Capítulo III

La alarma de la habitación de Dark comienza a sonar, apaga la alarma y se sienta en su cama, desde la otra habitación se escuchó un estruendo <> pensó el albino, se puso de pié dejando ver la parte baja de su pijama e iba sin camisa. Salió de su habitación y caminó hasta la de su pelirroja, al abrir la puerta lo primero que vio fue a ella sentada en la cama con los ojos cerrados, su característico cabello rojo desordenado y con un poco de ondas. Justo al lado de la puerta se encontraba el reloj despertador totalmente destrozado

– ¿Sabes que el reloj tiene un botón con el cuál se apaga cierto? – preguntó Dark con ironía

– Claro que lo sé, pero me desespera – Escarlata abrió los ojos y miró a Dark – Me traerás otro, ¿cierto? – Dark asiente esperando su reacción – ¿No puede ser uno que no sea tan jodidamente agudo?

– Buscaré otro tono... ahora comienza a alistarte que tienes que ir a la escuela – Justo al momento que terminó de hablar el celular de Escarlata comenzó a sonar con la música característica de una llamada, Escarlata contestó

– ¿Haló? – preguntó la pelirroja

– ¿Es-Escarlata? – preguntaron desde la otra línea, Escarlata reconoció inmediatamente la voz... Era la madre de Cristina y se notaba que estaba llorando

– Si, ¿Qué pasó? – preguntó Escarlata con un toque de desesperación en su voz, aunque se veía totalmente tranquila

– S-se trata de Cri-Cristina... ella esta, esta muerta... "D" la mató – dijo la mujer desde la otra línea.

– ¿"D"?, pero si D ya había matado a alguien, ¿Cómo puede ser posible? Y sobre todo... ¿Por qué Cristina?, esto es imposible, no debe ser ella – dijo Escarlata con voz llorosa a pesar de no haber derramado lágrima alguna y por lo contrario, tenía una sonrisa escalofriante en el rostro. Dark se acerca a Escarlata y se sienta en la cama junto a ella

– E-en verdad... si e-es ella – la mujer comenzó a llorar con mas intensidad – Y-yo tampoco lo que-quería creer, pe-pero así fue – y en ese momento la pelirroja hizo un sonido el cuál cualquiera creería que estaba llorando, pero realmente estaba tan normal como lo estaría siempre.

– Voy para allá – dijo Escarlata.

– No es necesario, Aún no entregan el cuerpo, quieren buscar algún indicio de quien pueda ser "D"...A veces creo que nunca le atraparan, ya se han cometido cientos de crímenes... Adiós – la mujer colgó y Escarlata despegó el celular de su oreja.

– Ya encontraron el cuerpo de Cristina... vamos a ver el noticiero.

Ambos se pusieron de de pié y salieron de la habitación caminando hacia el living, se sientan en el sofá y prenden la televisión que curiosamente estaba en el noticiero.

– Y ahora comencemos con las noticias de ultima hora – dijo la presentadora – se informa que se encontró una segunda victima de "D" en menos de 24 horas, al parecer fue la misma modalidad de siempre, pero esta vez se dice que atacó en repetidas ocasiones el corazón de la victima con nombre Cristina de tan solo 15 años de edad, se informa que fue encontrada por un hombre a altas horas de la madrugada y también que su hora aproximada de muerte fue antes de la de Jacob Struc, el hombre cuyo cadáver fue encontrado ayer que tenía 6 denuncias por acoso sexual a chicas y chicos de entre 13 a 22 años de edad

(...)

Tres días habían pasado después de que entregaron el cuerpo de Cristina, iban camino al lugar donde su cuerpo seria sepultado, habían acomodado sillas alrededor del ataúd para los más cercanos a ella, así que Escarlata ocupó uno de esos asientos. Hoy ocupaba un vestido negro con encajes y un pequeño sombrero con un velo negro que no permite que vean su rostro, detrás de ella se posicionó Dark que llevaba sus típicos trajes negros y junto a ella estaba la hermana de Cristina dos años menor, la chica de 13 años tenía el cabello ligeramente platinado con el único ojo que se dejaba ver -ya que el otro estaba oculto con su cabello- de un color celeste cielo, la expresión de la chica era fría, como si no le importara en absoluto la muerte de su hermana mayor.

– Nos hemos reunido aquí... – comenzó a decir el religioso – Para velar por la muerte de alguien querido por su familia y amigos – al instante que dijo eso la cabellos de plata no pudo evitar chasquear la lengua.

– Quizás ustedes la querían – susurró la chica, sólo Escarlata y Dark lograron oírla, la chica se puso de pié y se alejó del lugar sorprendiendo así a la familia de Cristina, Escarlata la siguió para ver que le pasaba.

– ¿Estás bien? – preguntó Escarlata poniendo su mano sobre el hombro de la muchacha.

– Por fin voy a estar bien, libre de esa estúpida – la chica se volteó hacia Escarlata, la mitad delantera de su cabello cubría su ojo derecho.

– ¿No la querías? – preguntó Escarlata ladeando levemente la cabeza hacía un costado.

– Es imposible querer a quien te hace tanto mal – puso su mano en su cara y movió sus cabellos dejando ver así su ojo oculto – ¿Ves lo que me hizo? – aquél ojo estaba cerrado y en sí tenía un color entre morado negro y el la comisura de los parpados unas gotitas de sangre seca, la chica abrió el ojo y dentro el color celeste era mucho mas claro, casi blanco y no tenía iris – Me lo hizo ella.

– ¿Haz ido a un medico? – preguntó Escarlata mientras aún veía el ojo de la pequeña dos años menor.

– ¿Para qué?, ya no duele – la chica volvió a ocultar su ojo detrás de la fina capa de cabello.

– ¿Cuándo te hizo eso esa... esa perra? – la chica miró sorprendida a Escarlata, Escarlata lo único que sentía era furia.

– Dos días antes de que muriera – contestó la peliplata con voz tímida.

<> pensó Escarlata apretando sus puños.

– Oye... ¿estás bien? – preguntó la chica ladeando levemente la cabeza – Por cierto, mi nombre es Iscis, sé que eras la mejor amiga de Cristina, aunque nunca nos presentó... oye...

– ¿Qué? – Escarlata de dedico una sonrisa calida y la chica no pudo evitar sonrojarse levemente.

– ¿Tu querías a Cristina?, ¿Ella no te hizo nada como para que la odiaras?

– Si me lo hizo, ella era la amante de mi novio, el día antes de que desapareciera hablé con ella de eso.

– ¿Y no intento lastimarte?, ella era muy agresiva cuando sabían cosas así de ella – Iscis suspiró.

– Ahora deberíamos volver ahí, actúa como si esto te afectara y estás muy triste ¿ok?

– Ok – comenzaron a caminar hasta donde estaban todos – Estoy agradecida de "D" – susurró la chica haciendo que Escarlata sonriera con satisfacción, se sentaron en sus lugares y todo transcurrió como debía ocurrir.

(...)

– ¡Que cansancio! – exclamó Escarlata entrando a la casa seguida por Dark.

– No haz dormido en dos días, tienes que estar cansada – Dark sonrió mientras cerraba la puerta de la casa.

–Ahora tengo hambre, después hay mucho tiempo para descansar – Escarlata comenzó a caminar hacia la cocina, hizo algo rápido y se fue a comer al living, se sentó en el suelo y dejo el plato sobre la mesa de centro mientras comía.

– Gracias por pensar en mi – dijo Dark con ironía mientras se sentaba en el sofá.

– Lo siento, a veces sólo pienso en mi misma... soy egoísta – al decir lo ultimo sonrió y Dark no pudo hacer mas que sonreír, ¿enojarse con Escarlata?... simplemente imposible.

– Creo que me prepararé algo para comer – estaba apunto de ponerse de pie cuando Escarlata lo detuvo.

– Yo iré – dijo poniéndose de pié, Escarlata se acercó a Dark lo suficiente como para sentir el aliento del otro y le dio un suave beso en la comisura de los labios, asiendo que el pálido rostro de Dark se sonrojara, ella se separó de él y el sonrojo también era visible en sus mejillas.

<< Se puso rojo>> pensó Escarlata mientras le sonreía.

– Voy a la cocina – comenzó a caminar hacía la cocina.

<< ¿Que fue eso?>> pensó Dark, siempre quien se había aproximado al otro había sido él, no al revés, él era quien provocaba los sonrojos, no quien se sonrojaba

– Te tiene, al igual que tú a ella – dijo una voz femenina, miró a su alrededor y no vio a nadie – Sabes perfectamente que no me tienes que ver para saber que estoy aquí... El jefe no está nada contento, no puedes estar con Escarlata... ¿Tan encantado estás con ella que ni siquiera notaste mi presencia?, te tiene en sus manos, pero es ella quien sufrirá...

– Mejor vete, Escarlata volverá pronto – dijo mirando hacia la nada

– Mañana llegaré, viviré aquí, seré tu piedra de tope... No le harás daño a Escarlata, ni siquiera inconcientemente

– No le haré daño – Dark apoyo su espalda contra el respaldo del sofá y miró hacia el techo

– Yo me aseguraré de eso, adiós – en la ultima palabra la voz se escuchó lejana. Luego de unos minutos Escarlata llegó con la comida, la dejó en la mesa de centro y Dark, como contradiciendo todo lo que le dijo Luz, hizo que Escarlata se sentara en sus piernas y comenzó a hacerle cosquillas, al parecer el único punto débil de Escarlata.

– Por... favor p-para – decía Escarlata mientras se retorcía y caía sobre el sofá, la risa era incontrolable, después de un rato y de que Escarlata prácticamente no podía respirar por la risa, Dark decidió dejarla en paz y comer lo que le habían preparado.

Al día siguiente se despertaron tarde, era día de semana, pero ninguno de los dos iría a su recinto educacional.

– Hoy vendrá alguien – dijo Dark sentándose en la cabecera de la mesa del comedor.

– ¿Quién? – Escarlata ladeó levemente la cabeza esperando una respuesta.

– Mi hermana menor, se llama Lucia, yo le digo Luz– Escarlata se sorprendió, Dark nunca le había hablado sobre la existencia de ella y ahora que lo pensaba, Escarlata prácticamente no sabía nada de Dark a pesar de que han vivido juntos por años, y al contrario Dark parece saber todo con respecto a ella.

– No sabía que tenías una hermana...

– Bueno... Ella se quedará a vivir acá por un tiempo.

– P-pero D no puede desaparecer de un momento a otro – reclamó Escarlata

– Tranquila, ella sabe todo, nosotros no dejaremos de ser D en ningún momento – le dedico una sonrisa reconfortante y Escarlata bajó la mirada hacia sus manos que se entrelazaban sobre sus piernas.

– Ella no matará a nadie ¿cierto? – Escarlata susurró, pero igualmente la oyó.

– No lo hará, D solo somos nosotros, nadie se podría comparar con nosotros – tomó el mentón de Escarlata haciendo que levantara la cabeza – No tengas la cabeza gacha, siempre erguida ¿ok? – Escarlata le dedicó una pequeña sonrisa – Llegará en unas horas.

Ya habían pasado alrededor de 2 horas y se sintieron unos golpes en la puerta, fue Escarlata quien abrió la puerta encontrándose con Luz, una chica, al igual que Dark, opuesta totalmente a su nombre, se podría decir que ella era todo lo contrario a Dark. Su largo cabello negro estaba atado a una coleta alta, ojos tan oscuros que parecían negros y la ropa que iba totalmente a juego, ni una prenda de otro tono, solo era negro, sus uñas también iban pintadas de negro.

– Hola – dijo Escarlata con una sonrisa.

– Hola Escarlata – contestó Luz también sonriéndole.

– Le avisaré a Dark que llegaste, entra, siéntete como en tu casa – se hizo a un lado para dejar pasar a Luz, cuando la chica ya había entrado Escarlata cerró la puerta – Por favor ponte cómoda.

– Quisiera ver el cuarto oscuro – dijo, Escarlata quedó fría, no quería que alguien más viera la gran colección de armas, los únicos que pueden verlas son ella, Dark y sus victimas.

– No puedes ver ese lugar – dijo Escarlata.

Un aura pesada se posó en el ambiente y Luz trago saliva, no debió decir eso, pero tenía curiosidad por conocer el lugar en donde se llevaban a cabo los asesinatos, ya que ese lugar estaba protegido por una especie de campo que no permitía a seres "extraños" -aparte de Dark y Escarlata- entrar sin autorización.

– Lo siento, creo que no debí pedir eso – Dark se acercó a ellas, Escarlata había demorado demasiado

– Llegaste – dijo él con voz fría cuando la vio

– Llegué – confirmó la morena – Gracias por tan calurosa bienvenida hermano.

– Dark, justamente te iba a llamar para que recibieras a tu hermana – dijo Escarlata sonriendo como si nada de lo anterior hubiera pasado, algo que a Luz le sorprendió. Uno de los puntos que tiene Escarlata es que sus emociones son casi fugaces, haciendo que incluso llegaran a creer que tiene bipolaridad, ya que sus cambios de ánimo muchas veces son extremos

– Ya no es necesario – le dijo Dark con una calida sonrisa

<> pensó Luz mirándolos a ambos.

– ¿Te llevo a tu habitación? – le preguntó Escarlata a Luz con una sonrisa escalofriante.

– Sólo si no muestras esa sonrisa – dijo Luz señalando el rostro de Escarlata, también sonriendo – Me vas a hacer querer huir antes de pasar una noche aquí, cómo una casa del terror – dijo todo en plan de broma, por lo que todos comenzaron a reír – Espero que nos llevemos bien Escarlata – Luz extendió la mano hacía Escarlata.

– Yo también lo espero – dijo Escarlata recibiendo su apretón de manos, la guió hasta la que sería su habitación y le señaló los lugares de la casa.

– Recuérdalo, no entres al cuarto oscuro ¿ok?

– Ok – dijo Luz mirando hacia un costado

– Ahora tengo que hacer una llamada – Escarlata tomo su teléfono celular y marcó en numero de Rick, quería hacerle sufrir, comenzó a llamarle, un tono, dos tonos, tres tonos y contestó.

– ¿Hola? – dijo él desde la otra línea.

– Hola amor, ¿querrías venir mañana a mi casa? – pregunto con voz tierna.

– Claro preciosa, espero que Dark no sea un problema – rió al decir lo ultimo, Escarlata se puso seria casi al instante.

<> pensó.

– Nos dejará tranquilos, no te preocupes, hasta mañana amor

– Hasta mañana preciosa – se escucho el sonido de un beso y ella no hizo más que hacer uno de vuelta, colgó la llamada y no pudo evitar que una sonrisa apareciera en su rostro, mañana a esa misma hora el estúpido de Rick seguramente estaría muerto o peleando por su vida.

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