– Te ganaré – su voz fue mucho más fría que el ambiente en dónde se encontraba.
– No te falta mucho para ello, al igual que a mí – sonrió acercándose a Escarlata...
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*Amor asesino
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